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Archive for 31 julio 2008

Blancos Gallegos

Tengo el blog algo abandonado, muchos vinos acumulandose en las libretas, pero poco tiempo para ordenarlas en el blog. Y seguirá así por lo menos hasta septiembre-octubre que será cuando deposite mi tesis y ya me libre de estar delante del ordenador todo el día.
Como estamos en verano, hemos hecho algunas sesiones en los miércoles de Catálisis centradas en vinos blancos gallegos. Ya anticipé un par de tierra a dentro en la última entrega de catálisis. Y aqui vengo con 3 mas de Rias Baixas.
Rias Baixas se divide en 5 subzonas, siendo las 3 mas importantes en extensión, Val do Salnés, Condado do Tea y O’Rosal. Así que busqué unos vinos de las distintas zonas para ver si podíamos encontrar diferencias apreciables, dentro de las gamas básicas de los albariños que tenemos en el mercado, para ajustarnos al presupuesto. Por orden de cata, esto es lo que nos encontramos:
Nora 2006 (100% Albariño, Condado do Tea). De color amarillo pajizo. Nariz de buena intensidad, marcada por fruta bastante madura, sobretodo melocotón y albaricoques, con algo de piña al fondo. Leves toques herbáceos y una correcta mineralidad. En boca, acidez correcta, buena carga frutal en el paso con una leve amargosidad final que refresca un poco el conjunto. No muy largo.
Un albariño de corte maduro, no de los que mas me gustan.
-Pazo Señorans 2007 (100% Albariño, Val do Salnés). De color amarillo pajizo, aparece una pizca de carbónico nada mas servirlo, aunque en boca no se percibe. Comienza algo cerrado nada mas servirlo. Solo se percibe una fuerte mineralidad y alguna nota cítrica. Pero al rato salen aromas mas frutales, herbáceos y florales, manzana y citricos, quizas algo de piña y alguna nota como anisada. En boca es donde lo encuentro mejor en estos momentos. Donde se muestra muy elegante, con buen equilibrio entre la acidez y lo glicérico del vino. Fresco y muy agradable de beber. Yo lo guardaría para el año próximo. Compraré alguna botella mas.
Santiago Ruiz 2007 ( 70%Albariño, 20% Loureiro, 10% Treixadura, O’Rosal). Amarillo pálido, con leves destellos verdosos. Nariz de buena intensidad que va ganando con la aireación. Buena fruta blanca bien madura con algo de melocotón, notas herbáceas y florales. En boca tiene una buena acidez y recorrido, aunque le falta algo de elegancia, fresco y agradable, con una punta salina. Tiene un final bastante agradable que da sensación de estar al lado del mar. Esto me ha gustado. Sobró un poco y al día siguiente se había vuelto demasiado amargoso, me sorprendió, porque pensaba que se mantendría bien o que incluso mejoraría.
En general 3 buenos vinos. El que mas me gustó fue el Pazo Señorans, mas mineral, fresco y acerado y eso, que seguramente era el que pedía mas botella. El Nora me pareció demasiado maduro, como más cálido, no se si en esa zona el verano será mas cálido o simplemente que al ser los otros dos de 2007, que ha sido un año mas fresco, ha mostrado tanto contraste. O bien el elaborador busca mas maduración en la uva. Seguro que Carlos puede ayudarnos en esto. Y el mas marino (no se si será por sugestión) fue el Santiago Ruiz, un vino bastante interesante el primer día.
Esta claro que faltan muchos vinos, pero tocaba elegir un par y siendo un poco egoista, decidí aprovechar para explorar los que no suelo beber tanto (por eso no ha salido Do Ferreiro).

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Hace calor. Mucho calor. El ritmo de casi todo se hace más lento y podemos decir que incluso Dios en agosto está de vacaciones. En estas circunstancias y en atención a los miles y miles de lectores que pasan por estas páginas adelanto el resumen mensual, para que todos aquellos que partan a sus lugares de asueto estival puedan irse con la conciencia tranquila y los deberes lectores hechos.

Hay una cuestión en este mundo del vino que desde el comienzo siempre me ha hecho sentir algo incómodo. Lo hacía al principio y lo sigue haciendo ahora, si bien lo hace de modo distinto, pues con el tiempo uno pasa de ser un mero espectador de casi todo a ser también parte integrante del asunto. El tema que trato hoy es la ventana de consumo de un vino.
Cuando comienzas a beber vino, a leer acerca de él, participar en foros y demás formas de comunicación, comienzas a observar preguntas y respuestas sobre el mejor momento para beber un vino. Lees acerca de cosechas que se encuentran ahora en buen momento de consumo o acerca de otras cuyo mejor momento parece que ha pasado. Incluso hay mesetas de consumo. Además todo esto, y para variar, no es una regla matemática ni ciencia exacta. Esto es, puedo tener una botella de un año y bodega determinado, otra persona también, la mia excelente y la suya deplorable; en este caso siempre podemos concluir que pudo haber variaciones en las condiciones de guarda. No obstante las variables a considerar son muchas, a saber, la añada, los métodos de vinificación, las variedades de uva empleadas pues las hay que favorecen la guarda en mayor o menor medida, etc. Son tantas posibilidades que la única forma que se observa es la empírica. Suena raro, lo sé, también a mi me lo parecía, pero dentro de este mundo de enochalados es práctica común la compra de varias botellas para observar la evolución del vino en sus distintas fases. Hasta verme involucrado también yo en esta práctica, que en ocasiones se torna rito, tampoco yo comprendía el que hubiera personas que compran cajas y cajas de determinados vinos para dejarlos dormir en sus bodegas hasta el momento apropiado de abrirlos. En ocasiones unas pocas botellas y unos pocos meses o años. En otras, muchas botellas y décadas de espera. De vez en cuando toman una botella como muestra para observar el estado del vino y hacer una estimación del momento más apropiado para abrirlos, ese momento denominado meseta en el que el vino está en plenitud expresiva y que tampoco hay ciencia cierta de cuánto dura, antes de que el vino comience su decadencia, que puede ser suave o sencillamente de un abrupto declive calificable en ocasiones como catastrófico.
Echad cuenta moral, lo que debe ser guardar un vino durante años para que al abrirlo te des cuenta de que su momento pasó y tú ni siquiera lo disfrutaste. Disfruta el momento pero recuerda que eres mortal, que dirían los más clásicos. Pasar de la infancia a la senectud sin disfrutar de la madurez.

No quiero escribir un post demasiado largo, y bien puede ser que ya lo esté resultando, pero sí quisiera explicaros que el vino que me ha traido nuévamente este tema a la mente ha sido una botella de Dönhhoff Riesling Trocken 2002. Este vino es disfrutable desde que sale a la calle y su ventana de consumo teórica es hasta unos seis años después de lo indicado por la añada. Esa es la teoría y en términos absolutamente generalistas. Lo que yo me he encontrado es un vino que lejos de estar en decadencia se encuentra en un momento espléndido de madurez, que ha crecido y se ha hecho adulto. No sé cuanto tiempo estará en ese punto y si seguirá creciendo y evolucionando, pero bien es cierto que nuévamente un riesling, de la gama básica, me ha cambiado otro de los pocos esquemas que tenía.

Os dejo ahora, y por fin, con el informe mensual de vinos:

– Txakolí Itsas Mendi. Bodegas Itsas Mendi. DO Bizkaiko Txakolina (8 EUR)
Una botella con una presentación y evolución más normal que la anterior que bebí. Manzana golden templada al fuego, algo de parque regado y una acidez cítrica queen boca me recuerda a la del níspero o la del kaki. Buena RCP.

– Blanco Nieva Verdejo Pie Franco 2007. Viñedos de Nieva. DO Rueda. (8,05 EUR)
En esta época del año el vino está donde esperaba, esto es, con un ligero burbujeo. Estas burbujas desaparecen al segundo día, dándome una mejor medida de en qué punto se encuentra. Sigue la línea ya habitual de este vino, sin embargo destaco que en este momento muestra un espinazo de acidez de los de poner los pelos de punta. Está firme y duro. Ha acompañado muy bien un par de ensaladas y picoteo habitual, fiambre, etc. Pese a que ha subido algo de precio en el último par de años sigue teniendo buena RCP.

– Pago del Vicario Petit Verdot Rosado. Bodega Pago del Vicario, S.L. VdT de Castilla (5,77 EUR)
Segunda botella de este vino para confirmar impresiones y confirmadas quedan. Un rosado para beber y beber. Ahora, con las temperaturas más altas, se nota más el alcohol y aunque tiene todas las características que indicaba en la anterior nota de cata si le observo un carácter más piruletero.

– A Priori. Bodega Josep Colet. DO Penedes (aprox 6 EUR)
Encantador. Toques de manzana que bailan con la acidez y una profunda y suave cremosidad con una curiosa mezcla de fruta roja en pétalos (no sé como explicar el que me recuerda simultáneamentea los pétalos de rosa y a fruta del mismo color). Otro espumoso de Colet que no me canso de beber.

– Dönnhoff. Riesling. Trocken. 2002. Nahe – Alemania – (15 EUR aprox)
Desafiante. Despojado de cualquier pueril atisbo de juventud se ha convertido en un caballero serio. Ya no hay nada de jovial frescura juvenil, flores y frutas. No. Su tarjeta de presentación son unas agradables notas querosénicas, una fina capa de dulzura (¿azúcar residual?) y cuando empiezas a murmurar lo bueno que está planta sus pies firmes con un final seco y cortante. Al final de lo que debiera ser su ventana de consumo se presenta en un momento de madurez fantástico. Excelente RCP.

Por último, esta vez sí, retomo la sección “¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?” con un nuevo vídeo de esos que no tienen precio. Si algún lector consigue ver al cantante dar un único paso de baile acompasado con la música que levante la mano.

Pues ea, sillita y a la fresca, que es lo que toca.

Nota: La imagen pertenece a la obra titulada ‘Muchacha en la ventana’ de Salvador Dalí.

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Una entrada rápida, para no tener esto del todo abandonado. Siempre se dice que si blancos o tintos y los rosados quedan como vinos menores. Pues a mi de cuando en cuando me gusta tomarme un buen rosado, aunque cueste encontrarlos. Hoy me he tropezado con un interesante vino rosado del Loira de nombre bastante curioso, Ceci n’est pas un rosé 2007, del Domaine des Sablonnettes. Coupage de un 80% de Cabernet Franc y 20% Gamay, por lo visto el vino pasó unas excesivas 72 horas en maceración, que lo han dejado fuera de poder ser clasificado como rosado del Loira (etiquetado como vino de mesa) y de ahí el curioso nombre. La etiqueta es lo de menos, el rosado o lo que sea ha resultado ser bien agradable.
El vino tiene un color muy bonito, rojo fresón bien maduro bastante intenso, limpio y brillante. Tampoco creo que sea tan oscuro como para que no pueda llamarse rosado, pero a saber la historia real detras del nombre.
La nariz es de buena intensidad, fruta roja madura, fresas, cerezas, grosellas, con una punta especiada de pimienta, alguna suave nota vegetal y buena mineralidad.
En boca es goloso, con buena acidez, con una fruta muy presente, ligeramente untuoso y con un final muy mineral. Realmente nos ha gustado mucho el vino, ha caido con suma facilidad toda la botella durante la comida (12.5%). Era una fideuá, el maridaje no ha sido del todo correcto, creo que esto hubiese estado mejor con un risotto o incluso una paella de pollo y conejo.
Lo mejor, que no llega a los 7 € en L’Ànima del Vi. Repetiré, me ha gustado mucho.

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¿Jurisprudencia?

Rompiendo mi falta de ritmo habitual en el posteo traigo hoy un tema que nos toca de un modo u otro. Es bastante largo de explicar y seguro que no lo haría todo lo correctamente que el tema en cuestión requiere, por ello os indico los enlaces en los que podeis leer más y mejor al respecto: http://www.rankia.com/blog/fernan2/2008/07/un-bloguero-condenado-pagar-9000-euros.html


Nota: La interesante composición fotografica proviene de
http://flickr.com/photos/52277770@N00/1682067607

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O al menos lo hace alguna de las características que en él eran esenciales. Por todos es conocida su versatilidad y que cuando se trataba de hacer películas esta versatilidad se traducía en una facilidad pasmosa para interpretar a un camarero-cantante o bien a un cantante-camarero. Y hasta ahí su versatilidad.

Versatilidad análoga es la que me viene a la cabeza cuando leo las contraetiquetas de un número considerable de vinos. Una mayoría, en número suficiente de ser calificable como tal, suelen rezar frases como ‘uvas que recogidas en su momento óptimo de maduración con el máximo cuidado para ofrecerle lo mejor de nuestra bodega’ y frases similares en modesta grandilocuencia. De modo parecido, y en caso de haberse producido la fermentación en un recipiente de madera, suelen hacer referencia a lo novísimo de la madera empleada, así como a su procedencia. Cuándo se vendimió, horas de maceración, vendimias muy (pero que muy) seleccionadas, hombros, puntas y punta-tacón-punta-tacón; en ocasiones podemos también encontrarnos algún apunte relativo a la temperatura de servicio.

Pese a todo ello quiero hacer mención a un pequeño apartado de estas contraetiquetas que he intentado traer a colación con el primer párrafo de este post. Ese apartado en el que proponen maridajes (porque yo soy más de ‘maridaje’ que de ‘armonía’) para el vino que sostienes entre las manos. Aquí viene el espíritu de Elvis para sacarnos de dudas y en ocasiones a sorprendernos, si nos queda algún rincón de nuestra mente que a estas alturas sea susceptible de ser sorprendido.

En los vinos tintos con cierta crianza nos solemos encontrar con recomendaciones de guisos variados, legumbres, carnes rojas, carnes blancas, caza de pelo, caza de pluma, embutidos, quesos en todo su rango de curación, pescados en elaboraciones complicadas y si no son complicadas pues tampoco le van mal…. Buff..

En los vinos jóvenes la cosa suele estar más acotada. Nos solemos quedar con embutidos, quesos con el mismo rango de curaciones que en el caso de los tintos con crianza, aperitivos varios, carnes suaves en elaboraciones ligeras (esto incluye la liebre, que esta sí que es ligera). Ah, y también con ensaladas, sin especificar mucho más: Ensaladas. Tá claro, nes pá?

Los vinos blancos; esto es fácil, con un sencillo ‘pescados y frutos del mar’ (¿melón de río?) se suele salir del paso en la redacción de la contraetiqueta. No obstante he observado como de un tiempo a esta parte se está extendiendo una fiebre del ‘sorprendente con foie’. Teniendo en cuenta que parece que ahora no hay cocina que se precie de serlo que no tenga el foie entre sus platos, era cuestión de tiempo el que los vinos quieran ser la compañía ideal.

Bola extra para los semidulces y dulces. Junto a la mención del foie suele ir los frutos secos (a mi, que no me gustan fuera de su uso como ingrediente en la cocina, me hacen la Pascua con la recomendación), así como quesos y postres. Postres hay muchos y yo siempre me quedo con la duda de si estarán pensando en una veraniega rodaja de sandía, un cono de helado del puesto de la esquina o los dominicales pasteles.

Ya, ya lo sé, soy muy irónico y además “para gustos los colores”, “sobre gustos no hay nada escrito” y…. ¿Cómo que no? ¡sobre gustos es algo de lo que se escribe día sí y día también! En cualquier caso, y para concluir, cada uno ha de ir probando qué combinaciones le resultan más placenteras y la capa que ha de recubrir este gusto se puede resumir en dos palabras: Armonía, equilibrio.

Por otro lado os dejo un par de preguntas que es lo que intentaba con este post. ¿Es realmente posible que un vino sea buen acompañante de esa variedad de alimentos y preparaciones que suelen indicar? y yendo hacia un tema mucho más importante que este del que hablo en este post de papel cuché: ¿No echais de menos informaciones mucho más importantes en las etiquetas que esta del maridaje recomendado?

Vayamos ahora al pan y la sal del post. Los vinos de este mes:

– Torroxal Tinto 2004. Bodega Viñas do Torroxal. DO Rias Baixas (9 EUR)
Segunda botella de este vino antes de que lleguen los calores. Dada la experiencia de la botella anterior decidí decantarlo una hora para intentar que estuviera más abierto a la hora de la bebienda. Le vino bien el aire, aun así le habría venido mejor más tiempo, pues estaba mejor al día siguiente. Muy firme y serio, con la acidez en su sitio y una tanicidad estimulante. Ha acompañado muy bien unas judías pintas con salsa romescu y salchicha fresca.Buena RCP.

– Domaine de l’Ecu Expression d’Orthogneiss 2004 Sur lie. AOC Muscadet Sevre et Maine (9.5 EUR)
Quien no se sienta cómodo con vinos de elevada acidez ya ha terminado de leer. Un inesperado toque de cáscara de avellanas, acompañado por una enorme acidez ¿lima ¿pomelo? Es una acidez textural, de hecho no es que sientas la acidez en la lengüa, si no que sientes una lengüa en la acidez. Ha acompañado muy bien el picoteo de rilletes de pato y de queso Margelet. Limpiaba la grasa del primero y la capa láctea del segundo, que siendo un queso de pasta blanda en su interior tenían un fantástico punto por debajo del cremoso. Para beber más y más, desde luego tiene buena RCP.

– Manzanilla San León Reserva de la Familia. Herederos de Argüeso. SA. DO Jeréz y Manzanilla-Sanlucar de Barrameda (9.55 EUR)
L7M151 es su identificador de lote. Esto forma parte del componente jeroglífico del que gustan las bodegas. Parece ser que significa que es un lote del año 2007, y embotellado el día 151 del año.
El color dorado con reflejos oliva ya marca una diferencia con las habituales manzanillas “claritas”. El aroma y aun más el sabor terminan de darte su altura. Frutos secos, notas salinas,un toque de estimulante amargor, ¿algo oxidativo? Y de trago largo, largo, largo…¿Hacen falta pistas acerca de la RCP? 😉 Ha acompañado muy bien un tataki de bonito.

– Finca Antigüa Syrah 2005. Bodega Martinez Bujanda. DO La Mancha (5,67 EUR)
Por separado presentan sus credenciales de manera intensa la madera, verdores y un algo de vainilla.Alcoholico. En principio me resulta desagradable. Hasta el tercer día no hay mucho más. Mejora algo, se encuentra algo más integrado y menos agresivo y se une al concierto un algo de compota de ciruelas negras. No me ha gustado.

– Petit Caus Rosado 2007. Bodega Can Rafols des Caus. DO Penedés (5.75 EUR)
Fruta roja y algo de sandía se apoyan sobre una base de piruleta de fresa y peta-zeta. No está mal, es agradable, pero algo corto. La RCP, pues pshá.

– Conde de Valdemar Fermentado en Barrica 2005. Bodegas Valdemar. DOC Rioja (6.89 EUR)
Vamos a ver cómo se encuentra este vino un verano después.De color dorado y con aromas a albaricoque, iglesia después de misa y algo medicinal, junto a una suave acidez. Muy tenue en líneas generales, sin embargo acompañando la comida se mueve con desenvoltura,en esta ocasión unos cardos salteados con jamón y piñones, salsa blanca y huevo poché. Ok a la RCP.

– Gran Feudo Rosado. Bodegas Chivite. DO Navarra (3,06 EUR)
Culigacho. Cualquiera que haya bebido este vino en añada previas al 2006 creo que echará en falta la esperanzadora viveza que caracterizaba a este vino. Hay que admitir que sigue siendo un vino rosado muy agradable, con un razonable volumen. Sin embargo esa falta de viveza que comenzó la añada pasada lo convierte en eso, un vino culigacho. En cualquier caso y como quiera que sigo considerando que es un rosado agradable, por este precio sigue teniendo una buena RCP.

– Doña Beatriz Verdejo. Bodegas Cerrosol. DO Rueda (4,06 EUR)
Se muestra como verdejo. Hierba fresca, hinojo/anisados, un toque de maracuyá y algo de amargor en el trago.No obstante, ¿cómo decirlo? Se mueve con torpeza. ¿Recordais a Sylvester Stallone en la película ‘Evasión o victoria’? Sí, esa en la hace de portero de fútbol. Pues este verdejo se mueve como Stallone jugando al fútbol. Es un vino agradable, con buena RCP desde luego, “pero”.

Ahora, para finalizar, debiera incluir la segunda entrega de la miniserie “¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?” no obstante no puedo evitar cambiar la programación e incluir este otro vídeo, que me parece más adecuado al desarrollo de este post:

Nota: La imagen del periódico The Sun en la que aparece el titular de la (no) muerte de Elvis proviene de http://www.wikifotos.es/arely_xiky/foto/item/1834063

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