Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 23 23+00:00 julio 23+00:00 2008

Hace calor. Mucho calor. El ritmo de casi todo se hace más lento y podemos decir que incluso Dios en agosto está de vacaciones. En estas circunstancias y en atención a los miles y miles de lectores que pasan por estas páginas adelanto el resumen mensual, para que todos aquellos que partan a sus lugares de asueto estival puedan irse con la conciencia tranquila y los deberes lectores hechos.

Hay una cuestión en este mundo del vino que desde el comienzo siempre me ha hecho sentir algo incómodo. Lo hacía al principio y lo sigue haciendo ahora, si bien lo hace de modo distinto, pues con el tiempo uno pasa de ser un mero espectador de casi todo a ser también parte integrante del asunto. El tema que trato hoy es la ventana de consumo de un vino.
Cuando comienzas a beber vino, a leer acerca de él, participar en foros y demás formas de comunicación, comienzas a observar preguntas y respuestas sobre el mejor momento para beber un vino. Lees acerca de cosechas que se encuentran ahora en buen momento de consumo o acerca de otras cuyo mejor momento parece que ha pasado. Incluso hay mesetas de consumo. Además todo esto, y para variar, no es una regla matemática ni ciencia exacta. Esto es, puedo tener una botella de un año y bodega determinado, otra persona también, la mia excelente y la suya deplorable; en este caso siempre podemos concluir que pudo haber variaciones en las condiciones de guarda. No obstante las variables a considerar son muchas, a saber, la añada, los métodos de vinificación, las variedades de uva empleadas pues las hay que favorecen la guarda en mayor o menor medida, etc. Son tantas posibilidades que la única forma que se observa es la empírica. Suena raro, lo sé, también a mi me lo parecía, pero dentro de este mundo de enochalados es práctica común la compra de varias botellas para observar la evolución del vino en sus distintas fases. Hasta verme involucrado también yo en esta práctica, que en ocasiones se torna rito, tampoco yo comprendía el que hubiera personas que compran cajas y cajas de determinados vinos para dejarlos dormir en sus bodegas hasta el momento apropiado de abrirlos. En ocasiones unas pocas botellas y unos pocos meses o años. En otras, muchas botellas y décadas de espera. De vez en cuando toman una botella como muestra para observar el estado del vino y hacer una estimación del momento más apropiado para abrirlos, ese momento denominado meseta en el que el vino está en plenitud expresiva y que tampoco hay ciencia cierta de cuánto dura, antes de que el vino comience su decadencia, que puede ser suave o sencillamente de un abrupto declive calificable en ocasiones como catastrófico.
Echad cuenta moral, lo que debe ser guardar un vino durante años para que al abrirlo te des cuenta de que su momento pasó y tú ni siquiera lo disfrutaste. Disfruta el momento pero recuerda que eres mortal, que dirían los más clásicos. Pasar de la infancia a la senectud sin disfrutar de la madurez.

No quiero escribir un post demasiado largo, y bien puede ser que ya lo esté resultando, pero sí quisiera explicaros que el vino que me ha traido nuévamente este tema a la mente ha sido una botella de Dönhhoff Riesling Trocken 2002. Este vino es disfrutable desde que sale a la calle y su ventana de consumo teórica es hasta unos seis años después de lo indicado por la añada. Esa es la teoría y en términos absolutamente generalistas. Lo que yo me he encontrado es un vino que lejos de estar en decadencia se encuentra en un momento espléndido de madurez, que ha crecido y se ha hecho adulto. No sé cuanto tiempo estará en ese punto y si seguirá creciendo y evolucionando, pero bien es cierto que nuévamente un riesling, de la gama básica, me ha cambiado otro de los pocos esquemas que tenía.

Os dejo ahora, y por fin, con el informe mensual de vinos:

– Txakolí Itsas Mendi. Bodegas Itsas Mendi. DO Bizkaiko Txakolina (8 EUR)
Una botella con una presentación y evolución más normal que la anterior que bebí. Manzana golden templada al fuego, algo de parque regado y una acidez cítrica queen boca me recuerda a la del níspero o la del kaki. Buena RCP.

– Blanco Nieva Verdejo Pie Franco 2007. Viñedos de Nieva. DO Rueda. (8,05 EUR)
En esta época del año el vino está donde esperaba, esto es, con un ligero burbujeo. Estas burbujas desaparecen al segundo día, dándome una mejor medida de en qué punto se encuentra. Sigue la línea ya habitual de este vino, sin embargo destaco que en este momento muestra un espinazo de acidez de los de poner los pelos de punta. Está firme y duro. Ha acompañado muy bien un par de ensaladas y picoteo habitual, fiambre, etc. Pese a que ha subido algo de precio en el último par de años sigue teniendo buena RCP.

– Pago del Vicario Petit Verdot Rosado. Bodega Pago del Vicario, S.L. VdT de Castilla (5,77 EUR)
Segunda botella de este vino para confirmar impresiones y confirmadas quedan. Un rosado para beber y beber. Ahora, con las temperaturas más altas, se nota más el alcohol y aunque tiene todas las características que indicaba en la anterior nota de cata si le observo un carácter más piruletero.

– A Priori. Bodega Josep Colet. DO Penedes (aprox 6 EUR)
Encantador. Toques de manzana que bailan con la acidez y una profunda y suave cremosidad con una curiosa mezcla de fruta roja en pétalos (no sé como explicar el que me recuerda simultáneamentea los pétalos de rosa y a fruta del mismo color). Otro espumoso de Colet que no me canso de beber.

– Dönnhoff. Riesling. Trocken. 2002. Nahe – Alemania – (15 EUR aprox)
Desafiante. Despojado de cualquier pueril atisbo de juventud se ha convertido en un caballero serio. Ya no hay nada de jovial frescura juvenil, flores y frutas. No. Su tarjeta de presentación son unas agradables notas querosénicas, una fina capa de dulzura (¿azúcar residual?) y cuando empiezas a murmurar lo bueno que está planta sus pies firmes con un final seco y cortante. Al final de lo que debiera ser su ventana de consumo se presenta en un momento de madurez fantástico. Excelente RCP.

Por último, esta vez sí, retomo la sección «¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?» con un nuevo vídeo de esos que no tienen precio. Si algún lector consigue ver al cantante dar un único paso de baile acompasado con la música que levante la mano.

Pues ea, sillita y a la fresca, que es lo que toca.

Nota: La imagen pertenece a la obra titulada ‘Muchacha en la ventana’ de Salvador Dalí.

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: