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Archive for 20 octubre 2008

Presentación Peñín 2009

El pasado jueves 16 de octubre se celebró en el palco de honor del estadio Santiago Bernabeu la presentación de los vinos >94 puntos de la guía Peñin 2009. Sin que sirva de precedente, por ahi va una foto del estadio madridista que me pareció un lugar muy adecuado para este tipo de evento. Buena temperatura, iluminación correcta, espacioso y bien atendido. Las copas Riedel Chianti, perfectas para estos actos. Lo malo, que hubo momentos en que escaseaban y tenías que vigilar para conservar la tuya. El único fallo que le pongo a la organización.

Llegamos sobre las 12 y media, con un buen almuerzo previo, para aguantar la jornada. Comenzamos saludando al amigo Jesús Barquín y probando las dos nuevas botas del Equipo Navazos, la de fino 15 y la de oloroso 14. La verdad, es que después de la 14, ya podía haberme marchado, puesto que difícilmente podría superar un vino así. Un vino radical, sería la mejor forma de definirlo, un oloroso muy viejo con una nariz de muy buena complejidad y una boca INMENSA que rompe esquemas. Solo puedo decir una cosa, ¡hay que probarla!

Comenzamos haciendo un recorrido de blancos que demostraron un nivel bastante bueno. Del Montsant llegaba un rico Dido blanco 2007. Un vino de macabeo y garnacha blanca, que mostraba una buena fruta madura, pero sin cansar, manteniéndose en todo momento fresco y muy agradable, buena mineralidad y madera apenas perceptible.
Seguimos con un vino que me alegró la mañana, el As Sortes, un vino, que hasta la fecha me tenía indeciso, mostraba una buena uva, pero la carga de madera se me hacía muy pesada. Pues este 2007, cambia, se vuelve mucho más puro y enfocado, tremendamente mineral, con una madera apenas perceptible y una estructura muy buena, ha conseguido transmitir muy bien hasta donde puede llegar un vino de Valdeorras. Olé por Rafael Palacios, además hablando con él ha demostrado muy buen criterio y muy buenas ideas, a seguir por ahí. Otros dos interesantes godellos de Valdeorras fueron los de Godeval. Mejor el que pasaba por las lías, ya que el clásico, creo que debe de estar falto de botella, ya que muestra una acidez muy desbocada que casi molesta (ya tiene que ser elevada para que yo me queje). Nos saltamos todos los blancos secos del stand de Ordóñez ya conocidos y no muy de mi agrado. Probamos un Chivite colección 125 Chardonnay agradable e interesante, aunque sigo pensando que demasiado caro para lo que da. Otro vino que pienso que ha mejorado en esta última añada ha sido el Capellanía de Murrieta. Lo veo bastante menos pasado de madera que en otros años, aunque ahora mismo planito en nariz y es que hacer un 100% viura… pues tampoco da mucho de si. Eso si, en boca muestra una buena estructura y pide a gritos ser abandonado en la botella una temporada. Algún esperpento de vino si que probamos, como el Enate Uno. No se si decir algo sobre este vino excesivo en todo, no solo en el precio. Daba la sensación de estar tragando concentrado de roble. Puede que sea una buena estrategia comercial (de eso no tengo ni idea), pero como vino, me resulta horroroso.

En tintos… no se que decir, cada año veo peor la cosa… Comenzamos valientes probando lo que teníamos alrededor, el Flor de Pingus 2006 no andaba mal, sin decir gran cosa, pero no ofendía (este año no hubo Pingus a go-go y ninguna de las veces que pasamos por delante tenían la botella abierta). Pero me dio por probar el Trasnocho… ahí mis dientes casi saltan de la boca y salen corriendo. Como si te golpeasen con un bate de baseball en la boca. Por suerte, el siguiente experimento salió bien. Paramos delante del stand de Ferrer Bobet y probamos una cariñena fresca y bonita, con buena mineralidad, sin hacerse pesada, huyendo de sobremaduraciones y maderas abusivas han conseguido hacer un vino realmente agradable con este Selecció Especial 2005. Pulido y frutal en el paso por boca, se podría beber perfectamente la botella entera en una cena en pareja, cosa no muy común en la zona. Además mantuvimos una conversación muy agradable e interesante con Sergi y Raül , veremos si todos esos proyectos que tienen entre manos acaban dando resultados tan interesantes como esta cariñena. Siguiendo en el Priorat, con René Barbier probamos el Clos Nelin 2006, vino que me suele gustar mucho, pero que en este caso estaba bastante cerrado, pero agradable, El Clos Mogador 2005, elegante y bien trabajado, para mi, de los mejores de la zona. L’Espectacle 2005, a pesar de ser decantado nosecuanto tiempo, seguía cerrado en nariz, pero agradable, sobretodo en boca donde mostraba muy buena fruta, un tanino suave y buena acidez, no esta nada mal esta garnacha (el precio, seguramente mejor no saberlo). Finca Dofí 2006, demasiado agresivo, no me gustó, L’Ermita estaba en un armario guardada y no la probamos, tampoco la buscamos demasiado). Como tampoco me agradó el Villa de Corullón 2005 de la mesa de al lado, tremendamente duro y maquillado por unos tostados que no dejaban ver ni un atisbo de la mencía. Mucho mejor ejemplo de una mencía en el Ultreia St. Jaques 2007 y es que sigo diciendo que la mejor mencía, la que no lleva madera. El Ultreia de Valtuille 2005, también tenía una buena carga de madera, pero si que dejaba adivinar sus orígenes, quizás con mas botella…

En Vega Sicilia el Alión y el Valbuena, que no me acabaron de convencer, sobretodo el Alión que daba unas notas de lata de anchoas no muy agradables. El Reserva Especial 90-94-96, mostraba muy buenas maneras, pero esta claro que no es ahora el momento de juzgar un vino así. Probé algunas cosas más de Ribera del Duero, pero no puedo decir que nada me resultase muy agradable, así que por no ser muy malo, mejor me ahorro comentarios. Atauta tenía muchos puntos en la mesa, pero no se, deben de ser vinos que no hablan mi idioma, porque no entendí nada de lo que me ponían en la copa.

Artadi Pagos viejos 2006 interesante, lo veo un pelín por debajo del 2005 que tanto me gustó el año pasado y El Pisón 2006, sin embargo lo veo mejor que el año pasado mostrando buenas maneras (aunque es difícil catar vinos tan crudos, como el Sequé, que estaba ahí, pero imposible de valorar por lo falto de botella que andaba). Sigo quedándome con el Pagos Viejos. Pujanza no lo probé, por mi reciente visita a la bodega (tengo pendiente el report de ese viaje). El Castillo de Ygay rva especial 2000, también se mostraba bien, para ser un bebé. El Dalmau me lo salté…

Sorprendente la Touriga con Syrah de Victor de la Serna, muy floral y con una boca comedida y agradable (no así el Finca Sandoval, que casi me resulta todo lo contrario) El dulce de vendimia tardía de Syrah con Moscatel, tenía una nariz muy interesante y resultaba tremendamente agradable y original. Había también una cabernet franc del Penedes que estaba bastante rica, mineral y con un paso por boca agradable, Pardas se llamaba la bodega. El que más me gustó fue el básico y tras ver que los tintos estaban bastante correctos, probamos el Xarello FB, que también resulto muy interesante, de corte mineral y con la madera bien integrada. En Castillo de Monjardin, probamos La Esencia de Monjardin muy rica, ese chardonnay de vendimia tardía les ha quedado muy bueno. Sin embargo, el Chivite rosado me resultó una gran decepción, muy corto en nariz y bastante aburrido, sobretodo para ese precio que tiene. Lo mejor del salón estaba por llegar. Cinco mesas reservadas para el último momento, además sin saturaciones y con explicaciones todo lo detalladas que quisieses por parte de gente como Eduardo Ojeda o Jesús Barquín. En Valdespino, Eduardo nos hizo un recorrido por sus VOS y VORS secos. Destacar el oloroso Solera 1842, un vino para cautivar e introducir a la gente en el maravilloso mundo de los vinos generosos andaluces, donde el cabeceo con PX se ha realizado de manera magistral, mostrando un equilibrio y una amabilidad en boca muy destacable. El Palo Cortado Cardenal y el Amontillado Coliseo son dos magníficos vinos, que deberían de estar en nuestras casas siempre disponibles para momentos de relajación y disfrute. En Barbadillo probamos la Manzanilla en Rama, que viene a gran nivel, como siempre (este vino es el que me hizo descubrir en su momento lo increíblemente bueno que puede llegar a ser una manzanilla, si no es castrada previamente). La Reliquia de Barbadillo, en su versión de amontillado, simplemente sublime, acompañó de maravilla a ese jamón que cortaban. Pasamos un rato muy agradable en la mesa de Pérez Barquero. Esta bodega muestra un muy buen nivel y una RCP muy buena en gama Gran Barquero (delicioso oloroso y amontillado). Pero tiene un PX de estos que enamoran, La Cañada, equilibrado y fresco. Acabé la visita al salón con un PX 1830 de Alvear, vino sublime del que hay que aprovechar toda oportunidad de probarlo, los PX viejos son uno de los mejores placeres que puede uno encontrarse embotellados y éste de Alvear puede que sea uno de los mejores ejemplos. Después de estos vinos, preferí no probar nada más y marcharme con el buen sabor de boca de nuestros vinos más característicos.

Sobre puntos y guías ya ha hablado mi compañero Jose en este enlace, así que me ahorro más comentarios.

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Llega esa temporada del año en que las editoriales ponen en las tiendas la edición anual de las distintas RVF, Gault Millau, Peñín, Guía Gourmets, etc. La que no está ya en las tiendas poco le falta. ¿Qué tipo de libros son? Lo sabeis: Guías. Perdón, quería decir “Guías”.

El qué pretenden y son las guías es un tema complejo por la cantidad de intereses implicados. No niego que me parecen útiles como herramienta de búsqueda, como un repositorio de información con listados de vinos y bodegas. Nada más, sólo eso. Hay otras formas de obtener la información, pero puede resultar comprensible el que a alguien le apetezca tenerlo en este otro soporte.
El problema, a mi juicio, es la diferencia existente entre lo que ellas quieren ser y el cómo son percibidas por sus lectores y compradores. Hay usuarios que en su comienzo en este mundo del vino las compran como punto de partida, buscando un kilómetro cero desde el cual comenzar. Conceptos a aprender y unos vinos a beber que presuponen como básicos. Otros usuarios sencillamente las coleccionan. Otros buscan el que algún gurú (o varios) certifiquen su gusto, intentando que no exista demasiado diferencial entre el propio y el de estos. Otros usuarios intentan planificar sus compras y existencias de bodega en base a estas guías. Seguro que hay otro tipo de usuarios finales, si bien en este momento no se me ocurren.

Sabeis los que me leeis y conoceis que no suelo andarme con medias tintas en mis opiniones. Puedo estar equivocado, y de hecho suele estarlo en la mayoría de las ocasiones, pero para que así lo acepte me lo tienen que mostrar y demostrar. De modo que todo aquel que quiera hacerme ver otra forma de observar las guías le escucharé y leeré, pero que nadie intercale en sus palabras la frase “de gustos no hay nada escrito” ¿ok? Hay demasiados intereses creados entorno a las guías como para que acepte ese aserto tan reduccionista y no tan inocuo como parece pretender en primera lectura.

Las guías no son objetivas. Yo tampoco lo soy. La diferencia está en que ellos venden objetividad, si bien lo hacen por ausencia de afirmación de la misma; lo cual tiene su güasa teniendo en cuenta los intereses comerciales provenientes de la venta de las mismas, publicidad, exportaciones/importaciones, etc. A esto hay que añadir el efecto colateralmente bastardo de los puntos. En distintas partes de la cadena de montaje industrializante de los vinos hay elementos que utilizan los puntos otorgados por tal o cual gurú para incrementar el precio de los vinos. ¿Es esto correcto? Ni sí, ni no, es sólo cuestión de economía de mercado. Algo aséptico en un principio, pero teniendo en cuenta los anteriomente esbozados intereses económicos, pues permítame amable lector que observe el paisaje con desconfianza. Ceja arqueada, en la mano izquierda una copa de vino y en la derecha la navaja barbera. Por si acaso.

Después vienen los “¡válgame Dios!” cuando algunos usuarios ven que sus vinos preferidos no obtienen los puntos que ellos esperaban, distribuidores y vendedores observan que sus apuestas no obtienen la bendición de esos puntos y algunas bodegas tampoco obtienen los puntos y promoción que habrían esperado…¿Qué ocurre cuando se pierde el favor del emperador?

Quizá existan guías y escritores de idem que merezcan la pena, pero hay tantas cosas que leer y tanto vino que beber que no me merece la pena el esfuerzo, el tiempo y el dinero que habría que emplear en ello. Quiero, no obstante, explicitar que esta particular diatriba mia no va contra ninguna guía concreta, si no contra el concepto mismo que estas representan. Creo en lo más íntimo de mi, que si tuviera que comprar una guía de vino escogería ‘Historia de la Belleza’ de Umberto Eco. De este modo, y hasta que observe lo contrario, guías buenas: ninguna. Eliminemos todas de nuestras bibliotecas (quien las tenga) y que Dios reconozca a los suyos.

No sé que mecanismo mental hace que este tema me traiga a la memoria este vídeo.

Nota: La imagen correspondiente a la película ‘Los Diez Mandamientos’ proviene de
http://trouble.philadelphiaweekly.com/

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Nada mas ver la bonita propuesta de Joan sobre los vinos de otoño, me vino a la mente una zona, Beaujolais. Los buenos vinos de esta muchas veces menospreciada zona francesa me parecen perfectos para iniciar el otoño. Ya comenté que soy una persona bastante estacional en lo que al consumo del vino se refiere. Pocos tintos abro en los calurosos días de verano. Así que en cuanto comienza esta estación de hojas secas, vientos y lluvias, uno de los mejores vinos para iniciar esta transición son los vinos provenientes de cualquiera de los crus de Beaujolais. Lamentablemente la disponibilidad de estos vinos aquí en España es bastante limitada y aunque son botellas relativamente baratas, las que tengo en casa me las valoro tanto o más que muchas de precio más elevado. Además este es uno de los vinos que tanto a mi novia como a mi nos encantan. Tenía pensado abrir uno de los pocos que me quedan de Dominique Piron, pero justo un amigo me dio una botella de otro vino de la zona, aunque embotellado como vin de table. Se trataba de Els Ganivets, de Domaine Jambon. El vino, sin estar mal, no me pareció muy representativo de la zona. Y como he dicho, a mi novia le encantan los Bojos y se ha marchado de viaje, así que queda prohibido beber uno en su ausencia.

Total, que he rectificado sobre la marcha y me he ido al otro tipo de vinos que me gustan en otoño. Solo hay que irse 140 km al norte para llegar a la Côte de Nuits. Estos vinos con esas notas de flores secas y de sotobosque que en ocasiones muestran, se me hacen muy apetecibles en otoño. Además, son vinos que suelen combinar bastante bien con la joya culinaria del otoño, ¡las setas! El jueves y el viernes pasado tomé un par de vinos de Chambolle-Musigny, bastante interesantes. Primero fue el de Pacalet, un 2004, que aparecía color rojo cereza de capa media-baja, algo turbio. Conviene darle algo de aire para que se exprese plenamente y así nos muestre una nariz muy bonita, fruta roja fresca, muchas sensaciones florales, como meter la nariz en una copa de pétalos de rosas. Con el tiempo aflora una buena carga de especias como el clavo, la canela, nuez moscada. Completa el conjunto una buena mineralidad y unos suaves tonos ahumados al fondo. El paso por boca no se queda atrás, mostrando el vino una muy buena expresión frutal, buena acidez y un recorrido amplio, dejando un final bastante largo y especiado en retronasal. Realmente un vino muy agradable de beber y de los que “se acaban demasiado deprisa”.

Al día siguiente tomé una copa de otro Chambolle-Musigny, misma añada pero distinto productor, en este caso Alain Burguet. Este elaborador, aun llevando a cabo un cultivo ecológico y evitando completamente el uso de aditivos, al igual que Pacalet, nos presenta un vino completamente distinto. Ya el color se muestra con tonalidades más oscuras y más subido de capa. En nariz esta bastante más cerrado que el de Pacalet, la fruta más discreta y madura, debe de tener un paso por la madera mas intenso, ya que muestra bastantes notas tostadas y ahumadas. Sin embargo, poco a poco asoman unas interesantes notas de rosas secas y ese sotobosque otoñal del que hablaba antes. También da notas de tabaco y bastante terrosidad. En boca muestra buena estructura, con una cereza que salta al primer plano de manera algo sorprendente, la acidez muy correcta y un final largo dejando el recuerdo de esas flores secas.
Los dos vinos me gustaron. Comparando y volviendo al tema de esta convocatoria de IEC, diría que el de Pacalet es mas primaveral y el de Burguet mas otoñal, dos estaciones parecidas en la forma, pero de muy distintas tonalidades, no se si me explico.

PD. Viendo la contra del de Pacalet veo que tiene puesta una fórmula de la energía cinética, Ec=1/2 mv^2, ¿alguien tiene idea de que pinta esa fórmula ahí? No me he fijado si en el resto de los vinos está.

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Por la más pura casualidad esta semana he probado 3 distintos vinos de Mersault, así que aprovecho para reunirlos en este post y de paso recomiendo un nuevo sitio disponible en Valencia y que sin duda proporcionará momentos de placer a los enochalados de la ciudad.

La historia comienza el miércoles pasado en Lavinia, cuando nos juntamos David (un compañero de la Peña El Sarmiento) y yo para tomar un vino. Tras unos devaneos acabamos decantándonos por el Meursault de Philipe Pacalet 2005, después de unas buenas experiencias con sus Saint Aubin. El vino resultó realmente agradable, un vino que hoy por hoy se muestra muy frutal, abierto y agradable. La mineralidad comienza en segundo plano, pero poco a poco, con aireación va tomando protagonismo, de todos modos la carga frutal del vino es tan potente que siempre se muestra dominante. La fruta sería de corte ácido, citricos y piña madura. También da notas florales y mantequillosas. En boca confirma las sensaciones de la nariz, muchisima fruta madura, una acidez que aligera el gran peso en boca que tiene este vino. Es bastante largo. La madera no se percibe en ningún momento. Supongo que si que tendrá una crianza en barrica, pero por mas que he buscado no he encontrado gran cosa sobre las crianzas de Pacalet, creo que anda por los 10 meses y mezcla barricas usadas y nuevas.

Por comparar, tomamos una copa de un Meursault de Jobbard que tenían abierto, Les Tillets 2004. Según parece la botella llevaba abierta un par de días y conservada al vacío en la nevera. El vino debe de estar en una fase de cerrazón, ya que aparecía algo plano, solamente sobresalían unas notas mantequillosas y de madera sobre un fondo de pedernal, pero la fruta estaba completamente ausente. En boca tenía buena estructura, con una acidez muy bien definida, aunque de nuevo la madera se hacía notar. Discutimos largo y tendido sobre los dos vinos. Ya que ambos vinos eran completamente distintos, pese a ser del mismo pueblo y uva. ¿Qué es un Meursault? ¿Cómo debe de ser un Meursault? En fin, pocos he bebido y por ello no puedo decir gran cosa. No obstante, uno de los mejores vinos blancos que he bebido hasta la fecha, fue un Meursault de Roulot, Les Luchets 1995, por eso creo que a este vino de Jobard, habría que esperarlo unos cuantos años y volver a evaluar entonces. Todavía no conozco los Coche-Dury ni los Comtes Lafon, ya les llegará su turno.

Un par de días después, quedo con un amigo en Valencia para visitar el nuevo wine-bar de Juan Ferrer, y casi por accidente, acabamos bebiendo otro Meursault jovencillo, en este caso el Seve Du Clos 2005 de Arnaud Ente (según leo por todos sitios, el protegido de Coche-Dury). Un vino clasificado como village pero de una viña muy vieja y que da apenas para unas cuantas botellas (como bien presume la etiqueta). Este vino debería ser abandonados unos cuantos años para ver como evoluciona, ya que de nuevo estaba ante un vino en el que la madera esta bastante presente. No obstante presenta una nariz bastante compleja, con notas cítricas y de fruta de hueso, combinadas con aromas herbáceos frescos, notas mantequillosas, leves toques florales, y mineralidad. Pero ahí al fondo aparecen de nuevo unas notas tostadas y vainillosas, que ahora mismo despistan demasiado y dominan en exceso. ¿Se integrará? En boca tiene una tremenda acidez, mucho nervio y una mineralidad que intenta sobresalir por encima de la crianza, aquí con más éxito que en nariz, es bastante largo, con un posgusto amargoso y calizo bastante interesante.

Si volviese a encontrarme con alguno de estos tres vinos en alguna carta de un restaurante, sin duda me iría a por el de Pacalet, un vino que proporciona mucho placer, desde el mismo descorche de la botella. Pero de cara a guardarlo unos años en mi casa, posiblemente apostaría por el de Jobard. El de Ente promete, pero es tan caro…

Sobre el local de Juan Ferrer, comentar que me ha parecido una gran idea desde el momento mismo en que me contó el proyecto que tenía en mente. Y una vez vista la puesta en escena, he de reconocer que ha sido realizado con mucho éxito. Me parece un tipo de local que debería estar presente en todas las ciudades. Se puede beber por copas cualquier cosa de la lista, los precios son bastante adecuados (precio tienda +10€, cueste lo que cueste la botella). La lista de vinos, muy interesante, sobretodo en el apartado champagnes.

Debo destacar el apartado barra. Porque es donde suelen fallar otros locales similares. En este caso es amplia y cómoda, se puede cenar perfectamente en ella o simplemente tomar un champancito.

Apenas comimos un par de cosas, pero estaban deliciosas. Las vieiras muy buenas y una ensalada de tomates (con sabor a tomate) y atún.

Las copas… son las diseñadas por el propio Juan Ferrer. Hay algunas muy interesantes, la de borgoña que usamos me gustó. Pero ojo si tienes la nariz grande (mi caso) porque hay algún modelo no apto para narigudos.

Lo dicho, un sitio muy interesante para todo enochalado. No pongo lo que pagamos, porque fue prácticamente vino y eso ya depende de cada uno. La comida, de todos modos, tiene unos precios razonables.

Se encuentra localizado en pleno centro de Valencia, detrás de la catedral, en una plaza tranquila y con encanto.

Enopata Wine-Bar

Plaza del Arzobispo, 5

Tlf. 96 325 91 50

www.enopata.com



De nuevo me despistó una vez más del objetivo de este blog… menos mal que esta Jose por aquí. De todas formas he vuelto a activar el modo “busca y captura” y me he puesto otra vez a comprar vinos de menos de 10€ un poco a ciegas para ver si encuentro cosas interesantes, ya iré informando.

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Por fin ha llegado el otoño. ¡Me encanta el otoño! Sus colores, su ambiente, sus sabores y sus olores. Para mi el otoño comienza esa mañana que al abrir la ventana huele a otoño, de manera análoga a la mañana que la primera inspiración consciente del día me advierte de la primavera. Sí, sin duda, el otoño huele a otoño. Nunca me he planteado tradicionalistas objetivos de año nuevo para ese primer día de enero, pues para mi el año siempre lo he sentido comenzar ahora, en otoño.

A esto se une el que vuelve un momento gastronómico que, sin desdeñar la exultante primavera, me resulta estimulante. Vuelven los platos de cuchara y otras recetas más laboriosas que aquellas realizadas durante el verano. Llegarán las primeras setas con las primeras lluvias. Se despierta en mi el apetito por volver a tomar vinos tintos, que prácticamente se encuentran desterrados durante el estío por culpa de un sol de injusticia. ¡Otra cosecha más! porque admitamos que una vez contagiados de esta enochaladura ya no sólo se piensa en los años, si no también en las cosechas. ¿Recordais vuestra primera cosecha?

Sí, me encanta el otoño. Arrebujarme en la cama bajo el edredón nórdico mientras presumo el frio que ya comienza a hacer fuera. Caminar entre las hojas y las castañas ya caidas. Observar el suelo húmedo del asfalto tras alguna ligera lluvia de otoño. Un sorbo de café humeante mientras observo como resbalan las gotas en el cristal.

En el resumen de vinos de este mes todavía no hay “vinos de otoño”. Son los últimos coletazos del verano que se fue:

– Ultreia Saint-Jacques 2007. Raúl Pérez Viticultor. DO Bierzo (unos 5 EUR)
La añada es cuestión de fé, porque no la encuentro por ningún lado.
Ciñéndonos al vino me parece un muy buen ejemplo de mencía. Oscuro, notables toques vegetales que en ningún momento avasallan y fresas frescas. En boca tiene una astringencia bastante importante, si bien se vuelve bastante más amable el día siguiente. Uno de los mencías más claros y francos que he bebido.

– Romate Oloroso Seco. Bodega Sánchez Romate Hermanos. DO Jerez y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda (3.6 EUR)
En mi habitual búsqueda de vinos con buena RCP, y si es posible gangas, uno tiene algún coscorrón. Este es uno de esos casos. Algún toquecillo de frutos secos, duelas envinadadas y no mucho más. Extremadamente corto y aburrido.

– Piron Morgon “Cote du Py” 2004. Morgon Appellation Contrôlée (menos de 9 EUR)
Excelente ejemplo de lo que te puedes encontrar en Beaujolais. Fresas frescas, vivísima acidez, ligero amargor un toque rústico. Cuando se acaba la botella lo único que quieres es abrir la siguiente. Ha ido muy bien con secreto a la plancha e higos salteados.

– Marqués de Alella Clásico 2007. Bodega Parxet S.A. DO Alella (5,09 EUR)
Suena el teléfono… ¿Que estás comprando?… ah, sí, vale… pues pásate a comer, traete el pan y algún vino blanco que no esté mal.
Y ahí esta este vino, siempre solvente y aseado para cualquier momento. Bien de acidez, toques de manzana y herbáceos. Lo dicho, siempre está ahí para solventarte la papeleta. Buena RCP para este valor seguro.

– Enate Rosado 2007. Viñedos y Crianzas del Alto Aragón S.A. DO Somontano (7.55 EUR)
Este vino lo tiene todo para ser un rosado de referencia. Viveza, acidez, fruta, un grado
alcoholico que no molesta. Todo en equilibrio. Lástima que todo esto quede cubierto bajo
una muy intensa capa de pimiento verde que no me deja disfrutar del vino. Ya veremos hacia donde van las siguientes añadas, de esta no repetiré.

– Muga Blanco Fermentado en Barrica 2007. Bodegas Muga. DOC Rioja (7,7 EUR)
Comienza con unas esperadas notas de madera, especiados, vainilla cremosa… Sin embargo en boca estas notas de la madera quedan muy por detrás de las muy marcadas notas cítricas de pomelo y lima que suponen un aguijón sensitivo. Me he quedado con ganas de más y de guardar alguna para ver cómo se comporta con el tiempo.

– Sierra Cantabria 2006 2º año. Sierra Cantabria. DOC Rioja (4,54 EUR)
Ligeros aromas a frutos rojos en licor preceden a los de flan casero de vainilla y su caramelo incluido. Me deja un poco frío este vino. Ni fú, ni fá. No me apetece comprar otra botella, aunque si está la botella abierta tampoco rechazaría una copa.

– Fino Inocente. Bodega A.R. Valdespino. DO Jerez y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda (8,75 EUR)
Un fino cambiante durante los días que ha estado abierto. El tono es casi transparente y nada más abrirlo casi huele así, transparencia tirando a nada. Sin embargo en boca tiene una intensidad de puñetazo. Firme, intensa, estimulante. Con el paso de los días el vino cambia, evoluciona y crece en una línea muy agradable. Surgen los aromas salinos, asomo de frutos secos bajo una capa de aceitunas machacadas. En boca cambia la firmeza y la intensidad por la profundidad. Muy bueno. Para repetir.

– Gran Feudo Chardonnay 2007. Bodegas Julián Chivite. DO Navarra (4,16 EUR)
Fresco, floral y con el toque herbáceo de una pradera, todo ello acompañado y vertebrado entorno a una buena acidez. ¿Por este precio vamos a preguntarle por tipicidad o terroir? Yo no, pero me bebería más botellas.

Me he dado cuenta al terminar de escribir este post. ¿Os habeis fijado en el precio medio de los vinos de este mes?

Llegamos ahora a una nueva entrega de la serie “¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?”. En la entrega de hoy podemos pensar que al diseñador del vestuario merecería un premio, o quizá lo merecería el que localizó los exteriores, pero no, aquí el mérito hay que darselo sin lugar a dudas al peluquero del criaturo.

Nota: La fotografía procede de http://www.ciudadenlinea.com/

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