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Archive for 16 junio 2009

Mientras leo como en España las temperaturas abrasan y fuerzan a consumir blancos principalmente, aquí el tiempo permanece bastante primaveral, con lo que puedo seguir tomando tintos siempre que me apetece, sobretodo si son del estilo de este productor al que dedico la entrada.

No es la primera vez que hablamos de los Beaujolais en este blog, ni será la última. Esta zona se sitúa al sur de Borgoña y al norte del Ródano, así que no es descabellado pensar que podamos encontrar buenos vinos aqui. La uva cultivada principalmente es la Gamay, que en combinación con los suelos arcillosos, arenosos y graníticos va adar lugar a vinos frescos y agradables, bastante alejados de la moda por el vino grande y potente. Lamentablemente la zona sigue pagando la merecida mala fama ganada durante los 70-80, cuando se abusó de elevadas producciones, generando un producto de pobre calidad. Aquí se produce casi tanto vino como en el resto de Borgoña y si añadimos que la orografía es bastante accidentada, con gran variedad de suelos y exposiciones, es de suponer una importante inhomogeneidad en los vinos. Pero si sabemos buscar bien, esta región vinícola ofrece hoy en día un buen puñado de productores de calidad que merece la pena probar, sobretodo en vinos procedentes de alguno de los diez Crus de Beaujolais. Aqui os dejo unas notas de unos cuantos vinos de JP Brun, Terres Dorés, consumidos recientemente.

El Terres Dorées Beaujolais Blanc 2007 (12%), consiste en un Chardonnay, que no ve nada de barrica y que se cultiva sobre suelos principalmente calizos con algo de arcilla. El clima es mas cálido que en la Borgoña y eso se nota, en una nariz de buena intensidad, con una buena carga frutal, alguna suave nota mantequillosa y marcada
mineralidad. En boca amplio y de nuevo mostrando esa fruta bien marcada y una vibrante acidez. Me da la sensación de que con uno o dos añitos más de botella puede estar muy interesante, por poco mas de 10€, me compré alguna botella que ya reposa para el experimento.
Beaujolais L’Ancien, 2006 (12%) es lo que me estoy bebiendo ahora mismo. Vino ideal para días primaverales, alegres frutillos rojos, sobretodo cerezas se combinan con lilas y violetas, decorado por algo de sotobosque, deja una nariz sencilla pero resultona. En boca un tanino suave, bien compensado por la acidez, junto con esos agradables 12 grados, lo convierten en un buen amigo de la comida. Perfecto para beber sin complicaciones despues de un dia no del todo agradable en el trabajo.

Côte de Broully 2006. Broully es uno de los Crus mas amplios del Beaujolais y en el centro de esta zona, se encuentra el Mont de Broully rodeado de viñedos, constituyendo uno de los Crus mas sureños. El vino se muestra como un buen ejemplo de lo que da la región. Mucha fruta roja en nariz, mineralidad marcada que recuerda un tanto al origen volcánico de la región. En la boca muestra mas estructura que el anterior, pero siempre conservando la frescura en primer plano. Rico, la botella se termina rápido y como podéis ver en la foto, lo pillé de oferta.

Y ya acabo con un Morgon 2005, una de las mejores añadas recientes para esta región. Impresionante vino que demuestra que estos vinos, no solo se pueden disfrutar en su frutal y juguetona juventud, si no que aguantan bien la botella. La nariz no es de gran intensidad y requiere tiempo para abrirse. La frambuesa y la cereza junto con las lilas, son otra vez las notas dominantes, pero en este caso hay mas complejidad, aparece algo vegetal como a hoja de tabaco, notas suavemente ahumadas y el sello característico de los suelos de basalto y granito que predomina en el que es mi Cru favorito del Beaujolais. En boca sigue todavía muy joven, carnoso, con una marcada frutalidad, taninos muy finos y largo en el final. Por criticarle algo, en nariz me da la sensación de que anda algo cerrado en estos momentos, habría que esperarlo mínimo un par de años mas a ver como esa tierra va ganando protagonismo sobre la fruta. Creo que me costó como 14-16€, un chollo para lo que ofrece.
Una entrada en el blog sin rieslings para intercalar un poco. Por cierto, aunque yo los he comprado en Holanda y Alemania, desde hace poco estan disponibles en España en La Universal de Vinos.

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Se realizan simposios, cursos, reuniones, conferencias, mesas redondas e incluso gabinetes oficiales de cada uno de los estamentos públicos que uno pueda imaginar. Todo ello con el fin de relanzar el consumo de vino, que como el teatro, siempre se encuentra mal.

¿Y la publicidad? errática y olvidable desde mi punto de vista. Sin embargo, ¿habéis visto la publicidad de las marcas de cerveza? la que más y la que menos siempre es destacable, con frases que llegan al público y siempre con algo que te hacen prestarla atención.

No sé, o las empresas del mundo vinícola no contratan a las agencias de publicidad adecuadas o es que se pierde el mensaje por el camino. ¿Opciones? o contratar a las mismas agencias que las empresas cerveceras o bien decirle a estas que es publicidad para cerveza y el día del rodaje calzas, como quien no quiere la cosa, que esto va de vino… A ver quién se pone a rehacer todo el trabajo, aunque sólo sea por eso quizá se tire pa’lante.

Cambio de tercio. Como más o menos sabéis estos días he estado navegando en un temporal de cajas. Ya va amainando, de modo que en cuanto encontré las copas procedí a descorchar algo. Ya informaré más en profundidad, pero de momento baste decir que resultó un desencanto la botella de JP Brun Rosé d’folie 2008 y desconcertante, en sentido positivo por lo inesperado, la botella de Arbois Savagnin 2006 “a la Fauquette” de la que todavía estoy dando buena cuenta.

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Estas dos palabras son las que uno más fácilmente puede encontrarse al ir al supermercado, o al dar una vuelta por la plaza del mercado, al comer en la mensa, en cualquier restaurante o simplemente de camino al trabajo al pasar por al lado de alguna de las granjas que hay de camino. Fresas y espárragos, se adueñan de la gastronomía local al llegar el mes de Mayo. Pues bienvenidos sean, ya que son dos cosas que me encantan.

Durante todo este mes he podido disfrutar de buenos y ricos espárragos y ahora comienzan las fresas locales, que simplemente son ESPECTACULARES, no necesitan ni azúcar ni nada, con quitarles las hojillas y lavarlas un poco basta para disfrutar de estos caramelitos. Supongo que con nata de esta que también esta bastante buena aqui en Alemania deben de estar de lujo, pero de momento trato de evitar esas calorías. Con lo que cuesta encontrar buenas fresas en España, es un gustazo disfrutar de estas pequeñas fresas de intenso sabor y, sobretodo, a precios comedidos. Porque en España también puedes encontrar muy buenas fresas, pero eso si, te puede salir la minibandejita por un riñón. Como este fin de semana he podido disfrutar de ambas cosas, aquí os relato un poco de que las he acompañado.

Los espárragos no resultan fácil de maridar. Tienden a dar sabores metálicos no del todo agradables con el vino. Pero bueno, como he dicho en otras ocasiones, no es que sea yo un maniático de los maridajes. Estando en este país, he tirado de lo que tengo mas a mano, rieslings. En este caso de uno que me ha parecido magnífico, el Pfalz riesling trocken 2007 de A. Christmann. Un Qba (por tanto baratillo) que os recomiendo a todos, de los que llaman la atención (este si que esta disponible en España de la mano de vinialia). Debo advertir que no es una bomba frutal y puede que mas de uno no comparta conmigo el entusiasmo por este vino, mas bien anda por la austeridad mineral, con unos suaves cítricos de fondo, al segundo día si que muestra algo mas de membrillo e incluso notas florales. Pero donde mas me ha gustado ha sido en boca, una tremenda acidez que le garantiza una buena evolución, buen volumen en boca y final largo y mineral. Con un poco mas de botella para que gane algo de complejidad en nariz puede acabar siendo un vino fenomenal. En este caso no creo haber encontrado una gran armonía con los espárragos, si no mas bien que el vino se impone sin problemas, de forma que no noté para nada sabores desagradables y pude disfrutar de ambos productos perfectamente.

No quiero que parezca que todo lo que bebo en básicos alemanes es maravilloso, por lo general el nivel es bueno o muy bueno, pero alguna decepción si que me encuentro. Como por ejemplo un Blau Schiefer 2007 de Dr. Loosen que bebí la semana pasada y que sin estar malo, simplemente prefiero otros. Nariz afrutada y agradable, pero en boca algo falto de nervio, “sencillo y para agradar” sería el resumen. Y ahora ando con un Kruger-Rumpf Munsterer riesling trocken 2007 Que de primeras me asustó con un contenido carbónico realmente desconcertante. Lo intenté eliminar con el vacuvin y comenzó a salir espuma! A mi las burbujitas, solo me gustan en los espumosos y esto se supone que no lo es. Al segundo día, ya mas “tranquilo”, el vino no esta mal, muy mineral, fruta blanca, suaves cítricos y una bonita amargosidad en boca y mucha piedra. Buena acidez y un final quizás algo corto. Rico sin el gas. Ambos vinos andaban por los 9-10€.

Y las fresas? Con que nos las tomamos. Bueno, pues un día me quedaba algo de sekt en la copa que había sobrado durante la cena y aunque no soy muy amigo de tomar vinos secos con dulces, hice la prueba en este caso y he de decir que la cosa no funcionó del todo mal. El vino en cuestión era el Geheimrat Dr. Albert Bürklin Brut 2007, un espumoso elaborado a partir de las castas tradicionales en Champagne, así que nada de riesling en este sekt de Bürklin Wolf. En un principio el vino se muestra de modo correcto, agradable, pero quizás demasiado sencillo. Me comentaron que acababa de ser embotellado hace escasas semanas, puede que sea la razón. La aireación le viene bien y va ganando en complejidad, saliendo notas frutales de albaricoque e incluso fruta roja (no se cuanto Pinot Noir y Menieur lleva) y sobretodo se torna bastante floral. En boca el carbónico quizás necesite algo de botella para redondearse, tiene buena acidez y un punto amargoso final agradable. La botella se bebió con facilidad, pero si pensamos que cuesta sobre los 20 €… no creo que repita. Hay burbujas mucho mas interesantes en el mercado. Eso si, con las fresas se comportó bastante bien y en este caso la pareja si que funcionó en conjunción, realzando el vino el sabor de las fresas y las fresas el del vino. Como quedaba poco sekt hubo que ir a buscar alguna otra botella, en este caso me fui a Vouvray a por una botellita del François Pinon cuvée botrytis 2005. Un vinazo, donde los 152 gr/L de azúcar se soportan con gran elegancia por una muy buena acidez. La nariz es compleja, con notas de mandarina, algo de orejones y mucha flor blanca, fresca y mineral, invita a beber y a disfrutar. Quizás demasiado vino para las fresas, este vino es casi un postre en si mismo. Un moscatel de la Axarquía hubiese estado mejor, pero no tenía ninguno a mano, así que simplemente disfruté del Vouvray.

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