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Archive for 26 septiembre 2010

Deshojada, como una margarita, la realidad, la verdad, el cadadía, no nos queda más que lo esencial. Sin lo superfluo, sin corazas ni caparazones, sin nada en qué escondernos, no queda más que lo que somos. Entonces nos damos cuenta, con cada respiración, qué es lo que importa, qué es lo que nos hace felices y es cuando vemos que con cualquier cosilla somos felices.

¿Yo? ya lo sabes. Con cualquier cosilla soy feliz. No te rías… bueno sí, ríete. Me encanta verte reir. Me llevó una vida encontrarte. Una vida entera cociné en tus palabras. Una vida entera cociné en tus miradas. Sí, con cualquier cosilla soy feliz. Dentro de muchos años mirar juntos hacia atrás y poder decir que te cociné una vida entera. Que mi pasión por cocinar no es si no pasión por cocinarte la vida entera. Mi pasión por el vino no es si no por compartirlo contigo la vida entera.

Picaremos la cebolla, ajo, pimiento, calabacín, berenjena, tomate y membrillo para hacerlos con tranquilidad, dejando que se cocinen al amor de la lumbre; todo el tiempo del mundo hasta que sean una mermelada fundente, suave y dulce. Alboronía. Saborearla me hace sonreir como cuando pronuncio tu nombre; me transmite la paz y el equilbirio que siempre falta. Esa sensación, ese sentimiento, de que cada pieza está en su sitio. Porque con cualquier cosilla, se puede ser feliz. ¿Te lo había dicho ya?

Sobre una tostada de pan repartimos cucharadas generosas de este plato que acabamos de cocinar y, sobre este, un huevo escalfado, apenas cocinado, para que cuando lo mordamos, mordamos el atardecer, el dulzor. Sabor concentrado y puro de un sol que se pone. Y tras cada bocado beberemos, porque los besos se pueden beber. Bebamos la vida a sorbos, a tragos, a besos. Otra copa de vino tan suave y aterciopelado que te hace recordar el más dulce de los besos. Aquel primer beso olvidado.


Nota: Imagen proveniente de www.unjubilado.info

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Nunca confíes en un pistolero zurdo, me decía mi padre, y menos jugando al poker.

Nunca confío en los pájaros que pudiendo volar, caminan, me digo yo.

¿Cómo fiarte de un animal que teniendo la increible capacidad de volar opta por caminar de esa manera tan poco grácil? ¿Quién querría caminar pudiendo volar? Desconfianza atávica, incómoda y supersticiosa.

Te santigüas marcando los tiempos. Por la rumba, la samba y el chachachá. Bebes otra sorbo de la copa, para volver a marcar los tiempos que dicta este Cream. Rumba, samba, chachachá. Lo miras, lo hueles, lo bebes. ¿Lo sientes? Lo sientes. Por la rumba, la samba y el chachachá.

Nota: Imagen titulada ‘El infinito efímero’ proveniente del blog Contarte Cosas

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Brun.

Porque te gusta el vino. Por la cuchara, por el tenedor y por el cuchillo. Porque (son)ríes a carcajadas. Porque miras a los ojos. Porque mojas pan en la salsa (y por la cara que pones cuando mojas pan en la salsa). Porque no puedo, no pude, no supe y no quise. Porque me dejas sin aire. Porque me sigo estremeciendo con el roce de tu mirada, que es tu mano, al cruzar San Telmo. Por esa mirada que evita cruzarse y porque no puede evitar tropezarse. Porque entre la multitud no veo a nadie más que “a tú”. Porque más que nunca es más que siempre y porque todo recuerdo no es más que olvido. Porque se me para el corazón.

Porque entonces cortamos la cebolla en plumas, el ajo menudo y el tomate en dados sin piel ni semillas. Cocinaremos al ritmo en que las cosas suceden; al ritmo en que las historias se cuentan. Cuando estén las verduras blanditas, rehogadas, añadimos un puñado de alcaparras, una poco de orégano, aceitunas verdes y negras a las que les habremos quitado el hueso machacándolas ligeramente. No nos valen esas aceitunas que venden sin hueso, sin sabor y sin alma.

Seguimos rehogando a ritmo. El modo en que huele responde otros cuántos porqués. En los últimos instantes ponemos la plancha y marcamos los lomos de lubina por el lado de la piel. Que coja color, que tengan huella. Entonces la ponemos sobre las verduras rehogadas por el lado contrario a la piel. En poco menos de tres canciones ya estará terminado el plato. Al primer bocado, y al primer sorbo, surgirán más preguntas; más respuestas.

… lo dejo todo.


Nota: Fotografía proveniente del foro foro.meteored.com y posteada por el forero Xabi

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