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Archive for 5/09/10

Brun.

Porque te gusta el vino. Por la cuchara, por el tenedor y por el cuchillo. Porque (son)ríes a carcajadas. Porque miras a los ojos. Porque mojas pan en la salsa (y por la cara que pones cuando mojas pan en la salsa). Porque no puedo, no pude, no supe y no quise. Porque me dejas sin aire. Porque me sigo estremeciendo con el roce de tu mirada, que es tu mano, al cruzar San Telmo. Por esa mirada que evita cruzarse y porque no puede evitar tropezarse. Porque entre la multitud no veo a nadie más que “a tú”. Porque más que nunca es más que siempre y porque todo recuerdo no es más que olvido. Porque se me para el corazón.

Porque entonces cortamos la cebolla en plumas, el ajo menudo y el tomate en dados sin piel ni semillas. Cocinaremos al ritmo en que las cosas suceden; al ritmo en que las historias se cuentan. Cuando estén las verduras blanditas, rehogadas, añadimos un puñado de alcaparras, una poco de orégano, aceitunas verdes y negras a las que les habremos quitado el hueso machacándolas ligeramente. No nos valen esas aceitunas que venden sin hueso, sin sabor y sin alma.

Seguimos rehogando a ritmo. El modo en que huele responde otros cuántos porqués. En los últimos instantes ponemos la plancha y marcamos los lomos de lubina por el lado de la piel. Que coja color, que tengan huella. Entonces la ponemos sobre las verduras rehogadas por el lado contrario a la piel. En poco menos de tres canciones ya estará terminado el plato. Al primer bocado, y al primer sorbo, surgirán más preguntas; más respuestas.

… lo dejo todo.


Nota: Fotografía proveniente del foro foro.meteored.com y posteada por el forero Xabi

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