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Archive for the ‘5-10€’ Category

No será la primera vez que diga que los vinos de Borgoña se cuentan entre mis preferidos, sobretodo en tintos. La Pinot Noir de esta región francesa produce el estilo de vinos que mas se ajusta a mis gustos personales. El problema… el precio. No debo de ser la única persona con estos gustos y la demanda, junto a muchos años de tradición vinícola, provoca que los precios no sean exactamente comedidos como para favorecer su consumo diario, sobretodo para mi maltrecha economía. Esto quizás sea especialmente cierto en un país como España, donde por un lado, resulta fácil encontrar una buena cantidad de vinos nacionales de menos de 10€ con una calidad mas que aceptable. Y por otro lado, los importadores nacionales, o bien se limitan a una serie de productores de renombre o bien se concentran en las cuvées mas prestigiosas de las bodegas, olvidando los vinos básicos genéricos. De forma que se hace complicado encontrar vinos de esta región por menos de 20 €. Por suerte entre Alemania/Holanda, el panorama cambia bastante y el vino “barato” no está tan menospreciado como en España, así que he podido disfrutar ultimamente de algunos vinos interesantes.

Drouhin Bourgogne Pinot Noir 2007. Rojo picota de media capa. Comienza algo animal el primer día, dando aromas cárnicos-ahumados en primer plano, con algo de flores secas y sotobosque de fondo. Al abrirse sale fruta fresca tirando a cerezas y frambuesas y un fondo levemente especiado. Frescura en boca, tanino suave, leve amargosidad y una ligera terrosidad agradable en el final. Muy rico y de trago fácil, acompañó igual de bien a una tortilla de jamón sobre pan con tomate, que a una ensalada. Versátil y muy correcto para costar sobre los 8€. Repetiré.

Drouhin Laforet Chardonnay 2007. En este caso otro blanco de chardonnay báscio, similar al recientemente comentado en un anterior post, pero incluso algo mas barato (7.80€). El vino resulta menos mantequilloso que aquel y en este caso la fruta es algo menos cítrica, mas tirando a piña y asoman claros aromas de almendras. Jugoso en boca, redondo pero con una acidez mas que correcta. Excelente vino de introducción a esta variedad. El mismo día que comí con este vino, luego en una fiesta me toco sufrir un vino de la misma variedad pero de Navarra, que luego averigué que cuesta mas o menos lo mismo. En fin, sin comentarios.

Pierre Bourée Bourgogne 2006. Ya nada mas servirlo en la copa se advierte por el tono y la capa que nos encontramos ante un vino de estilo muy clásico. Nariz con fruta roja fresca, cerezas sobretodo. Especias y suaves aromas que recuerdan a la crianza en una barrica no muy nueva, y leves dejes florales completan la nariz. En boca fresco, con un tanino suave y equilibrado por la buena acidez, lo convierten de nuevo en un buen compañero de la comida. En navidades lo tomamos con unos canelones y de maravilla. Un amigo me comentaba en Facebook que lo había tomado igual de exitosamente con un cocido. No se lo pierdan, esto es un valor seguro. Lo trae a España Bodegas Aldonia y si no me equivoco en Madrid se puede encontrar en La Fisna.

Nicolas Potel Volnay Vielles Vignes 2006. Aprovechando una oferta pille este village de negociant a unos 17€. Se nota que en este caso estamos hablando ya de un escalón superior, en cuanto a calidad, ya que este es un village, de esa preciosa villa vinícolamente hablando que es Volnay. Mientras que los vinos anteriores, se encuentran bastante asequibles y listos para el consumo, en este caso no vendría nada mal algo mas de guarda. Al principio estaba muy cerrado, costó que asomara esa fruta roja, algo golosa, en combinación con una buena carga floral de lilas y violetas. Un puntito vegetal en forma de hojarrasca al fondo y una buena carga mineral. Tostados sutiles nada molestos. En boca muy buena acidez, tanino bastante presente, el vino pide algo de guarda para armonizar esta boca. En todo caso rico y agradable.

Meo Camuzet Bourgogne 2001. Encontré unas cuantas botellas de este vino a unos 18€ y pensé que estaría en buen momento de consumo. Y vaya que si. Rico, fresco, con una nariz expersiva, no excesivamente compleja, pero muy agradable, frutal y sobretodo mineral, mas terroso que los vinos anteriores. En boca muy equilibrado y agradable. Hace poco bebí el mismo vino, pero del 2005 y no se puede decir que este esté nada agotado. La principal diferencia que encontré, es que aquel 2005 mostraba una fruta quizás algo mas madura y el tanino estaba mas presente. Muy bueno.

Y próximamente en este blog… Chenin, Cabenet Franc, Sauvignon Blanc y Melon de Bourgogne! Adivinan la región? Si el Valle del Loira me espera, visitaremos el Salon des vins de Loire, La Rennasaince des AOC y por supuesto unas cuantas viñas y bodegas. Espero poder relatar las aventuras a mi regreso.

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Madrid no existe.

Madrid, como París, es un decorado para turistas o quizá una franquicia de sí mismo; pero Madrid, no existe.
Tendremos que admitir que Madrid, mal que nos pese y por mucho título de villa que porte, nunca ha sido más que un pueblo grande. Un pueblo tendido y extendido, como un top-manta de casas, pero pueblo al fin y al cabo. Un pueblo con pretensión de ciudad. Pues este pueblo que dábamos en llamar Madrid, ya no existe.
 
Un sencillo paseo nos permite comprobar como ya apenas quedan cafeterías. Esas en las que entrabas y unos siempre correctos camareros, de camisa blanca y chaleco negro, sin olvidar la pajarita, te saludaban  y para los que el verte aterido (más bien arrecío) de frío les bastaba para interpretar tu gesto con los dedos, simulando una tijera, para saber que querías un café cortado. El azúcar en terrones ¡cómo lo echo de menos!

La cafetería que no ha cerrado es ahora una franquicia. En unas y otras siempre lo mismo y una uniformidad y servicio que no te permite distinguir si estás en una cafetería, en Zara o en Spejo’s. Y el café, trístemente, tampoco te permite dilucidar si te encuentras en Zara o en Spejo’s, para qué engañarnos.

Ya no hay tiendas de ultramarinos. Tiendas que cuando eramos niños suponían la universalidad inabarcable de una despensa que no acertábamos a comprender. En algunas el cartel rezaba así, ‘Ultramarinos’, en otras un promisorio y extensísimo, por lo conceptual, ‘Alimentación’.  Han sido sustituidas por tiendas de “Todo a 1 euro”. Tiendas de último minuto; tiendas para urgencias que nunca lo fueron.

Las panaderías… sigh… Tras las explosión ochentera de “Boutiques del Pan”, el encontrar pan en Madrid es misión imposible, pero también lo es encontrar panaderías. Si en algún lugar leo un cartel en el que se anuncia una ‘Tahona’ y el olor acompaña, es cosa de entrar como si fuera suelo sagrado.

¿Cines? Han desaparecido. Se han transformado en franquicias de tiendas de ropa, ¿de qué cadena? ¿acaso importa? ¿hay diferencias? Lo que no hay son cines. La sesión continua parece algo tan lejano como La Guerra Fría y Naranjito.

Todo Madrid parece una enorme franquicia, de sabor, olor y existencia plastificada. Sencillamente esta ciudad, esta villa, este pueblo, es una enorme franquicia.

N.B. : Post escrito tras horas de caminar bajo la lluvia en una villa, pueblo o ciudad que ya no es y con una copa de Vin de Pays des Gaules 2008 , que resulta ser un tinto encantador. Morgon, gamay, sencillo y franco, del que más y mejores detalles podeis leer en el blog de Joan. Ahí donde encontraba una tarta helada de fresas en otros familiares suyos, en este encuentro un pastelito de idem. Más pequeño, más rústico y más pastelería de barrio, pero encantador. 

 

Nota: La imágen proviene de el blog de Leo Borj

 

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Unter-den-linden-berlinCaminar bajo los tilos una mañana cualquiera.

Llenar los pulmones del aire que te falta.

Primavera extraña el diecisiete de octubre; verano en noviembre. Pasar junto a un soldado tan desconocido para ti como para el mundo.

Caminar hacia una victoria en la que nadie gana. Con un vino amigo en tu copa apagas la sed para el hambre de libertad que calmas a golpes contra una pared.

Tantas veces rozó el pájaro con sus alas la montaña que esta, al final, se derrumbó.

Nota: La imágen proviene de Viajejet.com

 

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Casa Castillo y almuvedreEl número de asistentes a los miércoles de catálisis ha vuelto a aumentar y de nuevo estamos con fuerzas para tomar un par de vinos por sesión. Después del interesante Nita de la semana pasada, seguimos en el Mediterráneo, pero nos desplazamos mas hacia el sur, en concreto a Alicante para probar la propuesta en Monastrell joven que nos trae Telmo Rodríguez, el Al Muvedre 2007, y todavía mas al sur hasta Jumilla donde se elabora el Casa Castillo Monastrell 2006. Mi idea era comparar un par de monastrell con estilos bastante distintos, el de Telmo me ha parecido un vino bastante diferente a lo que se hace en la zona, con menos color, supongo que con maceraciones cortas y madurando la uva menos que los vecinos. La nariz del vino se muestra inusual, bastante fresca, con algo de ciruelas, leves notas especiadas y sobretodo una buena carga floral. No obstante se aprecian abundantes notas vegetales que no a todo el mundo agradó. En boca de nuevo aparecen estas notas verdosas, con buena acidez y algo de terrosidad, a mi particularmente no me desagrada y por unos 4€ me parece una buena compra. Aunque creo que es un vino de marcada personalidad y que chocará bastante con los gustos de la gente.

En el grupo no acabó de convencer, sobretodo porque el compañero de mesa fue ese excelente Monastrell de Casa Castillo. Tremendamente frutal en nariz, mucha fruta negra, ciruelas maduras y algo de higos, también da alguna nota láctica de yogur de frutos del bosque, aromas mediterráneos balsámicos y terrosos con aromas florales de violetas al final. Expresivo y agradable, sin empalagar. En boca es goloso con una correcta acidez, se bebe con suma facilidad y el alcohol lo integra muy bien. Muestra una ligera amargosidad al final que no me desagrada. La madera no se nota para nada, me figuro que los 6 meses que pasa en barrica, será madera usada. Muy rico este vino, por unos 8€ da una RCP bastante buena. Otro detalle, la botella y la etiqueta me parecen muy bonitas, elegante presentación y muy acertada para el vino. De las etiquetas que mas me gustan en el mercado. (En la foto esta manchada, perdón por poner etiquetas manchadas, no sabía que hay gente a quien esto molesta). Hubo unanimidad y todos se quedaron con el Casa Castillo, que creo que gustó bastante.

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Hechos recientes, casi coincidentes en el tiempo y en un hilo argumental que suelo definir como causalidades de la vida me han traido hasta este post.

En un post reciente del amigo Manuel Camblor hubo alguna frase que me dejó pensando acerca del tema que traigo hoy. Hablaba Manuel, a grandes rasgos, del hábito del consumo y que este no es para él un lujo, si no algo consustancial a la vida.
Como quiera que sea, por esas coincidencias de la vida días antes, durante el almuerzo con los compañeros de trabajo, me descubrí a mi mismo pensando en voz alta ante un plato que tenía un aspecto de lo más apetecible. Tras el primer bocado espeté a media voz un rotundo: “Comer esto sin vino me hace sentir profundamente incivilizado….”
Yo soy así, de vez en cuando pienso en voz alta y me miran como si acabase de llegar del Área 51 con el metrobús recien picado.

Ambos hechos inversamente consecutivos me hicieron pensar respecto a este tema. ¿Es para mi el beber algo cotidiano? ¿he cambiado mi patrón de consumo en los últimos años? Ciertamente la respuesta es afirmativa para ambas preguntas.
Cuando comencé a beber vino era un simple consumo ocasional. Como mucho el fin de semana abría alguna botella, algo así como esa conciencia de “ocasión especial”. Admitamos que en un número razonablemente significativo de los hogares el consumo se ciñe a esos momentos de celebración. Pues más o menos ese era mi patrón de consumo, Sin embargo, con el tiempo, mi consumo se ha ido incrementando y ahora bebo vino como algo totalmente habitual dentro de mi dieta alimenticia.
Debido a mi trabajo no me queda otra que comer fuera de casa, sin embargo en el almuerzo no bebo vino. Me suelen preguntar por ello los que toman vino, generalmente con Casera, y exclaman sorprendidos “Pero ¿a ti no te gusta el vino?”, y suelo responder “Pues por eso mismo… mejor agüa.”
Ante este panorama es en los fines de semana y las noches de cualquier día cuando consumo vino. Me resulta ahora algo totalmente natural y razonablemente cotidiano el abrir una botella de vino a poquito que cocine por la noche. Entended también el contexto, si esa noche voy a cenar un sandwich de jamón york y queso mientras veo Anatomía de Grey no abro más que el cartón de leche para el Nesquick posterior; pero si llego con hambre y enciendo la cocina comienzo rápidamente a pensar qué botella sencillita abriré para tomar una copa bien con la cena, bien mientras la preparo y picoteo algo.
Ciertamente en mi periplo de aprendizaje en los últimos años he pasado de consumidor retraidamente ocasional a observar el consumo de vino como un alimento más, que forma parte de nuestra cultura y en ocasiones, como la referida anteriormente, su omisión me hace sentir incivilizado.

Hasta aquí mi historieta para este mes, ahora los vinos:

– A Posteriori. Bodega Josep Colet. DO Penedés. (7 EUR aprox)
Fresas de otoño. Rosas de invierno.
Sin cambios desde la botella anterior. Fruta roja a raudales. Muy vivo y muy fresco. Buen acompañante para distintos entrantes. Degollado en julio de 2007. Buena RCP.

– Domain Jo Pithon. Les Pepinieres 2004. AC Anjou (13.6 EUR)
Fruta de hueso, orejones, algo de miel, un ligero toque de “madera-LdH” y balsámicos. En boca es todo eso con una viva y excelente acidez que lo hace un trago muy estimulante. Con el tiempo aparece una sorprendente nota de hidrocarburos. Aquí, en cata ciega, habría dicho que era Riesling de todas todas.
Al día siguiente sigue en plena forma, y las notas de madera han desaparecido en nariz y transformado en boca, ya que la acidez que el día anterior era relevante ahora está en un segundo plano, escondida tras una cremosidad como pocos vinos de los que he probado.
Excelente. Como decía la planta de la película ‘La Tienda de los Horrores’: ¡¡¡¡ Daaaaaame !!!!

– Muga Rosado 2007. Bodegas Muga. DOC Rioja (4,84 EUR)
Con mucho la mejor botella de las bebidas este año. Sigue el bajo sonando, acompañado de toda una banda que parece llevar décadas tocando junta y divirtiéndose. De concierto oiga. Este vino no es una novedad, no aparecen referencias aquí y allá continuamente, no se habla gran cosa de él, no obstante está siendo mi rosado preferido de este año.

– Gravonia Crza. 1998. López de Heredia. DOC Rioja (aprox 9 EUR)
Está muy joven. Cada parte lucha con las demás por mostrarse en primer término y se nota en que se muestra como un vino nervioso. Cáscara de naranja y carne de melocotón secados al sol, pomelo, café y las habituales notas de madera marca de la casa. Te bebes copa tras copa sin sentir. Buena RCP y será mejor dentro de unos años.

– Coudoulet de Beaucastel Blanc 2006. Appellation Cotes-Du-Rhone Controlée (20 EUR)
¡No soporto a Julia Roberts! ¿os lo había dicho alguna vez? pues ¡no la soporto! Ya es coincidencia que mientras bebo una copa de este vino aparezca en la televisión el anuncio de una película en la que participa esta (ehem) actriz. Causalidades de la vida. En la copa puedes encontrar todo aquello que puedes esperar de un vino blanco. Una pizca de todo y ni un poco de nada. Abúlicamente redondo. Tan anodino como Julia Roberts. Mala RCP desde luego (me refiero al vino).

– A Priori 2005. Bodega Josep Colet. DO Penedés. (7 EUR aprox)
Degollado en septiembre de 2007. Sigue en plena forma. Disfrutable de principio a fin. Panadería, flores blancas, toque ‘rojo’, fruta blanca. Me encanta.
Me invento un nuevo concepto, “maridaje por consonante” 😉 Le ha ido muy bien este Colet a unas croquetas.

– Patio 2007. Samuel Cano Enológica, S.L. DO La Mancha
“El Gordo de Minnesota se movía como una bailarina”
Esa frase de la excelente película ‘El Buscavidas’ venía a mi mente al beber este vino.
Vestido con mi traje de los prejuicios este vino no debiera gustarme. Variedades, Syrah y Petit Verdot en igual proporción, en una zona que les resulta ajena. Al caer en la copa se presenta con una capa oscura que afianza mis prejuicios latentes. Al carajo, ¡este vino es como El Gordo de Minnesota! Mermelada de frambuesas, pero no es mermeladesco. Ligero en paso. Toque vegetal y fruta negra. Firme, duro, rugoso. Café en grano. Retro de canela infusionada en leche. Me gusta. Ha acompañado bien tanto una menestra de verdura como una tortilla de patata.

– Luciano Sandrone Dolcetto d’Alba 2006. Azienda Agricola Sandrone. DO Piamonte.(12 EUR)
Llevaba tiempo sin beber un Dolcetto y ya iba siendo hora.
Fresas y más fresas en sazón con un paso rugoso y acidez. Lo malo es que están cada uno por su lado. Le falta algo para ser un vino que me apetezca beber más. Entendedme, no es un vino desintegrado, pero tampoco está integrado. Es un sí, pero no. ¿Qué es lo que le falta? Pues la comida. Con la comida este vino es donde se integra a la perfección y te apetece beber más y más. Es en la mesa donde realmente se despereza. Ha acompañado muy bien una lengüa de ternera estofada con verduras.
Sin comida no merecía mucho la pena, con ella ha mostrado que sí tiene buena RCP y que es un vino a tener en la recámara si tienes ganas de Dolcetto.

– Beryna 2006. Bodega Bernabé Navarro. DO Alicante (9.15 EUR)
Tenía este vino en la lista de “pendientes” desde hacía años y ya era hora de formarme una opinión propia al respecto e intentando prejuzgarlo lo menos posible en sentido alguno.
Oscuro en la copa. Mermelada de moras, balsámicos, piel de ciruela negra y por detrás un ligero toque tostado que tampoco molesta demasiado. Aparecen también notas de verdor. No tengo idea de si este vino lleva Cabernet Sauvignon, pero me recuerda a los que he probado con esta uva y no terminaba de estar maduro.
Pese a tomarlo a muy baja temperatura el alcohol golpea con todo y dos copas ya se notan, no obstante el paso en boca es ligero. Me ha parecido un vino que está razonablemente bien, aunque no es del estilo de vinos que me gustan.

El vídeo que he traido hoy para la sección “¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?” es de esas que recuerdo como una tonadilla continua durante un buena parte de mi muy lejana infancia. Todavía hoy la oigo canturrear a mis padres cuando están haciendo alguna labor casera como limpiar el pescado, fregar los cacharros, etc.

Nota: La fotografía que nos recuerda un histograma con mi patrón de consumo se corresponde con el Dedo de Deus-Teresópolis y podeis encontrar la fotografía original en flickr, perteneciendo la misma a Rodrigo Schneider

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Por fin ha llegado el otoño. ¡Me encanta el otoño! Sus colores, su ambiente, sus sabores y sus olores. Para mi el otoño comienza esa mañana que al abrir la ventana huele a otoño, de manera análoga a la mañana que la primera inspiración consciente del día me advierte de la primavera. Sí, sin duda, el otoño huele a otoño. Nunca me he planteado tradicionalistas objetivos de año nuevo para ese primer día de enero, pues para mi el año siempre lo he sentido comenzar ahora, en otoño.

A esto se une el que vuelve un momento gastronómico que, sin desdeñar la exultante primavera, me resulta estimulante. Vuelven los platos de cuchara y otras recetas más laboriosas que aquellas realizadas durante el verano. Llegarán las primeras setas con las primeras lluvias. Se despierta en mi el apetito por volver a tomar vinos tintos, que prácticamente se encuentran desterrados durante el estío por culpa de un sol de injusticia. ¡Otra cosecha más! porque admitamos que una vez contagiados de esta enochaladura ya no sólo se piensa en los años, si no también en las cosechas. ¿Recordais vuestra primera cosecha?

Sí, me encanta el otoño. Arrebujarme en la cama bajo el edredón nórdico mientras presumo el frio que ya comienza a hacer fuera. Caminar entre las hojas y las castañas ya caidas. Observar el suelo húmedo del asfalto tras alguna ligera lluvia de otoño. Un sorbo de café humeante mientras observo como resbalan las gotas en el cristal.

En el resumen de vinos de este mes todavía no hay “vinos de otoño”. Son los últimos coletazos del verano que se fue:

– Ultreia Saint-Jacques 2007. Raúl Pérez Viticultor. DO Bierzo (unos 5 EUR)
La añada es cuestión de fé, porque no la encuentro por ningún lado.
Ciñéndonos al vino me parece un muy buen ejemplo de mencía. Oscuro, notables toques vegetales que en ningún momento avasallan y fresas frescas. En boca tiene una astringencia bastante importante, si bien se vuelve bastante más amable el día siguiente. Uno de los mencías más claros y francos que he bebido.

– Romate Oloroso Seco. Bodega Sánchez Romate Hermanos. DO Jerez y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda (3.6 EUR)
En mi habitual búsqueda de vinos con buena RCP, y si es posible gangas, uno tiene algún coscorrón. Este es uno de esos casos. Algún toquecillo de frutos secos, duelas envinadadas y no mucho más. Extremadamente corto y aburrido.

– Piron Morgon “Cote du Py” 2004. Morgon Appellation Contrôlée (menos de 9 EUR)
Excelente ejemplo de lo que te puedes encontrar en Beaujolais. Fresas frescas, vivísima acidez, ligero amargor un toque rústico. Cuando se acaba la botella lo único que quieres es abrir la siguiente. Ha ido muy bien con secreto a la plancha e higos salteados.

– Marqués de Alella Clásico 2007. Bodega Parxet S.A. DO Alella (5,09 EUR)
Suena el teléfono… ¿Que estás comprando?… ah, sí, vale… pues pásate a comer, traete el pan y algún vino blanco que no esté mal.
Y ahí esta este vino, siempre solvente y aseado para cualquier momento. Bien de acidez, toques de manzana y herbáceos. Lo dicho, siempre está ahí para solventarte la papeleta. Buena RCP para este valor seguro.

– Enate Rosado 2007. Viñedos y Crianzas del Alto Aragón S.A. DO Somontano (7.55 EUR)
Este vino lo tiene todo para ser un rosado de referencia. Viveza, acidez, fruta, un grado
alcoholico que no molesta. Todo en equilibrio. Lástima que todo esto quede cubierto bajo
una muy intensa capa de pimiento verde que no me deja disfrutar del vino. Ya veremos hacia donde van las siguientes añadas, de esta no repetiré.

– Muga Blanco Fermentado en Barrica 2007. Bodegas Muga. DOC Rioja (7,7 EUR)
Comienza con unas esperadas notas de madera, especiados, vainilla cremosa… Sin embargo en boca estas notas de la madera quedan muy por detrás de las muy marcadas notas cítricas de pomelo y lima que suponen un aguijón sensitivo. Me he quedado con ganas de más y de guardar alguna para ver cómo se comporta con el tiempo.

– Sierra Cantabria 2006 2º año. Sierra Cantabria. DOC Rioja (4,54 EUR)
Ligeros aromas a frutos rojos en licor preceden a los de flan casero de vainilla y su caramelo incluido. Me deja un poco frío este vino. Ni fú, ni fá. No me apetece comprar otra botella, aunque si está la botella abierta tampoco rechazaría una copa.

– Fino Inocente. Bodega A.R. Valdespino. DO Jerez y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda (8,75 EUR)
Un fino cambiante durante los días que ha estado abierto. El tono es casi transparente y nada más abrirlo casi huele así, transparencia tirando a nada. Sin embargo en boca tiene una intensidad de puñetazo. Firme, intensa, estimulante. Con el paso de los días el vino cambia, evoluciona y crece en una línea muy agradable. Surgen los aromas salinos, asomo de frutos secos bajo una capa de aceitunas machacadas. En boca cambia la firmeza y la intensidad por la profundidad. Muy bueno. Para repetir.

– Gran Feudo Chardonnay 2007. Bodegas Julián Chivite. DO Navarra (4,16 EUR)
Fresco, floral y con el toque herbáceo de una pradera, todo ello acompañado y vertebrado entorno a una buena acidez. ¿Por este precio vamos a preguntarle por tipicidad o terroir? Yo no, pero me bebería más botellas.

Me he dado cuenta al terminar de escribir este post. ¿Os habeis fijado en el precio medio de los vinos de este mes?

Llegamos ahora a una nueva entrega de la serie “¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?”. En la entrega de hoy podemos pensar que al diseñador del vestuario merecería un premio, o quizá lo merecería el que localizó los exteriores, pero no, aquí el mérito hay que darselo sin lugar a dudas al peluquero del criaturo.

Nota: La fotografía procede de http://www.ciudadenlinea.com/

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O al menos lo hace alguna de las características que en él eran esenciales. Por todos es conocida su versatilidad y que cuando se trataba de hacer películas esta versatilidad se traducía en una facilidad pasmosa para interpretar a un camarero-cantante o bien a un cantante-camarero. Y hasta ahí su versatilidad.

Versatilidad análoga es la que me viene a la cabeza cuando leo las contraetiquetas de un número considerable de vinos. Una mayoría, en número suficiente de ser calificable como tal, suelen rezar frases como ‘uvas que recogidas en su momento óptimo de maduración con el máximo cuidado para ofrecerle lo mejor de nuestra bodega’ y frases similares en modesta grandilocuencia. De modo parecido, y en caso de haberse producido la fermentación en un recipiente de madera, suelen hacer referencia a lo novísimo de la madera empleada, así como a su procedencia. Cuándo se vendimió, horas de maceración, vendimias muy (pero que muy) seleccionadas, hombros, puntas y punta-tacón-punta-tacón; en ocasiones podemos también encontrarnos algún apunte relativo a la temperatura de servicio.

Pese a todo ello quiero hacer mención a un pequeño apartado de estas contraetiquetas que he intentado traer a colación con el primer párrafo de este post. Ese apartado en el que proponen maridajes (porque yo soy más de ‘maridaje’ que de ‘armonía’) para el vino que sostienes entre las manos. Aquí viene el espíritu de Elvis para sacarnos de dudas y en ocasiones a sorprendernos, si nos queda algún rincón de nuestra mente que a estas alturas sea susceptible de ser sorprendido.

En los vinos tintos con cierta crianza nos solemos encontrar con recomendaciones de guisos variados, legumbres, carnes rojas, carnes blancas, caza de pelo, caza de pluma, embutidos, quesos en todo su rango de curación, pescados en elaboraciones complicadas y si no son complicadas pues tampoco le van mal…. Buff..

En los vinos jóvenes la cosa suele estar más acotada. Nos solemos quedar con embutidos, quesos con el mismo rango de curaciones que en el caso de los tintos con crianza, aperitivos varios, carnes suaves en elaboraciones ligeras (esto incluye la liebre, que esta sí que es ligera). Ah, y también con ensaladas, sin especificar mucho más: Ensaladas. Tá claro, nes pá?

Los vinos blancos; esto es fácil, con un sencillo ‘pescados y frutos del mar’ (¿melón de río?) se suele salir del paso en la redacción de la contraetiqueta. No obstante he observado como de un tiempo a esta parte se está extendiendo una fiebre del ‘sorprendente con foie’. Teniendo en cuenta que parece que ahora no hay cocina que se precie de serlo que no tenga el foie entre sus platos, era cuestión de tiempo el que los vinos quieran ser la compañía ideal.

Bola extra para los semidulces y dulces. Junto a la mención del foie suele ir los frutos secos (a mi, que no me gustan fuera de su uso como ingrediente en la cocina, me hacen la Pascua con la recomendación), así como quesos y postres. Postres hay muchos y yo siempre me quedo con la duda de si estarán pensando en una veraniega rodaja de sandía, un cono de helado del puesto de la esquina o los dominicales pasteles.

Ya, ya lo sé, soy muy irónico y además “para gustos los colores”, “sobre gustos no hay nada escrito” y…. ¿Cómo que no? ¡sobre gustos es algo de lo que se escribe día sí y día también! En cualquier caso, y para concluir, cada uno ha de ir probando qué combinaciones le resultan más placenteras y la capa que ha de recubrir este gusto se puede resumir en dos palabras: Armonía, equilibrio.

Por otro lado os dejo un par de preguntas que es lo que intentaba con este post. ¿Es realmente posible que un vino sea buen acompañante de esa variedad de alimentos y preparaciones que suelen indicar? y yendo hacia un tema mucho más importante que este del que hablo en este post de papel cuché: ¿No echais de menos informaciones mucho más importantes en las etiquetas que esta del maridaje recomendado?

Vayamos ahora al pan y la sal del post. Los vinos de este mes:

– Torroxal Tinto 2004. Bodega Viñas do Torroxal. DO Rias Baixas (9 EUR)
Segunda botella de este vino antes de que lleguen los calores. Dada la experiencia de la botella anterior decidí decantarlo una hora para intentar que estuviera más abierto a la hora de la bebienda. Le vino bien el aire, aun así le habría venido mejor más tiempo, pues estaba mejor al día siguiente. Muy firme y serio, con la acidez en su sitio y una tanicidad estimulante. Ha acompañado muy bien unas judías pintas con salsa romescu y salchicha fresca.Buena RCP.

– Domaine de l’Ecu Expression d’Orthogneiss 2004 Sur lie. AOC Muscadet Sevre et Maine (9.5 EUR)
Quien no se sienta cómodo con vinos de elevada acidez ya ha terminado de leer. Un inesperado toque de cáscara de avellanas, acompañado por una enorme acidez ¿lima ¿pomelo? Es una acidez textural, de hecho no es que sientas la acidez en la lengüa, si no que sientes una lengüa en la acidez. Ha acompañado muy bien el picoteo de rilletes de pato y de queso Margelet. Limpiaba la grasa del primero y la capa láctea del segundo, que siendo un queso de pasta blanda en su interior tenían un fantástico punto por debajo del cremoso. Para beber más y más, desde luego tiene buena RCP.

– Manzanilla San León Reserva de la Familia. Herederos de Argüeso. SA. DO Jeréz y Manzanilla-Sanlucar de Barrameda (9.55 EUR)
L7M151 es su identificador de lote. Esto forma parte del componente jeroglífico del que gustan las bodegas. Parece ser que significa que es un lote del año 2007, y embotellado el día 151 del año.
El color dorado con reflejos oliva ya marca una diferencia con las habituales manzanillas “claritas”. El aroma y aun más el sabor terminan de darte su altura. Frutos secos, notas salinas,un toque de estimulante amargor, ¿algo oxidativo? Y de trago largo, largo, largo…¿Hacen falta pistas acerca de la RCP? 😉 Ha acompañado muy bien un tataki de bonito.

– Finca Antigüa Syrah 2005. Bodega Martinez Bujanda. DO La Mancha (5,67 EUR)
Por separado presentan sus credenciales de manera intensa la madera, verdores y un algo de vainilla.Alcoholico. En principio me resulta desagradable. Hasta el tercer día no hay mucho más. Mejora algo, se encuentra algo más integrado y menos agresivo y se une al concierto un algo de compota de ciruelas negras. No me ha gustado.

– Petit Caus Rosado 2007. Bodega Can Rafols des Caus. DO Penedés (5.75 EUR)
Fruta roja y algo de sandía se apoyan sobre una base de piruleta de fresa y peta-zeta. No está mal, es agradable, pero algo corto. La RCP, pues pshá.

– Conde de Valdemar Fermentado en Barrica 2005. Bodegas Valdemar. DOC Rioja (6.89 EUR)
Vamos a ver cómo se encuentra este vino un verano después.De color dorado y con aromas a albaricoque, iglesia después de misa y algo medicinal, junto a una suave acidez. Muy tenue en líneas generales, sin embargo acompañando la comida se mueve con desenvoltura,en esta ocasión unos cardos salteados con jamón y piñones, salsa blanca y huevo poché. Ok a la RCP.

– Gran Feudo Rosado. Bodegas Chivite. DO Navarra (3,06 EUR)
Culigacho. Cualquiera que haya bebido este vino en añada previas al 2006 creo que echará en falta la esperanzadora viveza que caracterizaba a este vino. Hay que admitir que sigue siendo un vino rosado muy agradable, con un razonable volumen. Sin embargo esa falta de viveza que comenzó la añada pasada lo convierte en eso, un vino culigacho. En cualquier caso y como quiera que sigo considerando que es un rosado agradable, por este precio sigue teniendo una buena RCP.

– Doña Beatriz Verdejo. Bodegas Cerrosol. DO Rueda (4,06 EUR)
Se muestra como verdejo. Hierba fresca, hinojo/anisados, un toque de maracuyá y algo de amargor en el trago.No obstante, ¿cómo decirlo? Se mueve con torpeza. ¿Recordais a Sylvester Stallone en la película ‘Evasión o victoria’? Sí, esa en la hace de portero de fútbol. Pues este verdejo se mueve como Stallone jugando al fútbol. Es un vino agradable, con buena RCP desde luego, “pero”.

Ahora, para finalizar, debiera incluir la segunda entrega de la miniserie “¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?” no obstante no puedo evitar cambiar la programación e incluir este otro vídeo, que me parece más adecuado al desarrollo de este post:

Nota: La imagen del periódico The Sun en la que aparece el titular de la (no) muerte de Elvis proviene de http://www.wikifotos.es/arely_xiky/foto/item/1834063

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Doble préstamo para el título. Primer préstamo por parte de aquella asignatura del casi olvidado bachillerato y el segundo por parte de Joaquín Sabina. No sé quién le robó a quién, si el bachillerato a Don Joaquín o este a aquel, lo que sí es cierto es que yo a ambos para titular este post.

Este pasado mes ha sido bastante polémico en un ámbito que hasta ahora era todo sonrisas: La cocina española y sus cocineros. No voy a entrar a juzgar esta polémica pues ha sido ampliamente tratada en todos (pero todos, todos, todos) los medios de comunicación que a cualquiera se le pueda ocurrir. De un rincón a otro de la blogosfera, foros, algún periódico en primera plana y supongo que alguno en crónica de sociedad, porque este país es así de… así. Por supuesto también se ha hecho eco de esta cuestión la televisión y digo eco porque es lo que hace, pues de informar lo poquito y justo tirando a menos, incluyendo todos los programas de colorín-colorado. Qué os voy a contar a vosotros que no sepais ya a estas alturas; tampoco voy a dedicar el post a este tema ni a abundar en ello poniendo un grano más de arena que no va a llevar a ningún sitio. Ya me ha causado suficiente hastío ver por parte de todos los involucrados la enorme cantidad de intereses entremezclados, descalificaciones, corporativismos y todas las mezquindades varias de las que se pueda hacer gala. Únicamente un apunte: Cada vez valoro más el silencio.

Al menos esto ha hecho que me apetezca traer a colación la esencia inicial de la cocina desnuda. Tomando como base los mejores ingredientes que puedas tener y una muy buena dosis de cariño por la cocina, lo demás es únicamente una cuestión de física y química. Unidas siempre, que la una sin la otra pierden mucho y nos queda un parcial para septiembre 😉

Os pondré dos ejemplos muy sencillitos. El primer ejemplo va con un pizca más de física que de química. Una cucharadita de una mostaza que te guste (o de varias distintas, Dijon, tradicional, a la cerveza, con estragón…), tres cucharaditas de mahonesa (sustituible perfectamente por una yema de huevo), un chorreón de aceite de oliva y un toque de acidez, que puede venir de un chorrito de vinagre de sidra. Dos golpes del molinillo de sal y otro golpe del molinillo de pimienta blanca. ¿Ahora qué? Pues hora de la física. Dadle con la varilla batidora y vereis como se une todo, las proteinas se desnaturalizan… ¡emulsión! Pues nada, ahora se lo podeis añadir a alguna ensalada, como una sencilla con patata cocida, pepinillos agridulces, bratwurst… Básica para una cena en diez minutos.

Ahora toca la química. Cuando hice esto la primera vez se me quedaron los ojos como el dos de oros, pero es que yo soy así de simple. Poned a calentar en un cazo medio litro de leche entera y apartadlo cuando aparezcan las primeras trazas de humo . Una vez apartado y cuando haya dejado de humear pero no del todo (que no se enfríe demasiado), le echais un chorreón de fino (puede que tengais que ayudarle con una cucharadita de vinagre, pero este que sea muy neutro, no le echeis balsámico 😉 ¿Qué ocurrirá? pues que tomará un aspecto lamentable, se habrá “cortado”. Ciertamente lo que ha ocurrido es lo mismo que cuando se hace el queso, ¡porque eso es lo que estamos haciendo! La leche se está cuajando. Ahora, a falta de lira, utilizad un tenedor o la varilla de batir para remover muy despacito y que vayan apareciendo los grumos que formarán el queso. Cuando ya esté lo suficientemente “grumoso” cogemos un colador grande, volcamos el contenido del cazo sobre este (poned debajo un bol bien grande) y veremos que cae todo el suero y en el colador quedará una masa blanca: Esa es nuestra especie de requesón. Dejadlo desuerar un par de horas y listo. ¿Estará rico? Pues ni sí ni no, estará aburridamente insípido, pero poned una sartén con una gota de aceite y lo freis salpimentado al gusto y ahora ya lo podeis añadir a cualquier ensalada que anduviera algo ayuna de contenidos y eso sí, con vuestro “queso casero hecho en dos horas”.

Pues hasta aquí la sección de física y química, ahora nos toca dinámica de fluidos, esto es, vamos con los vinos del mes de mayo que ya va siendo hora.

– Muga Rosado 2007. Bodegas Muga. DOC Rioja (4,84 EUR)
Como el bajo que marca el ritmo en esa canción que te gusta, así se comporta este vino con la comida. No hay estridencias, ni una nota fuera de su lugar. Marca el ritmo acompañando y sin que te des cuenta de ello. Caracter vinoso, ligeramente especiado y trago estimulante. Buena RCP desde luego.

– Colet Grand Cuvée. Bodega Josep Colet. DO Penedes (aprox. 8.5)
Para beber y beber y beber. Buena viveza en boca sin ninguna agresividad, si no un delicado equilibrio en sus notas de manzana, avellanas y horno de pan. Muy buena RCP.

– El Castro de Valtuille Joven 2006. Bodegas y Viñedos Castro Ventosa. DO Bierzo (5,58 EUR)
Segunda botella de esta añada para confirmar las impresiones iniciales. Se trata, a mi juicio, de un muy buen ejemplo de mencía sin enmascarar bajo crianzas agresivas. Como la ocasión anterior lo siento con firmeza de caracter, muy sutil toque de humo y esta vez sí, todo ello solapado bajo una capa herbácea notable. Buena RCP.

– Palacio de Bornos. Bodegas de Crianza de Castilla La Vieja. DO Rueda (4,96 EUR)
Un verdejo muy agradable, con notas herbáceas, fruta de la pasión, ligero toque de sudor y un final de anisados. Buena RCP.

– Marcel Lapierre 2005. Morgon Appellation Contrôlée. (13.5 EUR)
Al principio con notas de reducción, pero cuando se van este vino florece de un modo fantástico. Es como una tarta de fresa helada. Fruta roja recubierta bajo un manto de dureza (¿mineralidad?), con algún toque especiado y de monte bajo. Es un vino que brilla intensamente. Era mi última botella y bien que me pesa, porque es un vino para no parar de disfrutar. ¡Me encanta!

– Clos Dominic Vinyes Altes 2002. Celler Francisco Castillo. DO Priorat (35-40 EUR)
Muy lejos del vino que recordaba y esperaba. Pegamento y chocolate amargo en nariz. Con el tiempo aparecen fuertes oleadas medicinales (vicks-vaporub) junto a ligeros toques de aceitunas negras y brevas. Lamentablemente estas notas se encuentran bajo capas y más capas de madera torrefacta. Las cosas como son, he estado haciendo “el seguimiento” del vino durante 6 días para ver si con la oxigenación el vino aparecía, pero esto no ha ocurrido en momento alguno. No tengo ni idea de si el vino evolucionará a mejor o no, pero desde luego en este momento no me agrada y no tiene buena RCP.

– Luberri 2007. Bodega Luberri Monje Amestoy. DOC Rioja. (4,73 EUR)
¡Por fin un MC que lo parece! Color granate con ribete morado, un ligero olor a palote de fresa y frutos rojos fuera de temporada. Tiene un ligero amargor al final nada desagradable. Buen ejemplo de MC y buena RCP.

– Yugo Airén 2007. Bodega Cristo de la Vega. DO La Mancha (2.10 EUR)
Tiene la airén fama de no dar mucho de sí, no obstante tenía apuntada por ahí esta referencia y ya era hora de probarla.
Llega a la copa con un color prácticamente transparente, apenas nada en nariz, es ya en boca cuando muestra algo. No mucho, desde luego, pero hasta esta fase de la bebienda no había mostrado más que su naturaleza líquida. Ligerísimas notas de manzana y flores dormidas con un final ligeramente amargo que le dota de un murmullo de interés. No mucho más. Vaya, para el precio que tiene y los precedentes tampoco le podía pedir nada, no obstante me deja pensativo el que si hubiera sido cata ciega estoy seguro de que lo habría confundido con Montenovo o Valdesil.

– Martivilli 2007. Bodega Angel Lorenzo Cachazo. DO Rueda (5,12 EUR)
Otro agradable ejemplo de verdejo. Toques herbáceos, anisados/hinojo, fresco y un muy ligero toque de sudor. Trago fácil y ligero, merced a su graduación. Buena RCP.

– Pago del Vicario Petit Verdot Rosado 2006. Pago del Vicario S.L. VT Castilla (5,77 EUR)
Otro de esos vinos de los que había leido mucho y bueno, de modo que estaba preparado… para la decepción. Cuestión de esperanzas creadas, de haber sido siempre un abogado de créditos pobres y espíritu de la contradicción.
Abro la botella y lo que veo en la copa me gusta. No tiene pinta de rosado al uso y tampoco de esa nueva ola de rosados tan oscuros como cualquier vino tinto. Tiene aspecto de clarete. En boca y nariz es un vino que ataca con firmeza y cuando parece que te va a llegar una oleada de sensaciones… ¡chas! se desconecta de sí mismo, se vuelve invisible y… vuelve a aparecer con la fruta, buena acidez y un final seco. Me ha gustado este rosado contra todo (mi) pronóstico. Buena RCP.

– G.D. Vajra. Langhe Denominazione D’Origine Controllata Nebbiolo. 2004 (14.95 EUR)
Guindas en licor, ciruelas, aceitunas negras, cuero… En boca se mueve con viveza, acidez y una tanicidad importante. Ha acompañado muy bien carne a la barbacoa. Me ha gustado este vino, de modo que no queda otra que admitir que tiene buena RCP y es un vino para repetir.

Para terminar, comienzo ahora una minisección que empieza hoy y ya veré cuando me aburro y finaliza. Esta nueva sección se trata esencialmente de un sencillo ubi sunt: ¿Sabe alguien cómo conseguimos sobrevivir a los 80?

Nota: La imagen que ilustra el post proviene de desdemurcia.blogia.com

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Estaba el otro día varado en un atasco y como suele ser habitual en mi comencé a divagar. Allí estaban los causantes del atasco. Tres coches colisionados, uno con la parte trasera maltrecha, el otro empotrado contra una valla y otro volcado en mitad de la autovía. Todos los afectados estaban bien y de amigable charla con la Benemérita. Sorprendente. Si yo me calzo un viaje de ese calibre y se me queda el coche con las ruedas mirando al cielo, lo menos que me ocurriría sería una pérdida absoluta de mi natural presencia de ánimo. Para los que sean de mi barrio: Flojera de canillas y desmayo con final carpado y entrada agrupada sobre el asfalto madrileño. Muy digno eso sí, que uno tiene una fama que mantener, pero que me despatarro en el suelo del susto es cosa fija.
Bien, pues decía yo que estaba divagando mentalmente acerca de que ya se pasaba el mes de marzo, y con él las marzadas. Y ahora con el cambio climático ¿qué iba a ocurrir con el refranero popular? A este paso incluso este pozo de sabiduria que lo mismo nos vale para un roto que para un descosido se nos va a quedar en nada. ¿En abril agüas mil? ¿en agosto frío en rostro? ¿adiós a las marzadas? ¡Ay que ni el refranero nos va a quedar!
Después de estas cuitas, y todavía parado, seguía pensando en este don natural que tengo. Ah, ¿no os lo había contado? Pues sí, tengo un don natural que me haría digno de pertenecer a la cara-B de la Patrulla-X… o la cara-X de la Patrulla-B, que todavía no me he decidido. Pues mi don natural consiste en que en cualquier momento me abstraigo y mi mente se va de viaje astral por ahí, encontrando pensamientos tan absurdos como los que estais leyendo desde hace un momento.
No sé yo si este don es di-vino o si será neurológico, ambiental, vírico, autoinmune, genético o lupus (¿alguna vez encontrará House un caso de lupus?), pero lo que sí es cierto es que la cantidad de hilos en paralelo que suele haber en mi cerebro puede resultar desconcertante incluso para mi. ¿Después de leer estos párrafos no os lo creeis?

Algo más en serio. Contaba recientemente un amigo un cambio en su vida que le tenía algo triste. Todos los que le apreciamos estamos seguros de que será para bien y así lo deseamos. Mientras leía lo que mi amigo decía, y en uno de esos hilos mentales que os comentaba anteriormente, surgía en mi el recuerdo de una canción. Siempre en ese tipo de cambios, ya sean propios o ajenos, me acompaña esta canción: El sitio de mi recreo.

Ya supongo que cuando me da por escribir o hablar sin norte ni horizonte es algo aburrido seguirme, de modo que os dejo con los vinos de este mes de marzo:

– Txakolí Itsas Mendi 2006. Bodegas Itsas-Mendi. DO Bizkaiko-Txakolina (aprox 7 EUR)
Quien más y quien menos me habrá leido o escuchado decir que este vino, junto al PF de Nieva, me parecen los vinos más estimulantes y con mejor RCP que se puede uno encontrar en el panorama vinícola español por debajo de 10 EUR. Ilusionado por el reencuentro con este vino descorcho esta botella y ¿qué le ha ocurrido a este vino? ¿dónde está su firmeza, carácter y personalidad? Es sólo una sombra de lo que recuerdo haber bebido. Un mero reflejo, fofo y ausente. Contrariado le pongo el corcho y la guardo en la nevera. Sorpresa el segundo y tercer día. Ha cambiado tremendamente el vino, sigue estando un paso por detrás de lo que recordaba, pero está mucho más vivo y centrado. Hierba fresca, suave fruta blanca, aparece la acidez y un toque de amargor muy agradable. Crece aun más el tercer día y se me acaba la botella cuando me estoy reencontrando con este vino. ¡Habrá más botellas!

– Nuviana Chardonnay 2006. VdT Valle del Cinca. (aprox 2 EUR)
Esta botella confirma las impresiones de la primera. Vino sencillo pero muy agradable con sus toques frutales y acidez cítrica. Vino muy recomendable con muy buena RCP para el beber diario.

– Canforrales Clásico Tempranillo 2007. Bodegas Campos Reales. DO La Mancha (2.7 EUR)
¡Este sí! Sin maderas molestas este es un fantástico vino joven (ver mi opinión sobre su hermano el Selección). Pleno. Fruta fresca, un ligero toque de gominolas (ya se le irá en unos meses), acidez suficiente y un suave toque de verdores en retro. Muy buena RCP.

– Borsao Selección Joven 2006. Bodegas Borsao. DO Campo de Borja (3.19 EUR)
Muy oscuro. Incluso huele oscuro. Fruta negra madura, pero sin sobremadureces mermeladescas. Denso en boca y con acidez suficente. Un vino agradable y con buena RCP.

– El Castro de Valtuille Mencía Joven 2006. Bodegas y Viñedos Castro Ventosa. DO Bierzo (5.58 EUR)
De este vino ya os hablé en un post anterior. Mencía sin madera, sin maquillajes, sin aditamentos ni artificios. Ciruela, aceitunas negras, humo, pero no ahumado. Es ese humo de cuando paseas por un pueblo en las primeras horas de una mañana de invierno y alguien enciende la chimenea y comienza el tiro del humo, pero todavía no ha empezado a quemar bien y no puedes todavía decir si huele a encina o a qué huele. Es humo. En boca tiene una ligera astringencia secante. Al día siguiente está duro y apretado como una piedra de rio, y esto es lo más cercano que puedo estar de describir algo mineral. ¡Limitaciones que tiene uno! Se muestra con un paso más sedoso, menos secante, que el día anterior y con un deje de tomillo al final. Ha cumplido más que bien con unas judías pintas con codornices. Un vino muy interesante (y pese a que lo digo en sentido positivo, odio utilizar este adjetivo con un vino) y con muy buena RCP. Para repetir.

– Artazuri 2006. Bodegas y Viñedos Artazu. DO Navarra. (3.45 EUR)
Unos cuantos meses después de haberlo probado veo que este vino sigue en plena forma y en todos sus aspectos. Un vino que no me canso ni de beber, ni de recomendar, con una RCP excelente. Acompaña la comida como para dar palmas ¡y no hay mejor fin para un vino que el acompañar la comida! Creo que este vino me lo descubrió La Guarda de Navarra, de modo que créditos a quien lo merece.

– A Posteriori. Bodega Josep Colet Orga. DO Penedés. (aprox 8 EUR)
Frambuesa. Color, olor, sabor… Coges un puñado de frambuesas, te las metes en la boca y se convierten en vino espumoso, et voilá ¡ya tienes este vino! Sencillo pero muy agradable y con una acidez que le hacen mostrarse bien vivo. Ha acompañado bien unos tradicionales pappardelle a la boloñesa, así como unos canelones de acelga. Buena RCP.

– Milflores 2007. Bodegas Palacio. DOC Rioja (4.5 EUR)
Este es uno de los primeros vinos que comencé a beber allá por el año 2001, cuando me inicié en esto del vino. Además suelo beberlo en primavera, acompañando una xatonada. Esto de la xatonada se trata de una ensalada tradicional de Cataluña. Este año la capsula de la botella es color nazareno y sólo le falta el oro para echar de menos una pizca de albero. Será también cosa de la Semana Santa, pero le he quitado el capirote antes de llegar a la xatonada y ha acompañado otro plato distinto.
Esta ocasión le he encontrado más oscuro que añadas precedentes. Más madurez, más fruta oscura y menos roja. A estas alturas de año el carbónico es más tenue de lo que es habitual, está más cerca de un vino joven al uso. Rico y buena RCP, pero me ha despistado un poco. Ha acompañado bien unas acelgas salteadas con tomate, jamón y piñones.

– Gaba do Xil 2006. Compañía de Vinos Telmo Rodriguez. DO Valdeorras. (6.54 EUR)
Otro 100 % mencía sin paso por madera. Nada más abrirlo surge de la copa un marcado olor a geranios, pero nada ligero, que esto era como pasear por Córdoba en primavera. Minutos después desaparece y lo que encuentro son frutas rojas en sazón y algo de ciruela pasa, estando algo duro en boca y cerrado en nariz. Así ha sido los tres días que me ha durado la botella. Me ha dejado algo frío. Lo volveré a probar para ver si finalmente es un vino que me gusta o resulta ser otro más que va al saco de lo perfectamente olvidable.

Y hasta aquí el informe mensual del reportero más dicharachero….

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De nuevo un miércoles enológico de catálisis. La semana pasada alguno de mis compañeros se sorprendió de que hubiese vinos de estilo moderno. Esto me dio la idea para el tema de esta semana. pujanza-albinaEl presupuesto, unos 25€ para los dos vinos. Vi que el Viña Albina reserva estaba a 8.60€ y pensé dedicar mas presupuesto al de estilo moderno, ya que normalmente suele andar mas subidos de precio. Finca Allende, Artadi Viñas de Gaín y Pujanza fueron las opciones, al final me decanté por el Pujanza, que no lo conocía todavía. Un vino elaborado 100% tempranillo, fermentación en Inox. y maloláctica parcialmente en barrica, que sufre luego una posterior crianza de unos 14 meses en barrica de roble francés nuevo. Con 14% de alcohol, cumple bastante bien la receta de los vinos modernos. Contrastará con el Albina, que usa roble americano no nuevo, aunque muchos mas meses y con un alcohol mas comedido. Quizá fue darle ventaja al moderno, pero dado que muchos conocen mis gustos, prefería que fuese así, para no ser tachado de manipulador. Los vinos los serví tapados y pasé una pequeña encuesta antes de decir yo nada, para ver como responde un público con ninguna influencia de los críticos internacionales ante ambos estilos.

Viña Albina reserva 2001, 13%

Color rojo rubí de media capa bastante brillante. En nariz no es muy intenso, leves notas de fresa y cereza, alguna nota especiada de clavo, algo de hoja de tabaco, suaves balsámicos, cueros y maderas viejas, sobre una ligera mineralidad arcillosa. En boca tiene buena acidez y frescura, fruta jugosa, un tanino suave y un final no muy largo. No esta mal, correcto para comer con él, pero algo corto en boca, no tiene mala RCP.copas

Pujanza 2004, 14%

Color rojo picota amoratado muy intenso, casi opaco. Comienza muy cerrado en nariz (y eso que lo abrí una hora antes), poco a poco va asomando una fruta mas negra que roja bien madura, sobre unos balsámicos muy marcados y tostados, regaliz y chocolate, alguna nota floral y algo de grafito (lápiz) al final. En boca lo encuentro bastante agresivo, quizá habría que haber decantado, el tanino esta muy marcado, muy secante, la acidez es correcta y el alcohol tambien destaca. Demasiado caro a mi parecer, me ha parecido un vino muy normalito.

Con respecto a la pequeña encuesta, ha habido empate. En preferencias en general, a ciegas, 4 a 4. Sobre el color, aplastante, 7 han preferido la intensidad del Pujanza. En nariz parece que los terciarios han triunfado por 5 a 3. En boca de nuevo empate a 4. Preguntando sobre cual iría mejor con la comida, 5 han contestado que el Albina y 3 que el Pujanza. Resultados poco esclarecedores, tengo un grupo bastante heterogéneo. Eso si, una vez destapados los vinos y confesado el precio de cada uno, casi todos han preferido el Albina. La semana que viene más, y mas barato, no creo que pasemos de 5€ por vino.

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