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Archive for the ‘Barzen’ Category

Ha sido un fin de semana de muy buenos vinos en buena compañía que me va a dar material para escribir bastantes entradas en el blog, sobretodo el de la Peña El Sarmiento. Pero quiero comenzar con una fantástica cena en mi casa y en la grata compañía de Pedro Carroquino y Tuija, porque los vinos que bebimos, me parecieron sensacionales. Vinos que se apartan un tanto de las modas y que conservan un carácter y una personalidad propios y que acompañan a una cena de este tipo de maravilla. La comida la aportó Tuija, recién aterrizada de Finlandia y consistió en unos entrantes de pepinillos, huevas de salmón y smetana, una especie de queso fresco. Posteriormente comimos unas setas recién recolectadas en los bosques de Finlandia, parecidas a las chantarellas, pero con el sombrero oscuro. Y un salmón ahumado realmente delicioso, servido caliente y con unos aromas tostados a madera realmente curiosos. Despuesalgun chupito de vodka finés abrimos el primer vino de la noche, un Côtesdu Jura de Stéphane Tissot, de “Les argiles du Lias” 2006. El vino de un color pajizo bastante pálido comienza asustando un poco con notas de madera y mantequillosas, pero podemos calmarnos, poco a poco se suavizan y el vino comienza a abrirse, dando paso a una mineralidad bastante marcada en primer plano, algunas notas de flores blancas y una fruta de corte cítrico que refresca esa mantequillosidad del principio. En boca es ligeramente untoso, con muy buena acidez y de nuevo esa mineralidad bien marcada que queda en un final de buena presistencia. Muy rico y agradable de beber, un vino que en todo momento va a más y que creo que mejorará con algo de botella.
Pedro me había comentado que no conocía los Beaujolais, así que uno de los vinos que tenía bien claro abrir era algún Morgon de calidad, este de Marcel Lapierre fue el primero que me encontré al bajar a la bodega y me pareció un buen ejemplo, además quería ver como andaba el 2006, del que tengo mas botellas. Con su tipicomutitud de frutos rojos como fresas y frambuesas, algo de piruleta, pétalos de rosas, alguna nota metálica al fondo y bastante piedra. El vino ha ganado bastante intensidad desde la última vez que lo probé, mas maduro y ha sacado mas frambuesas, de momento no se ha cerrado. El paso por boca es sumamente agradable y elegante, con ligereza demuestra una muy buena acidez, un tanino suave, recuerdos frutales y un final bastante largo y mineral. Una delicia de vino que acompañó de maravilla a las setas y al salmón.
Llegaba el postre, unos “arándanos del pantano” congelados (y recogidos también cuando las temperaturas bajan de los 0ºC) en una sopa de tofe templada. Complicado postre, con una acidez marcada de los arándanos y el dulzor del caramelo. Pero lo de congelado me recordó al eiswein y para abajo que me fui a buscar una botellita del eiswein de Barzen 2004 que guardaba. Temía poder encontrarme un vino hermético y muy cerrado, pero no. Con un color amarillo bastante intenso y brillante se mostraba un vino muy expresivo, cargando una buena dosis de hidrocarburos en primer plano. Sorprendente para un vino con solo 4 años. También nos enseña una segunda capa de fruta madura como albaricoques combinada con notas cítricas de cáscara de naranja y pomelo. Las flores hacen su aparición al rato otorgando mas profundiad a la nariz junto con alguna nota mielosa. En boca es un disfrute, el vino se bebe de maravilla, el azúcar residualse color rojo frambuesa madura, de media capa. En nariz comienza algo cerrado, poco a poco asoman combina con una acidez que le da mucha frescura en boca, equilibrio sería la palabra. Buen final ligeramente amargoso y mineral. No te cansas de él. Se comportó muy bien con el complicado postre.
Lo dicho, tres vinos sin aspiraciones a ser los mejores vinos del mundo, pero que con su sencillez y su marcada personalidad, proporcionan grandes satisfacciones al alcance de todos los públicos (excepto el eiswein, aunque éste no tiene un precio exajerado para lo que es habitual en estos vinos).
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“Me preguntas en qué latitud y longitud me encuentro; no tengo ni idea de qué es longitud y latitud, pero son dos palabras fantásticas”

Me permito tomar prestadas estas letras del libro “La Carta Esférica” (Arturo Pérez-Reverte) para introducir este post, que tratará de unos vinos que desde mi punto de vista se encuentran alejados de las líneas habituales del mercado, perdón, quería decir “del mercado”. No son vinos anónimos, si no vinos con personalidad acusada. Son de un lugar, lo muestran y demuestran.

Ya me conoceis unos cuantos y sabeis que desde luego no soy (ni pretendo) nada parecido a un catador. Soy bastante torpe para situar los vinos, tanto por la variedad de la que puedan estar hechos, como su lugar de procedencia, año, etc. Lo cual no obsta para que reconozca la mencionada personalidad en estos vinos pues esta resulta patente. Son de un lugar. Se situan con sus raices y te situan a ti al beberlos. Son vinos, como digo, con latitud y longitud.

Hagamos un poco de cross-blogging. En fechas recientes, en el blog del amigo Joan Gómez Pallares , se habló del Tondonia Rosado de López de Heredia y en unos de los hilos que surgieron comentaba yo que tenía por ahí guardada una botella del ’93. Una cosa lleva a otra y como quiera que Olaf y yo teniamos pendiente quedar un día para hacer un intercambio de botellas y él decía que a Sara también le gustaba este vino le comenté que se podían pasar un día a comer tranquilamente y abririamos esta botella. Dicho y hecho, buscar fecha, ir y venir de botellas, cocinar algo razonablemente solvente y pasar un rato agradable.

Comencemos entonces con los vinos…

– Viña Tondonia Rosado Crianza 1993. Bodegas López de Heredia. DOC Rioja (7,75 EUR)
¿Qué puedo decir de esta bodega? Es historia muy viva del vino en La Rioja y por ello en España. Fieles siempre a su estilo y forma de hacer en unos tiempos en los que lo más fácil es subirse a algunos carros. En tiempos en los que algunos decidieron cambiarlo todo para no cambiar nada, López de Heredia parece que decidió no cambiar nada para cambiarlo todo.

Un vistazo a esta foto nos dice bastante de ellos ¿verdad?
Dada la edad que tiene el vino la puse en posición vertical el día antes y, haciendo caso a un consejo reciente de Manuel Camblor, fue decantado dos horas antes. Como primera observación destacable está el color. Impecable y limpio, sin rastro alguno de evolución. Su acidez habitual que junto a los aromas oxidativos le son inherentes vienen acompañados de aromas a chocolate blanco, cáscara de naranja seca, toques de hojarasca húmeda, sotobosque y esa gama organoléptica relacionada con los hongos… Fascinante. No hay el más mínimo atisbo de cansancio ni declive en este vino, parece tener vocación de inmortalidad. Está en plena forma. Reconozco que vinos como este son difíciles y ciertamente pueden constituir un gusto adquirido. No obstante es un vino de una personalidad absoluta y desde luego quiere formar parte del retrato de Dorian Gray.

– Eric Texier Côtes Rhone St. Gervais Le Cadinnier 2000 (9 EUR)
Hace ya mucho tiempo leí recomendaciones acerca de los vinos de Eric Texier. Tardé años en localizarlos y cuando lo hice fueron apenas tres botellas. Buena parte de su filosofía de vida respecto al vino la podeis encontrar en su web http://www.eric-texier.com/

Como podeis observar hace vino en diversos lugares como Mâconnais, Ródano Norte y Ródano Sur, y en estas zonas hace distintos vinos hasta un número de veintidós.En el caso que nos ocupa se trata de un vino hecho de garnacha con una edad media de 80 años, en laderas de orientación sur con suelos de caliza, arcilla y grava.
Creo que en muchos casos los mensajes de “filosofía del vino” por parte de muchas bodegas son tan reiterativos que se pierden en un océano de mediocridad y aburrimiento. ¿Porqué iba a ser distinto en este caso? Este vino habla por sí mismo. Franco, ligero, desplegando su presencia en varias capas. Multidimensional. Cassis, especiados, guindas en licor, bosque bajo, ahumado escondido, violetas…. Te hace volver a creer en que existan vinos con bouquet. No me refiero a esos vinos que huelen como un muestrario de tarritos de aromas o aquellos que son como pasear por la sección de perfumes de unos grandes almacenes. No, me refiero a ¡vinos con bouquet! No sé si este vino seguirá evolucionando, pero desde mi punto de vista está en un momento de madurez espléndido.

– Barzen Auslese 2003. Weinhaus Barzen. Mosel-Saar-Ruwer
Auslese, Beerenauslese, Trockenbeerenauslese… Es indudable que la vinicultura en Alemania es de las más particulares que se pueden encontrar. Tan indudable como que en ocasiones puede resultarnos algo confuso el comprender sus términos. Una buena y sencilla guía la podemos encontrar en este post anterior de Olaf: http://olaf-unomas.blogspot.com/2008/01/weingut-barzen.html
Hasta ahora sólo he probado riesling secos, pero gracias a la generosidad de Olaf y Sara pude probar este Auslese el cual me ha resultado un vino dulce distinto a aquellos a los que estoy acostumbrado. Destacaría su muy buen equilibrio, en ningún momento resulta empalagoso con un dulzor que está ahí sin estar. Además con un grado alcohólico de poco más de 8 grados te puedes beber la botella sin darte cuenta.

Como decía al principio: Latitud y longitud… ¡son palabras fantásticas!

Nota: Aun habiendo encontrado el párrafo inicial en el libro “La Reina del Sur” de A.Pérez-Reverte este proviene originalmente del clásico “Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carroll

Créditos:
La fotografía de E.Texier proviene de la propia web http://www.eric-texier.com/
La fotografía de López de Heredia proviene del blog http://brooklynguyloveswine.blogspot.com/

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Weingut Barzen

Tengo amigos que se sorprenden al saber que en Alemania se hacen vinos. Pues si, si que se hacen y en el caso de los blancos hay que reconocer que lo bordan. Voy a comenzar con una pequeña introducción a lo que son los vinos alemanes. Las zonas productoras alemanas se encuentran casi en el extremo norte para que se pueda dar la maduración del vino y puede que sea esta una de las características que le confieren ese carácter tan especial. En estos vinos siempre juega un papel importante el equilibrio entre el azúcar y la acidez, permitiendo en las buenas añadas vinos de auténtica clase mundial.

Reil Los viñedos se encuentran principalmente en las escarpadas orillas de los ríos Mosela y Rin. El clima a orillas del Rin es siempre mas suave, los inviernos son menos fríos y esto facilita en cierto modo el cultivo de la vid. La variedad principal es la fabulosa Riesling, capaz de expresar terruños como pocas uvas, seguida de la menos arriesgada y productiva Müller-Thurgau y la Silvaner. Eso en blancas, en tintos domina la Spätburgunder (Pinot Noir) que ha triplicado su área de plantación en los últimos años (¿cosas del cambio climático?).

La nomenclatura de los vinos alemanes puede resultar algo complicada, no solo por los interminables palabros en alemán, si no también por la cantidad de clasificaciones que hay. Vamos con un pequeño vocabulario explicativo de lo que nos podemos encontrar en una etiqueta. Lo primero es si se trata de un QbA o un QmP (me salto los Tafelwein o Landwein, categorías básicas de vinos de mesa):

-Qualitätswein bestimmter Anbaugebiete (QbA): La traducción viene a ser vino de calidad de una región de producción determinada. Algo así como un vino con denominación de origen, pero de calidad básica (y muy variable entre firmas). Se permite chaptalización (adición de azúcares al mosto).

-Qualitätswein mit Prädikat (QmP): Vino procedente de uvas naturalmente maduras. No se permite chaptalización. Dentro de esta clasificación, dependiendo del grado de maduración con que se recoge la uva tenemos:

Kabinett: Suelen ser secos o semi-secos y llegar a ser grandiosos vinos.

Spätlese: Traducción literal, “vendimia tardía”, mas corpulentos que los kabinett, pueden ir de completamente secos a dulces.

Auslese: De uvas mas maduras que los spätlese, casi siempre con azúcar residual, aunque hoy en día también se encuentra la versión totalmente seca. La guarda para los dulces se hace casi indispensable.

Beerenauslese (BA): Elaborados a partir de uvas botrytizadas (un tipo de podredumbre). Dulces y magníficos.

Eiswein: Vino de hielo. Se elabora a partir de uvas (de calidad BA o TBA) que se congelan en las cepas de forma natural. Muy dulces, pero, en los buenos ejemplos, con una gran acidez, son vinos extremos. Cada vez mas escasos, debidos a este supuesto cambio climático.

Trockenbeerenauslese (TBA): Elaborados a partir de uvas botrytizadas y pasificadas recogidas a mano y seleccionadas grano a grano. Son vinos caros y escasos, una joya que suele venir en pequeñas botellas y que constituyen experiencias inolvidables en los mejores casos.

Luego vendría otra etiqueta, un poco en paralelo, que sería la de Grosses Gewächs (Erstes Gewächs en Rheingau), que corresponde a vinos secos, de gran calidad, con un grado de maduración mayor que los Spätlese y que proviene de un pago privilegiado (Erste Lage, viene a ser algo como el grand cru francés).

Menudo lío de palabros. Si además viene seguido de la palabra Trocken, es que se ha fermentado completamente y no se ha dejado nada de azúcar residual. Si además la cápsula es dorada y el precio es muy elevado, eso no es casualidad. Se trata de alguna cuvée que les ha quedado especialmente bien y la marcan con esa cápsula (Goldkapsel). Cantidades limitadísimas y precios elevados garantizados. Si encima esa cápsula es mas larga de lo normal, pues todavía mas caro y mas limitado. ¡Como son estos alemanes!

Menudo rollo, vamos con los vinos de Barzen. Bodega situada en la localidad de Reil (la foto de arriba), donde la familia Barzen elabora vinos desde hace mas de 500 años. Suelos pizarrosos y cepas viejas en inclinadas pendientes según la tradición alemana. Y estos son los que he probado, de momento:

collage Barzen Barzen Spätlese Trocken, 2006. (12.5%).

Amarillo pajizo con leves reflejos verdosos. Brillante.
Bonita nariz muy varietal, notas citricas, algo de piña, pera tendral, tambien asoman algunas flores blancas y un fondo de imponente mineralidad, pedernal.
En boca es completamente seco, al principio muestra restos de carbónico, pero rebajándolo en la copa deja ver un vino con peso, con una marcada acidez y dejando un agradable final mineral. Muy buen vino para comer con él y buena RCP.

Barzen Auslese Trocken, Alte Reben, 2005. (13.5%). Alte Reben hace referencia a que se elabora a partir de viñas viejas. La nota de cata de este vino es de las que he perdido. Me queda otra botella, por suerte. El caso es que el vino estaba impresionante. Se bebía de maravilla y con la aireación se venía cada vez mas arriba. Mineralidad marcada, pero en equilibrio con una fruta muy bonita en nariz. Seco en boca y con excelente acidez y corpulencia. Largo, invitaba a rellenar la copa.

Barzen Auslese, 2003. (8.5%).

Aparece con un bonito color amarillo pajizo pálido muy brillante.
Nariz muy cambiante. Lo abrí unas 6 horas antes del consumo, pero dejé un par de copas en la botella que bebí 3 días después. Desde el principio muestra una nariz muy interesante. Comienza mas frutal, con fruta blanca, algo de cítricos, alguna nota de azahar y con la mineralidad al fondo, que conforme pasa el tiempo va tomando mas y mas presencia. 3 días después, incluso empieza a dar alguna nota de aceite de máquina y algunas notas terrosas de champiñón, bastante marcado.
En boca sufre de lo mismo que casi todos los 2003 alemanes, tiene buena acidez, pero puede que algo corto (comparativamente con otros alemanes de otras añadas, quiero decir). Lo guardaría unos años mas para ver como va integrando el azúcar con la acidez. Acompañó perfectamente a un mi-cuit de foie (en muy bonita armonía).

barzen libro

Y termino con una reflexión-duda. Los vinos alemanes y ese dulzor, han provocado que durante años fuesen descartados por los consumidores, ya que no casaban bien con la comida o al menos eran complicados de maridar. Parece que los jóvenes elaboradores alemanes están tratando de ganar mercado embotellando cada vez mas vinos completamente secos. Nada que objetar, son vinos que se beben de maravilla, que acompañan la comida muy bien. Pero, ¿como envejecerán? ¿Llegarán a la excelencia de sus versiones dulzonas? Yo, personalmente, creo que sigo prefiriendo un buen kabinett, con su graduación bajita, con su puntita de azúcar residual, creo que a 10 años vista, ganaría a un auslese trocken o a un spätlese trocken. No se, no tengo experiencias con las versiones secas envejecidas. Si alguien tiene, me que corrija. Y si no, ya experimentaremos.

Olvidaba, estos vinos solo se venden en Alemania y en España. Podéis encontrar información sobre su distribución en la web de Barzen, donde encontraréis mas interesantes informaciones sobre esta bodega, completamente en castellano! También he encontrado los vinos en Coalla y en Reserva y Cata en Madrid.

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