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Archive for the ‘Bürklin-Wolf’ Category

Estas dos palabras son las que uno más fácilmente puede encontrarse al ir al supermercado, o al dar una vuelta por la plaza del mercado, al comer en la mensa, en cualquier restaurante o simplemente de camino al trabajo al pasar por al lado de alguna de las granjas que hay de camino. Fresas y espárragos, se adueñan de la gastronomía local al llegar el mes de Mayo. Pues bienvenidos sean, ya que son dos cosas que me encantan.

Durante todo este mes he podido disfrutar de buenos y ricos espárragos y ahora comienzan las fresas locales, que simplemente son ESPECTACULARES, no necesitan ni azúcar ni nada, con quitarles las hojillas y lavarlas un poco basta para disfrutar de estos caramelitos. Supongo que con nata de esta que también esta bastante buena aqui en Alemania deben de estar de lujo, pero de momento trato de evitar esas calorías. Con lo que cuesta encontrar buenas fresas en España, es un gustazo disfrutar de estas pequeñas fresas de intenso sabor y, sobretodo, a precios comedidos. Porque en España también puedes encontrar muy buenas fresas, pero eso si, te puede salir la minibandejita por un riñón. Como este fin de semana he podido disfrutar de ambas cosas, aquí os relato un poco de que las he acompañado.

Los espárragos no resultan fácil de maridar. Tienden a dar sabores metálicos no del todo agradables con el vino. Pero bueno, como he dicho en otras ocasiones, no es que sea yo un maniático de los maridajes. Estando en este país, he tirado de lo que tengo mas a mano, rieslings. En este caso de uno que me ha parecido magnífico, el Pfalz riesling trocken 2007 de A. Christmann. Un Qba (por tanto baratillo) que os recomiendo a todos, de los que llaman la atención (este si que esta disponible en España de la mano de vinialia). Debo advertir que no es una bomba frutal y puede que mas de uno no comparta conmigo el entusiasmo por este vino, mas bien anda por la austeridad mineral, con unos suaves cítricos de fondo, al segundo día si que muestra algo mas de membrillo e incluso notas florales. Pero donde mas me ha gustado ha sido en boca, una tremenda acidez que le garantiza una buena evolución, buen volumen en boca y final largo y mineral. Con un poco mas de botella para que gane algo de complejidad en nariz puede acabar siendo un vino fenomenal. En este caso no creo haber encontrado una gran armonía con los espárragos, si no mas bien que el vino se impone sin problemas, de forma que no noté para nada sabores desagradables y pude disfrutar de ambos productos perfectamente.

No quiero que parezca que todo lo que bebo en básicos alemanes es maravilloso, por lo general el nivel es bueno o muy bueno, pero alguna decepción si que me encuentro. Como por ejemplo un Blau Schiefer 2007 de Dr. Loosen que bebí la semana pasada y que sin estar malo, simplemente prefiero otros. Nariz afrutada y agradable, pero en boca algo falto de nervio, “sencillo y para agradar” sería el resumen. Y ahora ando con un Kruger-Rumpf Munsterer riesling trocken 2007 Que de primeras me asustó con un contenido carbónico realmente desconcertante. Lo intenté eliminar con el vacuvin y comenzó a salir espuma! A mi las burbujitas, solo me gustan en los espumosos y esto se supone que no lo es. Al segundo día, ya mas “tranquilo”, el vino no esta mal, muy mineral, fruta blanca, suaves cítricos y una bonita amargosidad en boca y mucha piedra. Buena acidez y un final quizás algo corto. Rico sin el gas. Ambos vinos andaban por los 9-10€.

Y las fresas? Con que nos las tomamos. Bueno, pues un día me quedaba algo de sekt en la copa que había sobrado durante la cena y aunque no soy muy amigo de tomar vinos secos con dulces, hice la prueba en este caso y he de decir que la cosa no funcionó del todo mal. El vino en cuestión era el Geheimrat Dr. Albert Bürklin Brut 2007, un espumoso elaborado a partir de las castas tradicionales en Champagne, así que nada de riesling en este sekt de Bürklin Wolf. En un principio el vino se muestra de modo correcto, agradable, pero quizás demasiado sencillo. Me comentaron que acababa de ser embotellado hace escasas semanas, puede que sea la razón. La aireación le viene bien y va ganando en complejidad, saliendo notas frutales de albaricoque e incluso fruta roja (no se cuanto Pinot Noir y Menieur lleva) y sobretodo se torna bastante floral. En boca el carbónico quizás necesite algo de botella para redondearse, tiene buena acidez y un punto amargoso final agradable. La botella se bebió con facilidad, pero si pensamos que cuesta sobre los 20 €… no creo que repita. Hay burbujas mucho mas interesantes en el mercado. Eso si, con las fresas se comportó bastante bien y en este caso la pareja si que funcionó en conjunción, realzando el vino el sabor de las fresas y las fresas el del vino. Como quedaba poco sekt hubo que ir a buscar alguna otra botella, en este caso me fui a Vouvray a por una botellita del François Pinon cuvée botrytis 2005. Un vinazo, donde los 152 gr/L de azúcar se soportan con gran elegancia por una muy buena acidez. La nariz es compleja, con notas de mandarina, algo de orejones y mucha flor blanca, fresca y mineral, invita a beber y a disfrutar. Quizás demasiado vino para las fresas, este vino es casi un postre en si mismo. Un moscatel de la Axarquía hubiese estado mejor, pero no tenía ninguno a mano, así que simplemente disfruté del Vouvray.

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Imaginad.

Imaginad un mundo sin situaciones hipotéticas.
Imaginad como habría sido vuestra percepción del vino, o vuestra historia en él, sin aquellos vinos que os han marcado. Sin aquellos vinos que han supuesto un salto significativo en el modo en que lo veis, lo vivís y lo bebéis.
Cuando comencé a beber vino hubo algunos de ellos que me hicieron preguntarme si el vino, tal y como lo había conocido hasta entonces, escondía más y mejores experiencias. Estaba acostumbrado a ver el vino como algo que se vendía en garrafas y no escondía otra cosa que un líquido de carácter pre-avinagrado. Es comprensible que con estos mimbres aborreciera el vino.
No obstante hace algunos años algunos vinos supusieron para mi un cambio importante, pues eran totalmente distintos a todo lo que yo había probado, si bien, con el poso que deja el tiempo uno es consciente de que no eran vinos como para llevarse las manos a la cabeza. Eran tiempos en los que probé mis primeros CVNE y Pesquera. Posteriormente llegaron otros que plantaron en mi la semilla de la curiosidad y la sensación de que en esto del vino había algo que no me podía perder por más tiempo. Recuerdo las sensaciones que me despertaron los Viñas del Vero Gran Vos y Gewürztraminer, algún Viña Ijalba, El Dorado de Murrieta, Milflores, Marqués de Riscal, Azpilicueta…. Comencé a aprender, paso a paso y en la medida de mis posibilidad. Beber, leer, encontrar algunos foros en los que aun continúo. Incluso recuerdo haberle preguntado desde alguna web a Custodio Zamarra, sin tener ni la más remota idea de quien era este señor.
Pese a todo esto continuaba sin tener claro si todo este aparente esfuerzo de aprendizaje merecía la pena. Llegó entonces un vino que cambió mi forma de ver el vino. Era totalmente distinto a lo que había probado hasta la fecha. Se trataba de un Bürklin-Wolf Riesling Trocken. Supuso un salto cuántico y revelador para mi; un vino totalmente distinto a lo que había probado hasta la fecha. Enorme espinazo de acidez, firme, estimulante…

Después de este ha habido muchos vinos más, pero este vino fue “el primero”; fue aquel que supuso un cambio importante y realmente significativo en mi vida enopática. El segundo fue el enorme López de Heredia Gran Reserva Blanco 1964. Para este, sencillamente, me quedo sin calificativos, pero volvamos al anterior.
Muchas cosechas después he vuelto a beber el vino que supuso para mi un antes y un después, esta vez de la añada 2006. Ahora os pondré la nota de cata correspondiente, pero valga como adelanto que lo he encontrado absolutamente distinto a aquel que someramente os he descrito antes. ¿Él es distinto? ¿lo soy yo? Sí, no, tal vez, no lo sé… Lo que sí es cierto es que ha sido como reencontrarse con aquel profesor del colegio que hizo que te interesaras por una determinada materia y que encaminó, en cierto modo, tu vida futura. Os dejo con la nota de cata:
– Dr. Bürklin-Wolf Riesling Trocken 2006 (11.6 EUR)
Tiene aspecto de aceite de girasol. Fruta carnosa como melocotón, albaricoque y flores blancas, de las que me recuerdan al Galán de Medianoche. Tiende hacia el toque dulce sin llegar a él, con un paso más oleoso y gordo de lo que esperaba y recordaba. Muy agradable con una lubina a la veracruzana. Razonable RCP.

Imaginad, entonces, vuestra vida sin esos “vuestros vinos”.

Post dedicado a todos aquellos que luchan por el correcto uso del imperativo, haciendo frente a la inexcusable e inmisericorde plaga del infinitivo.

Nota: La fotografía proviene de la web de Bürklin-Wolf y corresponde al paraje de Kirchenstück. Al fondo, la Kirche y en primer plano, el Stück 😉

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