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Archive for the ‘dönnhoff’ Category

2008 Alemanes

Desgraciadamente parece que poco a poco va llegando a las tiendas la nueva añada 2008 de vinos alemanes. Lo de “desgraciadamente” se debe principalmente, porque ya van desapareciendo los ricos vinos de la generosa añada 2007 que ahora mismo se beben de maravilla en sus niveles mas básicos. Este relevo de añada se acompaña de presentaciones en las tiendas de la zona, que me han dejado más que impresionado y que me han hecho reflexionar sobre ciertas cosas.

En primer lugar quiero destacar el ambiente de las presentaciones, en formato mini-feria, de acceso gratuito, completamente informal y festivo. Salchichas a la brasa, quesos y embutidos a la entrada con mesitas al sol (el tiempo acompañó) para reponer fuerzas entre vino y vino. Obviamente son catas dirigidas al consumidor y no al profesional, se trata de atraer clientes, no de asustarlos con la pompa que muchas veces rodea al mundo del vino. Eso no quita que las copas sean más que decentes y abundantes y que los vinos se sirvan a su correcta temperatura. Puede que esto suene evidente, pero recuerdo cierto evento organizado por Lavinia el año pasado que no cumplía casi ninguno de los requisitos básicos.

En segundo lugar destacar la implicación de las bodegas. Si, los vinos no eran servidos por amables azafatas de bella sonrisa si no por los propios elaboradores de manos callosas y rugosas. Creo que nadie mejor que el padre de la criatura para venderte el vino en persona. Ahí estaba gente como Helmut Dönnhoff o Werner Schönleber sirviendo vinos y compartiendo amable conversación como si nada. No se… me cuesta imaginar a ciertas superestrellas del vino español en esta situación. Y no creo que solo vengan a Essen o a Dortmund, me figuro que también llevarán a cabo estas presentaciones en otras tiendas del país. Supongo que en España es mas fácil quejarse de que no se vende vino y de que no tenemos cultura de vino y que toca venderlo todo en el extranjero porque en nuestro país no se valora el vino. ¿Y que hacemos para remediarlo?

Y ya comenzando con lo que son los vinos en si, parece que la 2008 pues… no va a ser tan buena como la 2007. Los elaboradores están más o menos contentos, pero no entusiasmados, la califican como “buena”. Las comillas vienen a representar la cara que ponen al decirlo. Va a ser una añada clásica alemana de clima no demasiado cálido. Sin la abundancia ni la exuberancia de los 2007 y con problemas serios con la botrytis. Así que nos tendremos que despedir casi por completo de los auslese (o BA o TBA) este año y centrarnos más en vinos secos de corte marcadamente mineral y con una acidez bastante dominantes en estos momentos… y es que es muy pronto para estos vinos. Pero las diferencias entre añadas están claramente marcadas, muchos productores todavía daban a probar 2007’s y cuando pasabas de una añada a la otra se notaba la diferencia. Que quede claro que los 2008 que he probado han sido casi todos en nivel básicos secos salvo un par de excepciones que nombraré. Pero en ese nivel, creo que en Mosela la cosa ha quedado algo mejor que en el resto de zonas. De todas formas, son vinos de marcada acidez, algo austeros en estos momentos y muy faltos de botella en todo caso. Sobretodo en contraste con esa siempre agradable, casi desde el primer día, 2007. Otra cosa serán los GG, que por ser mejores viñedos con mejores orientaciones, hayan llevado mejor los efectos de la climatología y posiblemente den vinos bastante interesantes este año sobretodo pensando en guardarlos una temporada, pero eso ya es pura especulación.

Me pareció distinguir dos estilos claramente diferenciados en la forma de elaborar aquí en Alemania. Uno que llamaría el clásico, los vinos frescos, minerales, pálidos y con graduaciones alcohólicas comedidas y otro estilo que por lo que escuché entre las mesas, es mas reciente, donde se madura y se macera mucho mas la uva, en la copa ya se ve que el vino esta mas subido de color, el alcohol también mas elevado (en torno a los 14º en muchos 2007’s). Yo claramente me decanto por el primer estilo, el segundo… no esta mal para variar de cuando en cuando, pero son vinos que se hacen mas pesados, no se si aguantaría una comida con ellos. Al comentar esto a los propios productores, me contestan que son vinos para tomar solos… ya estamos!

De este segundo grupo caté bastante de Van Volxem, muy simpático este productor del Saar, a pesar de mis comentarios ahí estuvimos de charreta un buen rato. No pude catar el Schazhofb

erger porque todavía no había embotellado el 2008 y el 2007 estaba agotado hace tiempo, pero pude probar algunos Erste Lage bastante ricos, como el Goldberg o el Gottesfuss. Los alcoholes aquí no son tan elevados, pero los vinos son muy generosos, maduraciones muy tardías y azúcares residuales en torno a los 15 gr/L, junto con maceraciones largas crean unos vinos potentes en aromas, voluminosos en boca, conservando buena acidez y frescura, no resultaban demasiado cargantes. Además se podía diferenciar muy bien las distintas pizarras de cada viñedo a través de cada uno de sus vinos. Curioso e interesante, pero no me veo comprando estos vinos para beber en casa, me gustaría en todo caso probar alguno con años.

No me entusiasmaron tanto los vinos de Battenfeld-Spainer, en Rheinhessen, probé un par de GG que resultaron excesivos en todos los aspectos, son los únicos “No” que tengo apuntado en la libreta. El alcohol domina en nariz, cálidos en boca… pues eso, que estos rieslings no esta hecho para mi.

Clemens Busch, volviendo al Mosel, anda también por este estilo, sin embargo a Sara le gustó, así que nos llevamos un par de botellas de un, todo hay que decirlo, rico “Vom Roten Schiefer” 2007, muy frutal en nariz, piña madura, casi tropicaleando en exceso, pero con esa pizarra bien marcada, en boca buena acidez y alcohol comedido. Al catarlo en la feria bien, pero la botella en casa se me hizo algo larga, confirmando mis temores de que este estilo no es amigo de una comida. O a lo mejor estoy equivocado, porque el domingo hubo quejas con una botella de Tonnschiefer de Dönnhoff, que al parecer se acabó demasiado deprisa! Pero me adelanto y hay muchos vinos probados.

Ya cambiando de estilo, Wittmann es uno de mis preferidos. Y ese Westhoffener “S” 2007esta impresionante, uno de mis básicos-no-básicos preferidos. El 2008 ya saldrá simplemente como Westhoffener sin la S, para no liar al consumidor. Los que tengan botellas y las guarden un poco, no se arrepentirán, aunque ahora mismo se bebe de maravilla. Probé mas cosas de esta bodega como un Silvaner que me dejó algo indiferente y exuberante Scheurebe que no estaba nada mal, pero soy rieslingofilo yo. En la mesa de al lado otro favorito, pero cambiando de zona aNahe, Emrich Schönleber presentaba el magnífico Mineral, ese interesante semi-seco Lenz y uno que no conocía todavía, un Monzinger Frühlungsplätzchen, pero no el GG, si no otro embotellado a mitad de precio, con uva de ese pago, pero que no se considera de la suficiente calidad como para ir al GG. Magnífico vino. Además en esta bodega fue la única donde vi que los 2007 y los 2008 estaban prácticamente al mismo nivel, lo que muestra el buen hacer de este productor que se mejora año a año.

Y hablar de Nahe es hablar de Dönnhoff. Ahí estaba Helmut sirviendo sus vinos y pude hablar con él un ratillo (el de la foto del pelo blano es él, el barbudo, soy yo). Comentaba que nada de ausleses este año, que lo dulce como mucho ha llegado a Spätlese y unos magníficos Eiswein (aunque el bolsillo posiblemente no permitirá probarlos). La verdad es que juzgar sus vinos del 2008 en estos momentos es muy complicado, el sulfuroso esta muy presente y además, como he comentado antes, estos 2008, sobretodo fuera de Mosela, están muy ariscos ahora mismo. Interesante el Weissburgunder, solvente, como siempre, el trocken básico y muy rico elBrücke spätlese, sobretodo al combinarlo con comida picante. Estabamos de break comiendo unos nachos con un chutney casero realmente rico y algo picante y al pensar en que podríamos beber que fuese bien, me fui a buscar dos copas de este spätlese, con la suerte que pillé el stand en modo sirvase usted mismo 😉 Pues eso, con esa marcada acidez, casi no es dulce y se enfrenta a las comidas picantes con maestría. Buen vino. En otra de

estas miniferias, pude probar otras dos cosas de este productor, un Noheimer Kirschheck spätlese 2005, que realmente estaba muy rico, algo tímido en nariz (debe de estar en la fase dormida todavía) pero con un paso por boca sumamente equilibrado y elegante. Contrastaba con el Felsenberg spätlese 2003, que no acababa de estar redondo del todo en boca, quizás algo corto de acidez para mi, aunque seguro que a mucha gente gustará este vino, posiblemente esté en un momento óptimo de consumo. Yo personalmente, prefiero el otro y esperar unos añitos a ver que pasa. Y como he comentado antes, pillé una botella del Tonnschiefer 2008, la abrí la noche anterior, para deshacerme un poco del sulfuroso y darle tiempo al vino a mostrarse. Podría poner una nota de cata, pero creo que con el comentario de lo rápido que voló la botella mientras comíamos lo dice todo. Cuando le comenté a Herr Dönnhoff que este era uno de mis vinos preferidos, me dijo que en su casa también, que era lo que mas bebían. ¡Que suerte!

Bajo por el Nahe y me uno al Rin para probar algunas cosillas enRheinhessen y Rheingau. De Westhofen pruebo un par de excelentes riesling de Groebe, un Westhofener básico durillo, como todos los 2008, pero con buenas maneras y unKirchspiel GG 2008, realmente muy bueno, falto de botella pero con una nariz y una boca con mucho potencial. No conocía a este productor y fue una grata sorpresa. Ya en Rheingau, probé unos cuantos vinos de Schloss Johannisberg, que hacía tiempo no probaba y con razón, pues me dejaron algo destemplado y eso que la mayor parte de lo que tenía era 2007. No se, como que le faltaba algo de concentración y en nariz no se mostraban del todo definidos, el Grünlack spätlese el que se podría salvar, pero ya por ese precio, prefiero otros. Mucho mejor Peter Jakob Kühn, muy buenos los 4 vinos que probé, sobretodo el Quarzit, otro básico-no-básico interesante por unos 14 €. Vinos marcadamente minerales, pero con equilibrio, incluso siendo 2008, equilibraban la piedra con unas bonitas notas florales. También servían un Oestrich Lenchen spätlese 2006, muy bueno, aunque quizás sorprendentemenete evolucionado, mostrando claramente esas notas de hidrocarburos que suelen tomar estos vinos con el tiempo. Para beber ya y disfrutarlo. Georg Breuer, como no podía ser de otro modo, ha trabajado sus vinos bastante bien en este 2008 y sus básicos están algo menos ariscos que en otros productores, muy rico el Rüdesheim “estate” riesling. También servía una amable chica de la bodega (que hablaba un magnífico inglés, el mejor de la feria con diferencia) un auslese del 2007, que estaba rico, pero creo que de esta casa, los secos son el plato fuerte. De esta zona también probamos unos Sekt de Schloss Vaux… curioso el rosado, no recuerdo de que uvas (Pinot Noir y Meunier, pero ahora no recuerdo si también llevaba algo de riesling). Puede que incluso compre alguna botella, porque tiene un precio “comedido”, sobre los 14 €. Y es que las burbujas aquí en Alemania se pagan caras, demasiado caras. En España, tengo claro que nunca compraría ese vino. Había otro espumoso riesling de un pago de Rheingau, bastante interesante, pero ya mas caro.

Como esto esta quedando demasiado largo, voy a separar en dos post. Tenía el post a medias desde hace tiempo, ya que desde mi última publicación en el blog (hace ya mas de un mes), he tenido algo de lío entre medias. Como algunos ya sabréis, hace unas semanitas, presenté la tesis con éxito! Así que ahora si que ya no tengo excusas para no ser más productivo en el blog. En unos días continuaré con lo que queda de Mosel, tintos y algunas cosillas mas.

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He recordado durante estos días esas letras que aparecen en la parte derecha del blog. Eso de la silicona, el botox y los vinos maquillados. Vinos anodinos y cortados por el mismo patrón. Bebía un par de vinos y me tropecé con este vídeo:

Me ha traido a la mente esos vinos de pretendida complejidad de ocho acordes; que lo son independientemente de su origen, del intérprete, de si son rock, pop, clásicos o folk. Frente a estos aun nos quedan vinos con carácter, que se muestran como son y sólo como podían ser.
Hoy estoy hablando de Dönnhoff Riesling Trocken 2006 y de Domaine Piron et Lafont. Chenas Quartz 2004. El primero es el vino básico que conceptualmente, y desde mi punto de vista de bebedor, todo elaborador debiera tener en la cabeza. El segundo es un vino que en este momento muestra un fuerte carácter, que puede gustar o no, pero es su carácter. Ambos tienen más de ocho acordes.

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Hace calor. Mucho calor. El ritmo de casi todo se hace más lento y podemos decir que incluso Dios en agosto está de vacaciones. En estas circunstancias y en atención a los miles y miles de lectores que pasan por estas páginas adelanto el resumen mensual, para que todos aquellos que partan a sus lugares de asueto estival puedan irse con la conciencia tranquila y los deberes lectores hechos.

Hay una cuestión en este mundo del vino que desde el comienzo siempre me ha hecho sentir algo incómodo. Lo hacía al principio y lo sigue haciendo ahora, si bien lo hace de modo distinto, pues con el tiempo uno pasa de ser un mero espectador de casi todo a ser también parte integrante del asunto. El tema que trato hoy es la ventana de consumo de un vino.
Cuando comienzas a beber vino, a leer acerca de él, participar en foros y demás formas de comunicación, comienzas a observar preguntas y respuestas sobre el mejor momento para beber un vino. Lees acerca de cosechas que se encuentran ahora en buen momento de consumo o acerca de otras cuyo mejor momento parece que ha pasado. Incluso hay mesetas de consumo. Además todo esto, y para variar, no es una regla matemática ni ciencia exacta. Esto es, puedo tener una botella de un año y bodega determinado, otra persona también, la mia excelente y la suya deplorable; en este caso siempre podemos concluir que pudo haber variaciones en las condiciones de guarda. No obstante las variables a considerar son muchas, a saber, la añada, los métodos de vinificación, las variedades de uva empleadas pues las hay que favorecen la guarda en mayor o menor medida, etc. Son tantas posibilidades que la única forma que se observa es la empírica. Suena raro, lo sé, también a mi me lo parecía, pero dentro de este mundo de enochalados es práctica común la compra de varias botellas para observar la evolución del vino en sus distintas fases. Hasta verme involucrado también yo en esta práctica, que en ocasiones se torna rito, tampoco yo comprendía el que hubiera personas que compran cajas y cajas de determinados vinos para dejarlos dormir en sus bodegas hasta el momento apropiado de abrirlos. En ocasiones unas pocas botellas y unos pocos meses o años. En otras, muchas botellas y décadas de espera. De vez en cuando toman una botella como muestra para observar el estado del vino y hacer una estimación del momento más apropiado para abrirlos, ese momento denominado meseta en el que el vino está en plenitud expresiva y que tampoco hay ciencia cierta de cuánto dura, antes de que el vino comience su decadencia, que puede ser suave o sencillamente de un abrupto declive calificable en ocasiones como catastrófico.
Echad cuenta moral, lo que debe ser guardar un vino durante años para que al abrirlo te des cuenta de que su momento pasó y tú ni siquiera lo disfrutaste. Disfruta el momento pero recuerda que eres mortal, que dirían los más clásicos. Pasar de la infancia a la senectud sin disfrutar de la madurez.

No quiero escribir un post demasiado largo, y bien puede ser que ya lo esté resultando, pero sí quisiera explicaros que el vino que me ha traido nuévamente este tema a la mente ha sido una botella de Dönhhoff Riesling Trocken 2002. Este vino es disfrutable desde que sale a la calle y su ventana de consumo teórica es hasta unos seis años después de lo indicado por la añada. Esa es la teoría y en términos absolutamente generalistas. Lo que yo me he encontrado es un vino que lejos de estar en decadencia se encuentra en un momento espléndido de madurez, que ha crecido y se ha hecho adulto. No sé cuanto tiempo estará en ese punto y si seguirá creciendo y evolucionando, pero bien es cierto que nuévamente un riesling, de la gama básica, me ha cambiado otro de los pocos esquemas que tenía.

Os dejo ahora, y por fin, con el informe mensual de vinos:

– Txakolí Itsas Mendi. Bodegas Itsas Mendi. DO Bizkaiko Txakolina (8 EUR)
Una botella con una presentación y evolución más normal que la anterior que bebí. Manzana golden templada al fuego, algo de parque regado y una acidez cítrica queen boca me recuerda a la del níspero o la del kaki. Buena RCP.

– Blanco Nieva Verdejo Pie Franco 2007. Viñedos de Nieva. DO Rueda. (8,05 EUR)
En esta época del año el vino está donde esperaba, esto es, con un ligero burbujeo. Estas burbujas desaparecen al segundo día, dándome una mejor medida de en qué punto se encuentra. Sigue la línea ya habitual de este vino, sin embargo destaco que en este momento muestra un espinazo de acidez de los de poner los pelos de punta. Está firme y duro. Ha acompañado muy bien un par de ensaladas y picoteo habitual, fiambre, etc. Pese a que ha subido algo de precio en el último par de años sigue teniendo buena RCP.

– Pago del Vicario Petit Verdot Rosado. Bodega Pago del Vicario, S.L. VdT de Castilla (5,77 EUR)
Segunda botella de este vino para confirmar impresiones y confirmadas quedan. Un rosado para beber y beber. Ahora, con las temperaturas más altas, se nota más el alcohol y aunque tiene todas las características que indicaba en la anterior nota de cata si le observo un carácter más piruletero.

– A Priori. Bodega Josep Colet. DO Penedes (aprox 6 EUR)
Encantador. Toques de manzana que bailan con la acidez y una profunda y suave cremosidad con una curiosa mezcla de fruta roja en pétalos (no sé como explicar el que me recuerda simultáneamentea los pétalos de rosa y a fruta del mismo color). Otro espumoso de Colet que no me canso de beber.

– Dönnhoff. Riesling. Trocken. 2002. Nahe – Alemania – (15 EUR aprox)
Desafiante. Despojado de cualquier pueril atisbo de juventud se ha convertido en un caballero serio. Ya no hay nada de jovial frescura juvenil, flores y frutas. No. Su tarjeta de presentación son unas agradables notas querosénicas, una fina capa de dulzura (¿azúcar residual?) y cuando empiezas a murmurar lo bueno que está planta sus pies firmes con un final seco y cortante. Al final de lo que debiera ser su ventana de consumo se presenta en un momento de madurez fantástico. Excelente RCP.

Por último, esta vez sí, retomo la sección «¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?» con un nuevo vídeo de esos que no tienen precio. Si algún lector consigue ver al cantante dar un único paso de baile acompasado con la música que levante la mano.

Pues ea, sillita y a la fresca, que es lo que toca.

Nota: La imagen pertenece a la obra titulada ‘Muchacha en la ventana’ de Salvador Dalí.

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