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Archive for the ‘menos de 10€’ Category

Por fin entregué la tesis, así que en cuanto lea dentro de unas semanas ya podré volver a dedicarle más tiempo al blog. De momento voy a hacer una entrada para ir pasando cosas de las que andaba anotando en la libretilla de catas durante estos pasados meses… hay mucho material acumulado.
Para los que no lo sepáis todavía, ahora os escribo desde Alemania, donde voy a pasar los próximos 2 o 3 años. Así que, territorios nuevos e importadores distintos… El objetivo del blog era hablar de vinos que cualquiera pudiese encontrar fácil en las tiendas, supongo que a partir de ahora será un poco distinto (en mis entradas, menos mal que tengo a Jose), ya que como comprenderéis, me voy a dedicar especialmente a explorar lo que no nos llega a España. Que aunque algunos no lo sepan… hay vida mas allá de Alma, Cuvee3000, Vila y compañía.

Bueno, comienzo con unos vinitos que bebí mientras estaba en Holanda. Había leído sobre ellos en el blog de Manuel, así que cuando los vi en la tienda, decidí probarlos. Son los vinos de Cantina Terlan, de Alto Adige, en el norte de Italia, en las laderas de los Alpes. Los que he probado hasta el momento me han gustado bastante, con precios comedidos, vinos sencillos (todavía no he probado los de “gama alta”) muy agradables de beber y amigos de la comida. De hecho ahora mirando la web de la bodega, veo que sugiere
n sus sauvignon blanc como acompañamiento de los espárragos, ahora que estamos en temporada, no me parece mala idea, ya lo probaré con los ricos espárragos que hay porzona ahora. Comencé por el básico, el Pinot Bianco Classico 2007, por 8.50 €, me pareció buen punto de partida. Amarillo pajizo pálido, con leves destellos verdosos. En nariz unas notas de pera madura se imponen sobre suaves herbáceos, el vino pasa 6 meses sobre lías y esto se nota con unas claras notas de brioche. En boca tiene buen volumen, con una acidez correcta, se bebe de forma agradable con un final amargoso con recuerdos minerales. Buen vino de diario.
De los vinos de parcelas he probado el Winkl 2007, un sauvignon blanc bien enfocado, con notas de hierba recién cortada en primer plano, que se combinan con fruta blanca con leves guiños a la tropicalidad, pero sin e
mbriagar. Tiene algo especiado como de nuez moscada y un final calizo. En boca ligeramente untuoso, con buena acidez. Aquí la fruta tropical se hace mas evidente combinada con unas notas ligeramente amargosas en el final. Muy rico.
El Vorberg 2006, se trata otra vez de un Pinot Bianco, procedente de unas viñas en pendiente con suelos arenosos y con gravas profíricas. De color amarillo pálido con destellos verdosos, el primer día se muestra hermético y austero, mineralidad y poca cosa mas que destacar. Al segundo día se abre, mostrando una fruta blanca madura, manzana y con un pequeño adorno de albaricoque, suaves notas mantequillosas y de nuevo aromas de campo de trigo. Parece mostrar incluso algo de frutos secos. En boca quizás es algo alcohólico (13.5%), aunque con buena acidez, ligeramente untuoso y bastante mineral en el final. Esta fermentado en barricas grandes de roble y permanece sobre lías 12 meses. La madera, para nada perceptible. Buen trabajo.
También he probado el Pinot Nero, Montigl, aunque no tomé notas, creo que era el 2006. Me gustó bastante, bastante frutilla roja en nariz, con una marcada terrosidad. Los tostados apenas perceptibles simplemente otorgaban algo de ahumados. En boca buena acidez en equilibrio con los taninos, era fresco y acompañó bien a la cena.En general, buenos vinos, todos por debajo de los 12€ que creo que cuesta el Pinot Noir. A ver si pruebo el Quarz, porque el Sauvignon Blanc del Winkl me pareció muy agradable y me gustaría ver su versión superior.
Dado que estoy en Alemania, no quiero acabar este primer post, s
in mencionar el primer vino que he bebido aquí. Ha sido un delicioso básico de Reinhold Haart, el Piesporter 2007. Con sus 11.5 graditos y costando menos de 9€, me ha parecido una auténtica delicia de vino. La nariz es fresca, con una marcada por una dulce frutalidad, donde cítricos y algo de albaricoque se combinan con algunas notas anisadas, algo de heno y una buena mineralidad. En boca tiene buen volumen, la acidez destaca, suavizada posiblemente por algo de azúcar residual. Es donde mejor esta el vino, da la sensación de que tiene cuerda para rato. Voy a tratar de hacerme con más botellas y a ver si consigo guardarlas un tiempo. Será difícil, porque ahora mismo esta muy rico.
De la misma bodega abrimos el pasado fin de semana un Goldtröpschen Spätlese… prefiero no comentar nada, fue un crimen abrir un 2007 ahora mismo. Todo lo que va de kabinett para arriba, requiere unos años para ser disfrutado como es debido.

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¿Recordáis qué son los números ordinales? ¿no? tampoco os preocupeis demasiado ya que parece que nadie se acuerda de qué son ni para qué se usan.
Me hastío del hastío que me produce la continua desidia que se observa en el uso correcto de los ordinales. ¿Cuántas veces escuchamos o leemos que se está celebrando la edición cincuenta y cinco o noventa y ocho de tal o cual certamen o festival? ¿Ya no hay redactores que corrijan hasta la extenuación e indiquen que la edición sería la quincuagésimo quinta o la nonagésimo octava?

Hubo un tiempo en el que la prensa escrita y los noticiarios tanto de radio como de televisión eran ejemplo del correcto escribir y expresión del lenguaje.

Aun recuerdo cuando hace unos meses apareció una persona en televisión indicando que un paciente del hospital había salido de “la coma”. Ahí es nada la criatura, ¿quién habrá redactado esa noticia?
Como elemento añadido se encuentran las normas de estilo. Recientemente escuchaba como un locutor de televisión narraba el que un equipo de fútbol había encadenado una serie de victorias consecutivas. Al sujeto no se le ocurrió otra forma de exponerlo que diciendo: “(…) se ha pasado por la piedra en estos quince días a… (…) ” Me dejó sin palabras durante unos instantes. Sin el mínimo rubor exponía la situación como quien está acodado en cualquier bar tomándose unas cañas con los amigos.

¿Es que a nadie más le rechina la situación?

Tras este paréntesis lingüístico retomemos la programación original y vamos con los vinos bebidos en las últimas fechas:

– Viña Carrasses Crianza 2004. Bodegas Vegamar S.L. DO Valencia.
Comienza con unos ligeros toques de gallinero que se van en unos pocos segundos. Correcto y sencillo, sin nada específico a lo que aferrarse. Parece un vino apropiado al que agarrarte si te tropiezas con alguna carta de vinos de las complicadas por precio o por diversidad.

– Mâcon Bussières Très Vieilles Vignes 2005. Eric Texier. AOC Mâconnais. (¿10-15 EUR?)
Había probado este vino el verano pasado y no me gustó demasiado. Esta vez la botella era muy diferente a aquella, aunque tampoco me estaba gustando demasiado. El primer día no era mucho más que madera y acidez, sin embargo el segundo día estaba distinto y sí era un vino más apetecible. Toques de piel de manzana con unos ligeros toques de cáscara de cacahuete y un paso oleoso. En cualquier caso corto tanto en boca como en nariz. No puedo dejar de reseñar, en cualquier caso, que sí resulto ser un buen acompañante, en segundo plano, de la comida. Concretamente unos espárragos a la plancha con virutas de queso manchego y unas popietas de gallo con espárragos verdes y langostinos con salsa de azafrán.

– Luberri MC 2008. Bodega Monje Amestoy. DOC Rioja (5.02 EUR)
Primer MC de esta temporada. No por tener las esperadas notas de MC deja de estar bueno, más si tenemos en cuenta que parece haber una migración de la tradicional MC hacia vinos jóvenes u otros tipos de vinificaciones. En nariz aparecen notas de palote de fresa y fruta roja, confirman en boca, donde se añaden notas florales (¿violetas?) y un toque de amargor. Quizá echo en falta, a estas alturas del año, que tenga todavía algo de carbónico pues apenas he notado nada. En cualquier caso me ha parecido un muy buen ejemplo de MC.

– Domain Chancelle, Les Grillemonts 2007. Lydie et Thierry Chancelle. Appelation Saumur Champigny (10 EUR)
Notablemente mejor que la botella anterior. Zumo fermentado de uva, limpio y cristalino. Ligero toque animalesco y cárnico, que cae bajo el telón de fresas, fresas y más fresas. Mantiene una ligera rusticidad con un paso suavemente rugoso. Esta botella está a la altura suficiente como para traerme a la memoria el Morgon de Lapierre o de Piron. Ha acompañado muy bien un goulash. Sí, este vino me lo recomiendo a mi mismo a pies juntillas y copa llena.

– Eric Texier Chusclan 2004. AOC Côtes du Rhône Villages (¿10-15 EUR?)
¡Jo que chasco! Mira que le tengo ley a Texier, pero se ha pasado dos días que no era más que madera cruda. Hasta el tercer día no era nada que me apeteciera beber. Con la madera ya desaparecida se ha quedado en algo muy simple de frutilla roja y poco más. ¿Lo he abierto fuera de su momento por exceso/defecto o es que es así ahora?

– Milflores 2008. Bodegas Palacio. DOC Rioja (4 EUR)
Lo sé, si compro este vino es porque un anacrónico romanticismo me sigue llevando a él. Yo, mis circunstancias y todo eso. En diversas ocasiones he comentado que este fue uno de los primeros vinos que comencé a beber allá por el 2001. Fielmente vuelvo a él cada año, ¿tan fielmente como él a mi? En los últimos años me estaba resultando muy decepcionante. Grado alcohólico en ascenso, mucha mayor madurez y torpeza en sus rasgos, así como un alejamiento a los patrones de un vino de maceración carbónica. Este año he vuelto a él, esperando que siguiera en su línea de decepción, pero ¡este año él sí ha vuelto a mi!
Vivo, fruta roja y las gominolas que uno espera a estas alturas de año, pero solapadas tras los toques de verdor rasponero y las burbujas que estos vinos han de tener en el comienzo de su andadura. ¡Bien por él! ¡La MC ha vuelto!

– Patio Airén 2007. Samuel Cano Enológica, S.L. DO La Mancha (4-6 EUR)
Quién nos iba a decir que a estas alturas ibamos a estar hablando de una elaboración de airén que la reivindica para los vinos de calidad.
Dorado limpio, excepto la última copa que se mostraba turbia, lógico en un vino sin filtrar. El primer día se muestra como un vino muy redondeado, mucho mejor lo encuentro el segundo ya que muestra más elementos de su carácter. Manzana reineta salteada, almendras amargas y un no sé qué de alcanfor. En retro tiene ese toque de whisky que encuentro en algunos vinos blancos bio o naturales. Tiene también un punto de carbónico “vago”, que es ese carbónico que está pero no tiene ganas de molestar. Paso denso, oleoso pero sin gordura. Le encuentro mejor con un poco de temperatura que frio. Ha estado bien con unas habas salteadas con jamón serrano y cebolletas y unas tradicionales croquetas.

Vamos ahora con otra entrega más de “¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?” Este criaturo nos deparó joyitas toda la década y ya apareció en una entrega anterior. En la de hoy nos dejaba bien claro que en aquellos años quien quisiera respuesto de teclas para piano o hablaba con él o con Robert Parish.

Nota: La imágen de la Real Academia Española procede de la propia web.

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Comparte el vino con la literatura el ser uno de los medios de transporte más curiosos de los que existen. Te permiten viajar en cualquier época del año, ya sea temporada alta o temporada baja. Es rápido, limpio y contamina bien poquito. Te permite viajar cómodo y ligero. Tú escoges cuándo, cómo e incluso puede que con quién.
Te permite además viajar en el tiempo, a vendimias pasadas, a situaciones vividas a momentos que vienen a tu memoria mediante el vino que estás bebiendo. Te permite no sólo viajar a lugares conocidos, si no que te permite volar en décimas de segundo a rincones y situaciones que nunca has vivido, que nunca antes has bebido. La niebla de una mañana en Toscana, el Atlántico batiendo la costa francesa o el levante alborotándolo todo en Sanlucar de Barrameda. Sí, sin duda el vino nos permite viajar a lugares que nunca has pisado y verlos claramente en cada sorbo, aunque para ello haya que cerrar los ojos. En ocasiones para ver las cosas con total claridad es necesario cerrar los ojos.

Análogamente a como ocurre con la literatura cuanto más viajas más ganas tienes de seguir haciéndolo. Este año he viajado por Loira, Burdeos, Alsacia, Champagne, Beaujolais, Mosela, Palatinado, Eslovenia, Niagara Falls… y también me he quedado más cerca, pues he tocado Rioja, Ribera del Duero, Penedés, Priorato, Montsant, Alicante, Valencia, Jeréz, Sanlucar, Bierzo, Castilla-La Mancha…. Algunos que se me habrán olvidado y otros muchos que no se me van a olvidar. ¿Muchos? ¿pocos? Ahora que lo leo en voz alta me doy cuenta de lo poco viajado que estoy, si bien y en cualquier caso siempre con la promisión de que lo que venga sea más y mejor que lo que se deja atrás. El siguiente viaje comienza cuando ha finalizado el anterior. Sigamos viajando. Sigamos bebiendo.

Este mes he viajado por los siguientes lugares:
– Colet Assemblage Extra Brut. Bodega Josep Colet. DO Penedes.
Degollado Oct/07
De color más cobrizo que en ocasiones anteriores, lo he bebido pensando en un Roscón de Reyes. Debo estar sugestionado por las fechas, pero le he encontrado notas de bollería, fruta confitada, almendras… Lo dicho, un roscón antes de tiempo.

– Viña Cubillo Crianza 2002. Bodegas López de Heredia. DOC Rioja (8.5 EUR)
Botella muy distinta a la que había bebido en alguna ocasión anterior. Frente a aquella estimulante botella anterior que invitaba a beber y más beber encuentro en esta un color evolucionado y aunque el vino estaba suficientemente correcto y bebible se mostraba ciertamente exhausto. ¿Se ha caido o mala conservación?
Hasta hace poco me había quedado con esta impresión, pero un post reciente del amigo Camblor me hizo enarcar convenientemente la ceja, pues como podeis leer no he sido el único al que le ha ocurrido esto. ¿Trígono de casualidades? Pues no te digo yo ni que sí, ni que no, veremos si seguimos tirando del hilo y esto ha sido un mero tropezón de botellas concretas.

– Viña Bosconia 1998. Bodegas López de Heredia. DOC Rioja (12.54 EUR)
Días de niebla y lluvia. Busco en la nevera algún vino, me encuentro con esta botella y con algo que no había reparado hasta hoy. La cápsula se encuentra ligeramente abultada. ¡Ay! me empiezo a inquietar. Lo compruebo y en efecto en algún momento esta botella había rezumado y no me había dado cuenta hasta hoy. En fin, para mañana es tarde, de modo que será cosa de abrirla a ver qué hay.
Bebo algunos sorbos mientras cocino, para comprobar, primero en el color y luego todo lo demás, que no está todo lo fresco que debiera estar a estas alturas. Una lástima. En cualquier caso sigue estando rico, con suaves tonos de “madera-LdH”, guindas en licor, cuero, tabacalera y jabón de afeitado. Me rio mientras cocino los callos con garbanzos recordando las letras de Abraham García en las que decía que los callos, como los besos, o son con lengüa o no son. Se enfrían, de modo que soy yo quien dice ahora que Verba volant, los callos manent.

– Fuentespina 2007. Bodegas Fuentespina. DO Ribera del Duero
Sorprendente y sorpresiva sorpresa. Por un lado esta botello llegó en la habitual cesta de Navidad y por otrooooo… pues que es el segundo vino de Ribera del Duero que me gusta este año. ¡Que suenen los pífanos y timbales si’l vous plait!

Es un sencillo vino joven y me ha resultado bien agradable. Fruta roja, algo de chuches y nada de sobremadurez con un grado alcohólico contenido. Buscando por ahí parece que el precio anda entre los 4-5 EUR lo cual le haría tener una buena RCP.

– Marcel Lapierre Morgon 2006. AOC Morgon. (12 EUR)
Cuvée sin sulfuroso.
Congregose la animalidad toda en el interior de esta botella. Era el arca de Noé y no faltaba ni uno solo de los animales de la creación (he pasado lista “porsiaca”). Mortal para la pituitaria oiga. He mantenido el vino abierto durante cuatro o cinco días y no había más que olores animales en una cantidad absolutamente insoportable. Lamentablemente se ha ido por el fregadero.

– Itsas Mendi 2008. Bodegas Itsas Mendi. DO Bizkaiko Txakolina (8.9 EUR)
Un toque de primavera que me lleva junto al mar en este frío invierno. En este momento se encuentra muy disfrutable. Hierba recién cortada, hinojo, piña, un ligero toque amargo al final con un paso más denso de lo que te puedes esperar visto sus aromas tan frescos. Un vino muy vivo, alegre y jóven en este momento.

– Acústic 2007. Acústic Celler. DO Montsant (12.9 EUR)
Me ha dejado bastante indiferente. No voy a ponerme a buscar palabras para describirlo o para hacer un listado de descriptores al uso, porque lo cierto es que no me ha motivado a nada en absoluto. Un vino correcto sin más. Muy corto para el precio.

– Vega Almarana 2001. Hnos. Ortiz Granero, C.B. Vino de la Tierra de Extremadura.
Un vino invisible. Desde el momento en que el líquido toca los labios este se desvanece. Decir corto es quedarse idem. Beber y olvidar simultaneamente.

Interrumpo la programación habitual y en lugar de una nueva entrega de “¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?” os dejo con una canción que viene a mi mente en estas fechas (es que a mi la Navidad como que no…)

Nota: La imagen proviene de la galería de imágenes de FredArmitage en Flickr.

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Una costumbre que he arrastrado desde mi infancia hasta la edad adulta es la de leer el periódico. Lenta y parsimoniosamente. Unas secciones con más atención y otras con menos, pero pasando por todas ellas. Desde niño, al llegar a la sección de pasatiempos del periódico, nunca comprendía ese en el que aparecía un minúsculo tablero de ajedrez con las piezas, para mi, descolocadas y con esa frase en la cabecera.

Nunca llegué a pasar del nivel iniciático en esto del ajedrez, poco más que mover las fichas sin ningún fin concreto. Bien fuera por falta de interés o ¡ay¡ por falta de inteligencia.
En cualquier caso este verano los blancos han jugado y ganado. Me refiero a los vinos, desde luego. Si observo lo bebido hubo más vinos de este color (incluyo fino, manzanilla y espumosos blancos), que rosados y por último tintos. Puedo decir ya que esto ha sido el verano, porque este se ha acabado. ¿Cómo lo sé? pues con la certeza que da el que te lo indique la máquina de la verdad suprema: La televisión.
Todavía hace calorcillo y es complicado el que en la sobremesa no se quede uno pensando en sus cosas unos minutos, comprobando como son los párpados por dentro, es decir, una reparadora siesta. Cuando despiertas, algo descentrado, observas en la televisión que una cadena de centros comerciales al comprar el material escolar, uniformes, etcétera te regala el 10 % en corticoides…. hmmm… creo que todavía estaba un poco dormido… Bostezo y estirarse como un gato a media mañana y observas que los diez anuncios posteriores son de colecciones, a mi juicio absurdas: Soldados del siglo XX, coches de rally en miniatura, dedales de porcelana, casas de muñecas… Sí, el otoño ya está aquí de todas todas. “Lo han dicho en la tele”, que decía mi abuela como si hubiera venido San Pedro en persona a certificar la autenticidad de cualquier frase que de la pantalla surgiera. Eran otros tiempos o los tiempos siempre son los mismos.
Bien, pues vayamos allá con los vinos que han caido este mes:
– Blanco Nieva Verdejo. Bodega Viñedos de Nieva. DO Rueda. (aprox 6 EUR)
En su buena línea habitual. Fresco y vivaz, con algo de aguja en estos momentos. Notas anisadas, herbáceas, esparraguera y un final ligero de amargor. Ha acompañado una ensalada de patata con pimiento morrón, tomate y caballa marinada, así como unas popietas de gallo al horno con jamón serrano. Buena RCP.
– Malvarrosa 2007. Bodegas Xaló. DO Valencia (3.61 EUR)
Chuches, sandía, goma Milán de fresa de las de 25 pesetas (¡que no era cualquier cosa!). Redondez absoluta en boca sin mucho a lo que agarrarse dentro de su semidulcez. No es el tipo de rosado que me atrae. Me recuerda, con muy ligera distancia a favor de este, a un Lambrusco sin burbujas. ¿Esto con qué comida va bien? No se me termina de ocurrir.
Recordatorio: ¡Esto te pasa por fijarte sólo en la apariencia!
– Maximin Grünhaus – Schubert’sche Gutsverwaltung Riesling 2006. Mosel-Saar-Ruwer. (12 EUR)
Caramelos mezclados de limón, miel y hierbas. Notable contenido de azúcar residual y sin tener la más mínima pesadez. La acidez solapada en tercer término, por detrás del azúcar y un agradable amargor. Excelente acompañante de un queso tipo Brie y una ensalada con distintas hojas de lechuga, salmón ahumado y kiwi. Buena RCP.
– Puerta Cerrada Rosado 2007. Bodegas Jeromín. DO Madrid (1,22 EUR)
Compré esta botella mezclando varias intenciones, a saber, completar una caja de seis y que resultó ser de un par de botellas más, probar un rosado que no hubiera probado hasta ahora y que el precio fuera de los de presupuesto bajo.
Con este preámbulo no esperaba gran cosa, de hecho lo abrí convencido de que sería un rosado aburrido de los muchos que pueblan las estanterias de las tiendas. Incluso los primeros sorbos confirmaban este punto, pero… espera un segundo, que igual no es tan aburrido como pensaba. Sí, tiene un poco de fruta roja, otro poco de sandía y lo que de él se espera, pero en boca le acompaña un suave agarre de acidez y amargor que le dota de una inesperada pizca de interés. En una simple cata no habría mucho más, pero esto le da un giro cuando se pone a acompañar comida, como por ejemplo una sencilla ensalada templada (en 10 minutos no doy para más) con mejillones, tomates de rama, espárragos blancos y patata cocida. Vaya, ¡por el precio está muy bien!
– Château de la Guimoniere Blanc 2004. Vignobles Alain Château. AOC Anjou (8.5 EUR)
Que vino tan agradable. Comienzo un tanto brusco con una madera muy explícita, pero se va yendo en pocos minutos dejando un rastro de pipas de girasol hasta llegar a la fruta de hueso madura. Melocotones, albaricoques, nísperos, ya sabéis. El paso en boca tiene peso y es graso, sin notar la madera lo cual está bien. Un toque de amargor termina por darle el último toque de viveza. Ha estado bien acompañando unos dados de salmón salteado con reducción de cítricos y azafrán.
– Ochoa Rosado Garnacha 2007. Bodegas Ochoa. DO Navarra (3,8 EUR)
Vino totalmente correcto. No tiene nada destacable en sentido positivo o negativo, de modo que parece un buen vino de esos de valor seguro. Obviamente por el precio tiene buena RCP.
– Cantosan Brut. Grupo Yllera. DO Rueda. (menos de 4 EUR)
Poca burbuja y bastante tosca. De inicio olor a lata de anchoas, posteriormente algo de fruta y toques vegetales. Muy corto, pero si no perdemos de vista su precio asumo que es razonable.
– Viña Cubillo Crianza 2002. López de Heredia. DOC Rioja (8.9 EUR)
No me extraña que este vino no guste a todo el mundo, al fin y al cabo sólo se va a encontrar un vino de 12 grados y poco que transportan fruta roja en licor, un desván cualquier mañana de otoño, hojas caidas y húmedas, un toque de canela, tabaco rubio y un deje ferroso. Largo y con intensa acidez. ¿Con comida? ¡Con comida es muchísimo más que todo eso! Se expresa con formas de binomial. Riiiiiiico.
Por último llegamos a la siguiente entrega de “¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?“. En la entrega de hoy no puedo por menos que destacar a un tio muy grande: Fijaos en el que lleva el bajo. ¡Qué tio más grande!

Nota: La imagen de las piezas de ajedrez proviene de http://fcomnz.files.wordpress.com

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Hace calor. Mucho calor. El ritmo de casi todo se hace más lento y podemos decir que incluso Dios en agosto está de vacaciones. En estas circunstancias y en atención a los miles y miles de lectores que pasan por estas páginas adelanto el resumen mensual, para que todos aquellos que partan a sus lugares de asueto estival puedan irse con la conciencia tranquila y los deberes lectores hechos.

Hay una cuestión en este mundo del vino que desde el comienzo siempre me ha hecho sentir algo incómodo. Lo hacía al principio y lo sigue haciendo ahora, si bien lo hace de modo distinto, pues con el tiempo uno pasa de ser un mero espectador de casi todo a ser también parte integrante del asunto. El tema que trato hoy es la ventana de consumo de un vino.
Cuando comienzas a beber vino, a leer acerca de él, participar en foros y demás formas de comunicación, comienzas a observar preguntas y respuestas sobre el mejor momento para beber un vino. Lees acerca de cosechas que se encuentran ahora en buen momento de consumo o acerca de otras cuyo mejor momento parece que ha pasado. Incluso hay mesetas de consumo. Además todo esto, y para variar, no es una regla matemática ni ciencia exacta. Esto es, puedo tener una botella de un año y bodega determinado, otra persona también, la mia excelente y la suya deplorable; en este caso siempre podemos concluir que pudo haber variaciones en las condiciones de guarda. No obstante las variables a considerar son muchas, a saber, la añada, los métodos de vinificación, las variedades de uva empleadas pues las hay que favorecen la guarda en mayor o menor medida, etc. Son tantas posibilidades que la única forma que se observa es la empírica. Suena raro, lo sé, también a mi me lo parecía, pero dentro de este mundo de enochalados es práctica común la compra de varias botellas para observar la evolución del vino en sus distintas fases. Hasta verme involucrado también yo en esta práctica, que en ocasiones se torna rito, tampoco yo comprendía el que hubiera personas que compran cajas y cajas de determinados vinos para dejarlos dormir en sus bodegas hasta el momento apropiado de abrirlos. En ocasiones unas pocas botellas y unos pocos meses o años. En otras, muchas botellas y décadas de espera. De vez en cuando toman una botella como muestra para observar el estado del vino y hacer una estimación del momento más apropiado para abrirlos, ese momento denominado meseta en el que el vino está en plenitud expresiva y que tampoco hay ciencia cierta de cuánto dura, antes de que el vino comience su decadencia, que puede ser suave o sencillamente de un abrupto declive calificable en ocasiones como catastrófico.
Echad cuenta moral, lo que debe ser guardar un vino durante años para que al abrirlo te des cuenta de que su momento pasó y tú ni siquiera lo disfrutaste. Disfruta el momento pero recuerda que eres mortal, que dirían los más clásicos. Pasar de la infancia a la senectud sin disfrutar de la madurez.

No quiero escribir un post demasiado largo, y bien puede ser que ya lo esté resultando, pero sí quisiera explicaros que el vino que me ha traido nuévamente este tema a la mente ha sido una botella de Dönhhoff Riesling Trocken 2002. Este vino es disfrutable desde que sale a la calle y su ventana de consumo teórica es hasta unos seis años después de lo indicado por la añada. Esa es la teoría y en términos absolutamente generalistas. Lo que yo me he encontrado es un vino que lejos de estar en decadencia se encuentra en un momento espléndido de madurez, que ha crecido y se ha hecho adulto. No sé cuanto tiempo estará en ese punto y si seguirá creciendo y evolucionando, pero bien es cierto que nuévamente un riesling, de la gama básica, me ha cambiado otro de los pocos esquemas que tenía.

Os dejo ahora, y por fin, con el informe mensual de vinos:

– Txakolí Itsas Mendi. Bodegas Itsas Mendi. DO Bizkaiko Txakolina (8 EUR)
Una botella con una presentación y evolución más normal que la anterior que bebí. Manzana golden templada al fuego, algo de parque regado y una acidez cítrica queen boca me recuerda a la del níspero o la del kaki. Buena RCP.

– Blanco Nieva Verdejo Pie Franco 2007. Viñedos de Nieva. DO Rueda. (8,05 EUR)
En esta época del año el vino está donde esperaba, esto es, con un ligero burbujeo. Estas burbujas desaparecen al segundo día, dándome una mejor medida de en qué punto se encuentra. Sigue la línea ya habitual de este vino, sin embargo destaco que en este momento muestra un espinazo de acidez de los de poner los pelos de punta. Está firme y duro. Ha acompañado muy bien un par de ensaladas y picoteo habitual, fiambre, etc. Pese a que ha subido algo de precio en el último par de años sigue teniendo buena RCP.

– Pago del Vicario Petit Verdot Rosado. Bodega Pago del Vicario, S.L. VdT de Castilla (5,77 EUR)
Segunda botella de este vino para confirmar impresiones y confirmadas quedan. Un rosado para beber y beber. Ahora, con las temperaturas más altas, se nota más el alcohol y aunque tiene todas las características que indicaba en la anterior nota de cata si le observo un carácter más piruletero.

– A Priori. Bodega Josep Colet. DO Penedes (aprox 6 EUR)
Encantador. Toques de manzana que bailan con la acidez y una profunda y suave cremosidad con una curiosa mezcla de fruta roja en pétalos (no sé como explicar el que me recuerda simultáneamentea los pétalos de rosa y a fruta del mismo color). Otro espumoso de Colet que no me canso de beber.

– Dönnhoff. Riesling. Trocken. 2002. Nahe – Alemania – (15 EUR aprox)
Desafiante. Despojado de cualquier pueril atisbo de juventud se ha convertido en un caballero serio. Ya no hay nada de jovial frescura juvenil, flores y frutas. No. Su tarjeta de presentación son unas agradables notas querosénicas, una fina capa de dulzura (¿azúcar residual?) y cuando empiezas a murmurar lo bueno que está planta sus pies firmes con un final seco y cortante. Al final de lo que debiera ser su ventana de consumo se presenta en un momento de madurez fantástico. Excelente RCP.

Por último, esta vez sí, retomo la sección “¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?” con un nuevo vídeo de esos que no tienen precio. Si algún lector consigue ver al cantante dar un único paso de baile acompasado con la música que levante la mano.

Pues ea, sillita y a la fresca, que es lo que toca.

Nota: La imagen pertenece a la obra titulada ‘Muchacha en la ventana’ de Salvador Dalí.

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Una entrada rápida, para no tener esto del todo abandonado. Siempre se dice que si blancos o tintos y los rosados quedan como vinos menores. Pues a mi de cuando en cuando me gusta tomarme un buen rosado, aunque cueste encontrarlos. Hoy me he tropezado con un interesante vino rosado del Loira de nombre bastante curioso, Ceci n’est pas un rosé 2007, del Domaine des Sablonnettes. Coupage de un 80% de Cabernet Franc y 20% Gamay, por lo visto el vino pasó unas excesivas 72 horas en maceración, que lo han dejado fuera de poder ser clasificado como rosado del Loira (etiquetado como vino de mesa) y de ahí el curioso nombre. La etiqueta es lo de menos, el rosado o lo que sea ha resultado ser bien agradable.
El vino tiene un color muy bonito, rojo fresón bien maduro bastante intenso, limpio y brillante. Tampoco creo que sea tan oscuro como para que no pueda llamarse rosado, pero a saber la historia real detras del nombre.
La nariz es de buena intensidad, fruta roja madura, fresas, cerezas, grosellas, con una punta especiada de pimienta, alguna suave nota vegetal y buena mineralidad.
En boca es goloso, con buena acidez, con una fruta muy presente, ligeramente untuoso y con un final muy mineral. Realmente nos ha gustado mucho el vino, ha caido con suma facilidad toda la botella durante la comida (12.5%). Era una fideuá, el maridaje no ha sido del todo correcto, creo que esto hubiese estado mejor con un risotto o incluso una paella de pollo y conejo.
Lo mejor, que no llega a los 7 € en L’Ànima del Vi. Repetiré, me ha gustado mucho.

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Doble préstamo para el título. Primer préstamo por parte de aquella asignatura del casi olvidado bachillerato y el segundo por parte de Joaquín Sabina. No sé quién le robó a quién, si el bachillerato a Don Joaquín o este a aquel, lo que sí es cierto es que yo a ambos para titular este post.

Este pasado mes ha sido bastante polémico en un ámbito que hasta ahora era todo sonrisas: La cocina española y sus cocineros. No voy a entrar a juzgar esta polémica pues ha sido ampliamente tratada en todos (pero todos, todos, todos) los medios de comunicación que a cualquiera se le pueda ocurrir. De un rincón a otro de la blogosfera, foros, algún periódico en primera plana y supongo que alguno en crónica de sociedad, porque este país es así de… así. Por supuesto también se ha hecho eco de esta cuestión la televisión y digo eco porque es lo que hace, pues de informar lo poquito y justo tirando a menos, incluyendo todos los programas de colorín-colorado. Qué os voy a contar a vosotros que no sepais ya a estas alturas; tampoco voy a dedicar el post a este tema ni a abundar en ello poniendo un grano más de arena que no va a llevar a ningún sitio. Ya me ha causado suficiente hastío ver por parte de todos los involucrados la enorme cantidad de intereses entremezclados, descalificaciones, corporativismos y todas las mezquindades varias de las que se pueda hacer gala. Únicamente un apunte: Cada vez valoro más el silencio.

Al menos esto ha hecho que me apetezca traer a colación la esencia inicial de la cocina desnuda. Tomando como base los mejores ingredientes que puedas tener y una muy buena dosis de cariño por la cocina, lo demás es únicamente una cuestión de física y química. Unidas siempre, que la una sin la otra pierden mucho y nos queda un parcial para septiembre 😉

Os pondré dos ejemplos muy sencillitos. El primer ejemplo va con un pizca más de física que de química. Una cucharadita de una mostaza que te guste (o de varias distintas, Dijon, tradicional, a la cerveza, con estragón…), tres cucharaditas de mahonesa (sustituible perfectamente por una yema de huevo), un chorreón de aceite de oliva y un toque de acidez, que puede venir de un chorrito de vinagre de sidra. Dos golpes del molinillo de sal y otro golpe del molinillo de pimienta blanca. ¿Ahora qué? Pues hora de la física. Dadle con la varilla batidora y vereis como se une todo, las proteinas se desnaturalizan… ¡emulsión! Pues nada, ahora se lo podeis añadir a alguna ensalada, como una sencilla con patata cocida, pepinillos agridulces, bratwurst… Básica para una cena en diez minutos.

Ahora toca la química. Cuando hice esto la primera vez se me quedaron los ojos como el dos de oros, pero es que yo soy así de simple. Poned a calentar en un cazo medio litro de leche entera y apartadlo cuando aparezcan las primeras trazas de humo . Una vez apartado y cuando haya dejado de humear pero no del todo (que no se enfríe demasiado), le echais un chorreón de fino (puede que tengais que ayudarle con una cucharadita de vinagre, pero este que sea muy neutro, no le echeis balsámico 😉 ¿Qué ocurrirá? pues que tomará un aspecto lamentable, se habrá “cortado”. Ciertamente lo que ha ocurrido es lo mismo que cuando se hace el queso, ¡porque eso es lo que estamos haciendo! La leche se está cuajando. Ahora, a falta de lira, utilizad un tenedor o la varilla de batir para remover muy despacito y que vayan apareciendo los grumos que formarán el queso. Cuando ya esté lo suficientemente “grumoso” cogemos un colador grande, volcamos el contenido del cazo sobre este (poned debajo un bol bien grande) y veremos que cae todo el suero y en el colador quedará una masa blanca: Esa es nuestra especie de requesón. Dejadlo desuerar un par de horas y listo. ¿Estará rico? Pues ni sí ni no, estará aburridamente insípido, pero poned una sartén con una gota de aceite y lo freis salpimentado al gusto y ahora ya lo podeis añadir a cualquier ensalada que anduviera algo ayuna de contenidos y eso sí, con vuestro “queso casero hecho en dos horas”.

Pues hasta aquí la sección de física y química, ahora nos toca dinámica de fluidos, esto es, vamos con los vinos del mes de mayo que ya va siendo hora.

– Muga Rosado 2007. Bodegas Muga. DOC Rioja (4,84 EUR)
Como el bajo que marca el ritmo en esa canción que te gusta, así se comporta este vino con la comida. No hay estridencias, ni una nota fuera de su lugar. Marca el ritmo acompañando y sin que te des cuenta de ello. Caracter vinoso, ligeramente especiado y trago estimulante. Buena RCP desde luego.

– Colet Grand Cuvée. Bodega Josep Colet. DO Penedes (aprox. 8.5)
Para beber y beber y beber. Buena viveza en boca sin ninguna agresividad, si no un delicado equilibrio en sus notas de manzana, avellanas y horno de pan. Muy buena RCP.

– El Castro de Valtuille Joven 2006. Bodegas y Viñedos Castro Ventosa. DO Bierzo (5,58 EUR)
Segunda botella de esta añada para confirmar las impresiones iniciales. Se trata, a mi juicio, de un muy buen ejemplo de mencía sin enmascarar bajo crianzas agresivas. Como la ocasión anterior lo siento con firmeza de caracter, muy sutil toque de humo y esta vez sí, todo ello solapado bajo una capa herbácea notable. Buena RCP.

– Palacio de Bornos. Bodegas de Crianza de Castilla La Vieja. DO Rueda (4,96 EUR)
Un verdejo muy agradable, con notas herbáceas, fruta de la pasión, ligero toque de sudor y un final de anisados. Buena RCP.

– Marcel Lapierre 2005. Morgon Appellation Contrôlée. (13.5 EUR)
Al principio con notas de reducción, pero cuando se van este vino florece de un modo fantástico. Es como una tarta de fresa helada. Fruta roja recubierta bajo un manto de dureza (¿mineralidad?), con algún toque especiado y de monte bajo. Es un vino que brilla intensamente. Era mi última botella y bien que me pesa, porque es un vino para no parar de disfrutar. ¡Me encanta!

– Clos Dominic Vinyes Altes 2002. Celler Francisco Castillo. DO Priorat (35-40 EUR)
Muy lejos del vino que recordaba y esperaba. Pegamento y chocolate amargo en nariz. Con el tiempo aparecen fuertes oleadas medicinales (vicks-vaporub) junto a ligeros toques de aceitunas negras y brevas. Lamentablemente estas notas se encuentran bajo capas y más capas de madera torrefacta. Las cosas como son, he estado haciendo “el seguimiento” del vino durante 6 días para ver si con la oxigenación el vino aparecía, pero esto no ha ocurrido en momento alguno. No tengo ni idea de si el vino evolucionará a mejor o no, pero desde luego en este momento no me agrada y no tiene buena RCP.

– Luberri 2007. Bodega Luberri Monje Amestoy. DOC Rioja. (4,73 EUR)
¡Por fin un MC que lo parece! Color granate con ribete morado, un ligero olor a palote de fresa y frutos rojos fuera de temporada. Tiene un ligero amargor al final nada desagradable. Buen ejemplo de MC y buena RCP.

– Yugo Airén 2007. Bodega Cristo de la Vega. DO La Mancha (2.10 EUR)
Tiene la airén fama de no dar mucho de sí, no obstante tenía apuntada por ahí esta referencia y ya era hora de probarla.
Llega a la copa con un color prácticamente transparente, apenas nada en nariz, es ya en boca cuando muestra algo. No mucho, desde luego, pero hasta esta fase de la bebienda no había mostrado más que su naturaleza líquida. Ligerísimas notas de manzana y flores dormidas con un final ligeramente amargo que le dota de un murmullo de interés. No mucho más. Vaya, para el precio que tiene y los precedentes tampoco le podía pedir nada, no obstante me deja pensativo el que si hubiera sido cata ciega estoy seguro de que lo habría confundido con Montenovo o Valdesil.

– Martivilli 2007. Bodega Angel Lorenzo Cachazo. DO Rueda (5,12 EUR)
Otro agradable ejemplo de verdejo. Toques herbáceos, anisados/hinojo, fresco y un muy ligero toque de sudor. Trago fácil y ligero, merced a su graduación. Buena RCP.

– Pago del Vicario Petit Verdot Rosado 2006. Pago del Vicario S.L. VT Castilla (5,77 EUR)
Otro de esos vinos de los que había leido mucho y bueno, de modo que estaba preparado… para la decepción. Cuestión de esperanzas creadas, de haber sido siempre un abogado de créditos pobres y espíritu de la contradicción.
Abro la botella y lo que veo en la copa me gusta. No tiene pinta de rosado al uso y tampoco de esa nueva ola de rosados tan oscuros como cualquier vino tinto. Tiene aspecto de clarete. En boca y nariz es un vino que ataca con firmeza y cuando parece que te va a llegar una oleada de sensaciones… ¡chas! se desconecta de sí mismo, se vuelve invisible y… vuelve a aparecer con la fruta, buena acidez y un final seco. Me ha gustado este rosado contra todo (mi) pronóstico. Buena RCP.

– G.D. Vajra. Langhe Denominazione D’Origine Controllata Nebbiolo. 2004 (14.95 EUR)
Guindas en licor, ciruelas, aceitunas negras, cuero… En boca se mueve con viveza, acidez y una tanicidad importante. Ha acompañado muy bien carne a la barbacoa. Me ha gustado este vino, de modo que no queda otra que admitir que tiene buena RCP y es un vino para repetir.

Para terminar, comienzo ahora una minisección que empieza hoy y ya veré cuando me aburro y finaliza. Esta nueva sección se trata esencialmente de un sencillo ubi sunt: ¿Sabe alguien cómo conseguimos sobrevivir a los 80?

Nota: La imagen que ilustra el post proviene de desdemurcia.blogia.com

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