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Archive for the ‘menos de 15€’ Category

¿Recordáis qué son los números ordinales? ¿no? tampoco os preocupeis demasiado ya que parece que nadie se acuerda de qué son ni para qué se usan.
Me hastío del hastío que me produce la continua desidia que se observa en el uso correcto de los ordinales. ¿Cuántas veces escuchamos o leemos que se está celebrando la edición cincuenta y cinco o noventa y ocho de tal o cual certamen o festival? ¿Ya no hay redactores que corrijan hasta la extenuación e indiquen que la edición sería la quincuagésimo quinta o la nonagésimo octava?

Hubo un tiempo en el que la prensa escrita y los noticiarios tanto de radio como de televisión eran ejemplo del correcto escribir y expresión del lenguaje.

Aun recuerdo cuando hace unos meses apareció una persona en televisión indicando que un paciente del hospital había salido de «la coma». Ahí es nada la criatura, ¿quién habrá redactado esa noticia?
Como elemento añadido se encuentran las normas de estilo. Recientemente escuchaba como un locutor de televisión narraba el que un equipo de fútbol había encadenado una serie de victorias consecutivas. Al sujeto no se le ocurrió otra forma de exponerlo que diciendo: «(…) se ha pasado por la piedra en estos quince días a… (…) » Me dejó sin palabras durante unos instantes. Sin el mínimo rubor exponía la situación como quien está acodado en cualquier bar tomándose unas cañas con los amigos.

¿Es que a nadie más le rechina la situación?

Tras este paréntesis lingüístico retomemos la programación original y vamos con los vinos bebidos en las últimas fechas:

– Viña Carrasses Crianza 2004. Bodegas Vegamar S.L. DO Valencia.
Comienza con unos ligeros toques de gallinero que se van en unos pocos segundos. Correcto y sencillo, sin nada específico a lo que aferrarse. Parece un vino apropiado al que agarrarte si te tropiezas con alguna carta de vinos de las complicadas por precio o por diversidad.

– Mâcon Bussières Très Vieilles Vignes 2005. Eric Texier. AOC Mâconnais. (¿10-15 EUR?)
Había probado este vino el verano pasado y no me gustó demasiado. Esta vez la botella era muy diferente a aquella, aunque tampoco me estaba gustando demasiado. El primer día no era mucho más que madera y acidez, sin embargo el segundo día estaba distinto y sí era un vino más apetecible. Toques de piel de manzana con unos ligeros toques de cáscara de cacahuete y un paso oleoso. En cualquier caso corto tanto en boca como en nariz. No puedo dejar de reseñar, en cualquier caso, que sí resulto ser un buen acompañante, en segundo plano, de la comida. Concretamente unos espárragos a la plancha con virutas de queso manchego y unas popietas de gallo con espárragos verdes y langostinos con salsa de azafrán.

– Luberri MC 2008. Bodega Monje Amestoy. DOC Rioja (5.02 EUR)
Primer MC de esta temporada. No por tener las esperadas notas de MC deja de estar bueno, más si tenemos en cuenta que parece haber una migración de la tradicional MC hacia vinos jóvenes u otros tipos de vinificaciones. En nariz aparecen notas de palote de fresa y fruta roja, confirman en boca, donde se añaden notas florales (¿violetas?) y un toque de amargor. Quizá echo en falta, a estas alturas del año, que tenga todavía algo de carbónico pues apenas he notado nada. En cualquier caso me ha parecido un muy buen ejemplo de MC.

– Domain Chancelle, Les Grillemonts 2007. Lydie et Thierry Chancelle. Appelation Saumur Champigny (10 EUR)
Notablemente mejor que la botella anterior. Zumo fermentado de uva, limpio y cristalino. Ligero toque animalesco y cárnico, que cae bajo el telón de fresas, fresas y más fresas. Mantiene una ligera rusticidad con un paso suavemente rugoso. Esta botella está a la altura suficiente como para traerme a la memoria el Morgon de Lapierre o de Piron. Ha acompañado muy bien un goulash. Sí, este vino me lo recomiendo a mi mismo a pies juntillas y copa llena.

– Eric Texier Chusclan 2004. AOC Côtes du Rhône Villages (¿10-15 EUR?)
¡Jo que chasco! Mira que le tengo ley a Texier, pero se ha pasado dos días que no era más que madera cruda. Hasta el tercer día no era nada que me apeteciera beber. Con la madera ya desaparecida se ha quedado en algo muy simple de frutilla roja y poco más. ¿Lo he abierto fuera de su momento por exceso/defecto o es que es así ahora?

– Milflores 2008. Bodegas Palacio. DOC Rioja (4 EUR)
Lo sé, si compro este vino es porque un anacrónico romanticismo me sigue llevando a él. Yo, mis circunstancias y todo eso. En diversas ocasiones he comentado que este fue uno de los primeros vinos que comencé a beber allá por el 2001. Fielmente vuelvo a él cada año, ¿tan fielmente como él a mi? En los últimos años me estaba resultando muy decepcionante. Grado alcohólico en ascenso, mucha mayor madurez y torpeza en sus rasgos, así como un alejamiento a los patrones de un vino de maceración carbónica. Este año he vuelto a él, esperando que siguiera en su línea de decepción, pero ¡este año él sí ha vuelto a mi!
Vivo, fruta roja y las gominolas que uno espera a estas alturas de año, pero solapadas tras los toques de verdor rasponero y las burbujas que estos vinos han de tener en el comienzo de su andadura. ¡Bien por él! ¡La MC ha vuelto!

– Patio Airén 2007. Samuel Cano Enológica, S.L. DO La Mancha (4-6 EUR)
Quién nos iba a decir que a estas alturas ibamos a estar hablando de una elaboración de airén que la reivindica para los vinos de calidad.
Dorado limpio, excepto la última copa que se mostraba turbia, lógico en un vino sin filtrar. El primer día se muestra como un vino muy redondeado, mucho mejor lo encuentro el segundo ya que muestra más elementos de su carácter. Manzana reineta salteada, almendras amargas y un no sé qué de alcanfor. En retro tiene ese toque de whisky que encuentro en algunos vinos blancos bio o naturales. Tiene también un punto de carbónico «vago», que es ese carbónico que está pero no tiene ganas de molestar. Paso denso, oleoso pero sin gordura. Le encuentro mejor con un poco de temperatura que frio. Ha estado bien con unas habas salteadas con jamón serrano y cebolletas y unas tradicionales croquetas.

Vamos ahora con otra entrega más de «¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?» Este criaturo nos deparó joyitas toda la década y ya apareció en una entrega anterior. En la de hoy nos dejaba bien claro que en aquellos años quien quisiera respuesto de teclas para piano o hablaba con él o con Robert Parish.

Nota: La imágen de la Real Academia Española procede de la propia web.

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Continuando con nuestros miércoles vínicos de catálisis, ayer tocó estudiar el efecto de una añada en un vino. La idea se me ocurrió mientras visitaba la bodega de François Pinon en Vouvray, al probar los vinos y encontrarme unos interesantes Moelleux del 2003 y 2005 a la venta. De esta visita hablaré con detalle mas adelante.

2003 la añada de la canícula produjo vinos voluptuosos y que están entregando lo mejor de ellos mismos en los primeros años, ya que como consecuencia de esos calores, la acidez no se mantuvo en los habituales niveles de Vouvray. La 2005 por contra, aunque también sufrió un seco y caluroso verano, no llegó a los excesos de la 2003 y las noches frescas ayudaron a conservar acideces elevadas, resultando los vinos de esta añada realmente magníficos en casi todo lo que he podido probar.

Así pues el experimento era comparar dos vinos del mismo productor, zona, variedades y tipo de elaboración y mostrar el efecto de las añadas, algo de lo que muchas veces hablo en nuestras sesiones catalíticas. La climatología y el efecto de la añada es parte del terroir y pienso que es bonito tener esta variedad entre añadas, mientras algunas bodegas buscan la uniformidad, año tras año, considero positivo poder sentir el año de la cosecha en la copa cuando bebo un vino. Ya sea para bien o para mal.


El Moelleux de 2003 se mostró nada mas servirlo bastante expresivo en nariz, con mucha manzana asada, fruta madura y leves recuerdos de miel, sobretodo frutal. En boca era donde claramente mostraba el efecto del 2003, donde aparecía el dulzor, solo recogido por una amargosidad de fondo, se bebía con facilidad y era agradable y de hecho si no se hubiese comparado con lo que venía después, hubiese merecido buenos elogios por parte de los compañeros… peeeeero, ahi estaba un impresionante 2005 esperando. Comenzó justo al contrario que el anterior, mas cerrado, pero fue destacable la evolución en la copa, donde crecía constantemente. En nariz una piña madura se combinaba con notas cítricas de mandarina y cáscara de naranja, flores blancas, suaves recuerdos de miel y piedra de fondo. En boca la diferencia era notable, este vino se mostraba voluminoso, con una gran acidez y concentración, todo formando una unidad con los azúcares, en equilibrio, con una ligera amargosidad final muy agradable y tremendamente largo.

Charlando con François Pinon, me comentó que el 2003 sería mas del gusto de los españoles ya que tiene una acidez mas comedida. Pues de 9 personas, solo 1 dudó en cual prefería, el resto lo tenía muy claro, el 2005 ganaba por goleada. Los vinos creo que gustaron bastante. Creo que este mundo de los vinos dulces no empalagosos esta por descubrir para mucha gente.

Por si queréis saber los precios, 12€ el 2003 y 14€ el 2005, comprados en bodega, un auténtico chollo para unos vinos de esta calidad.

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Comparte el vino con la literatura el ser uno de los medios de transporte más curiosos de los que existen. Te permiten viajar en cualquier época del año, ya sea temporada alta o temporada baja. Es rápido, limpio y contamina bien poquito. Te permite viajar cómodo y ligero. Tú escoges cuándo, cómo e incluso puede que con quién.
Te permite además viajar en el tiempo, a vendimias pasadas, a situaciones vividas a momentos que vienen a tu memoria mediante el vino que estás bebiendo. Te permite no sólo viajar a lugares conocidos, si no que te permite volar en décimas de segundo a rincones y situaciones que nunca has vivido, que nunca antes has bebido. La niebla de una mañana en Toscana, el Atlántico batiendo la costa francesa o el levante alborotándolo todo en Sanlucar de Barrameda. Sí, sin duda el vino nos permite viajar a lugares que nunca has pisado y verlos claramente en cada sorbo, aunque para ello haya que cerrar los ojos. En ocasiones para ver las cosas con total claridad es necesario cerrar los ojos.

Análogamente a como ocurre con la literatura cuanto más viajas más ganas tienes de seguir haciéndolo. Este año he viajado por Loira, Burdeos, Alsacia, Champagne, Beaujolais, Mosela, Palatinado, Eslovenia, Niagara Falls… y también me he quedado más cerca, pues he tocado Rioja, Ribera del Duero, Penedés, Priorato, Montsant, Alicante, Valencia, Jeréz, Sanlucar, Bierzo, Castilla-La Mancha…. Algunos que se me habrán olvidado y otros muchos que no se me van a olvidar. ¿Muchos? ¿pocos? Ahora que lo leo en voz alta me doy cuenta de lo poco viajado que estoy, si bien y en cualquier caso siempre con la promisión de que lo que venga sea más y mejor que lo que se deja atrás. El siguiente viaje comienza cuando ha finalizado el anterior. Sigamos viajando. Sigamos bebiendo.

Este mes he viajado por los siguientes lugares:
– Colet Assemblage Extra Brut. Bodega Josep Colet. DO Penedes.
Degollado Oct/07
De color más cobrizo que en ocasiones anteriores, lo he bebido pensando en un Roscón de Reyes. Debo estar sugestionado por las fechas, pero le he encontrado notas de bollería, fruta confitada, almendras… Lo dicho, un roscón antes de tiempo.

– Viña Cubillo Crianza 2002. Bodegas López de Heredia. DOC Rioja (8.5 EUR)
Botella muy distinta a la que había bebido en alguna ocasión anterior. Frente a aquella estimulante botella anterior que invitaba a beber y más beber encuentro en esta un color evolucionado y aunque el vino estaba suficientemente correcto y bebible se mostraba ciertamente exhausto. ¿Se ha caido o mala conservación?
Hasta hace poco me había quedado con esta impresión, pero un post reciente del amigo Camblor me hizo enarcar convenientemente la ceja, pues como podeis leer no he sido el único al que le ha ocurrido esto. ¿Trígono de casualidades? Pues no te digo yo ni que sí, ni que no, veremos si seguimos tirando del hilo y esto ha sido un mero tropezón de botellas concretas.

– Viña Bosconia 1998. Bodegas López de Heredia. DOC Rioja (12.54 EUR)
Días de niebla y lluvia. Busco en la nevera algún vino, me encuentro con esta botella y con algo que no había reparado hasta hoy. La cápsula se encuentra ligeramente abultada. ¡Ay! me empiezo a inquietar. Lo compruebo y en efecto en algún momento esta botella había rezumado y no me había dado cuenta hasta hoy. En fin, para mañana es tarde, de modo que será cosa de abrirla a ver qué hay.
Bebo algunos sorbos mientras cocino, para comprobar, primero en el color y luego todo lo demás, que no está todo lo fresco que debiera estar a estas alturas. Una lástima. En cualquier caso sigue estando rico, con suaves tonos de «madera-LdH», guindas en licor, cuero, tabacalera y jabón de afeitado. Me rio mientras cocino los callos con garbanzos recordando las letras de Abraham García en las que decía que los callos, como los besos, o son con lengüa o no son. Se enfrían, de modo que soy yo quien dice ahora que Verba volant, los callos manent.

– Fuentespina 2007. Bodegas Fuentespina. DO Ribera del Duero
Sorprendente y sorpresiva sorpresa. Por un lado esta botello llegó en la habitual cesta de Navidad y por otrooooo… pues que es el segundo vino de Ribera del Duero que me gusta este año. ¡Que suenen los pífanos y timbales si’l vous plait!

Es un sencillo vino joven y me ha resultado bien agradable. Fruta roja, algo de chuches y nada de sobremadurez con un grado alcohólico contenido. Buscando por ahí parece que el precio anda entre los 4-5 EUR lo cual le haría tener una buena RCP.

– Marcel Lapierre Morgon 2006. AOC Morgon. (12 EUR)
Cuvée sin sulfuroso.
Congregose la animalidad toda en el interior de esta botella. Era el arca de Noé y no faltaba ni uno solo de los animales de la creación (he pasado lista «porsiaca»). Mortal para la pituitaria oiga. He mantenido el vino abierto durante cuatro o cinco días y no había más que olores animales en una cantidad absolutamente insoportable. Lamentablemente se ha ido por el fregadero.

– Itsas Mendi 2008. Bodegas Itsas Mendi. DO Bizkaiko Txakolina (8.9 EUR)
Un toque de primavera que me lleva junto al mar en este frío invierno. En este momento se encuentra muy disfrutable. Hierba recién cortada, hinojo, piña, un ligero toque amargo al final con un paso más denso de lo que te puedes esperar visto sus aromas tan frescos. Un vino muy vivo, alegre y jóven en este momento.

– Acústic 2007. Acústic Celler. DO Montsant (12.9 EUR)
Me ha dejado bastante indiferente. No voy a ponerme a buscar palabras para describirlo o para hacer un listado de descriptores al uso, porque lo cierto es que no me ha motivado a nada en absoluto. Un vino correcto sin más. Muy corto para el precio.

– Vega Almarana 2001. Hnos. Ortiz Granero, C.B. Vino de la Tierra de Extremadura.
Un vino invisible. Desde el momento en que el líquido toca los labios este se desvanece. Decir corto es quedarse idem. Beber y olvidar simultaneamente.

Interrumpo la programación habitual y en lugar de una nueva entrega de «¿Alguien sabe cómo sobrevivimos a los ’80?» os dejo con una canción que viene a mi mente en estas fechas (es que a mi la Navidad como que no…)

Nota: La imagen proviene de la galería de imágenes de FredArmitage en Flickr.

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