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Archive for the ‘Sarmiento’ Category

Sobaquillos de verano (I)

Este post tiene mas relación con la Peña el Sarmiento, pero dado que la terraza del compañero Jose ha sido declarada como sede oficiosa de los sobaquillos veraniegos de la peña, he decidido hacer la primera entrega aquí.

Bonita terraza, con una temperatura ideal, vistas magníficas y noches de largas charlas y disfrute. La estrenamos una noche dominada por los espumosos.

Comenzamos con un muy buen Pierre Moncuit Cuvée Milessime 1999, blanc de blancs procedente de viñedos Grand Cru de Le Mesnil. Esta casa ofrece unos champagnes con excelente relación calidad precio y una expresión del terroir magnífica. Así nos encontramos con un champagne con una nariz de corte oxidativo, muy mineral marcado por notas de tiza y cal, alguna nota de hojas secas y fruta blanca. Una boca muy estructurada con gran acidez que le augura una buena vida en botella, carbónico bien integrado y un final largo con recuerdos minerales. Muy bueno.

Continuamos con un Gatinois Rosé Brut. Otro ejemplo de un excelente champagne de pequeño productor y gran calidad. Gatinois se encuentra en Aÿ, en la ladera sur de la montaña de Reims. Los viñedos en la falda de la montaña de este pueblo están clasificados como grand cru y se componen principalmente de Pinot Noir. Este productor solía vender gran parte de su producción a Bollinger, aunque cada año embotella mas vino bajo su propia etiqueta. Este rosado esta elaborado por adición de vino tinto, no por sangrado y es 100% Pinot Noir. Con un precioso color asalmonado con reflejos cobrizos, burbuja muy fina. Tiene una nariz de buena intensidad donde asoman frutillos del bosque sobre suaves notas de bollería y al rato se vuelve mas profundo, con notas de rosas y como de pinocha (suelo de bosque de pinos). En boca es cremoso, con buena acidez, recuerdos de la fruta roja y un final de persistencia media mineral-metálico. Muy rico también, sobretodo al darle algo de aire.

Luego decidimos probar una botella que nos tentaba desde hace tiempo en Santa Cecilia, un Sekt Brut de Georg Beruer de 1992, el año de las olimpiadas de Barcelona! Este espumoso se elabora a partir de Pinot Gris, Pinot Blanc, Pinot Noir y algo de Riesling. La fecha de degüelle es de 1998, así que permanece unos 6 años sobre sus lías. ¿Cómo estará esto? Conserva bastante bien el color, en un amarillo bastante intenso pero sin mostrar tonos demasiado apagados. La burbuja es fina, aunque ya escaseaba.

Nariz de buena intensidad y
complejidad, notas terrosas de hongos, mucho fruto seco y algo de flores blancas, me gustó bastante en nariz. Sin embargo en boca el carbónico casi había desaparecido, le faltaba algo de punch, aunque conservaba restos de acidez. Puede haber pasado su mejor momento, pero sigue suponiendo una experiencia interesante.

A continuación algo exótico. Un Scurek Pikolit 2000, un vino blanco de Eslovenia (DO Medana Brda), elaborado con la uva autóctona Pikolit y que tiene una crianza en barricas de roble de acacia de 18 meses. No tomé notas, pero me pareció un vino bastante interesante, por momentos recordaba a un Tondonia blanco, pero más dulzón en nariz donde aparecían notas amieladas. Esta nariz contrastaba con la boca que era muy seca, con muy buena acidez y madera completamente imperceptible. Muy rico.

Al rato llegó Pedro con una botella del Borgoña blanco del Domaine Leflaive del 2002. Un blanco muy mineral y agradable, con buena fruta blanca, suaves cítricos y alguna suave nota mantequillosa. En boca tiene una marcada acidez que le da mucha vida, de nuevo aparece algo de manzana verde y una buena mineralidad final. Muy rico, se bebe de maravilla.

Y terminamos con un gran vino dulce, Domaine Les Grandes Vignes Bonnezeaux Vaillant Noble Sélection 1999. Este Chenin Blanc del Loira completamente botritizado, fermenta en barrica de roble de segundo año y permanece en ella durante 6 meses. Después de 9 años el vino se encuentra en un gran estado de forma. Con una nariz de gran intensidad, donde encontramos notas de miel, orejones, flores blancas y flores secas, algunas notas ahumadas y sobretodo una amplia y dominante mineralidad. En boca presenta muy buena acidez que equilibra esa untuosidad, dulzor y peso que tiene. De nuevo muy mineral con unas notas yodadas muy marcadas, alguna nota amargosa y un final muy, muy largo. Delicioso!



Hubo una segunda sesión en la terraza, en este caso marcada por un acento mas español.

Comenzamos con un riesling, el Reichsgraf von Kesselstatt Schazhofberguer Kabinett 2002. Con un color amarillo pajizo que al decantar parecía tener restos de carbónico, aunque luego en boca no se lo notó. Buena nariz, que comienza con ese olor a gasolina tan característico de esta viña, poco a poco asoman notas de pomelo y florales, siempre manteniendo una firme mineralidad. En boca muy rico, buen equilibrio entre la acidez y el azúcar residual, mineral y cítrico, ideal para estas noches de verano. Buen final suficientemente largo. Teníamos en la mesa unos arenques ahumados, que resultaron ser una magnífica compañía para este vino, muy alemana quedó la cosa.

El siguiente vino fue la sorpresa de la noche. De una botella tapada David nos servía un oscuro vino con bastante sedimento, pero eso es lo de menos, ya que rápidamente una intensa y bonita nariz nos puso en alerta. Frutos negros bien maduros pero sin pasarse, alguna nota como de sotobosque, leves balsámicos, grafito y notas especiadas formaban un bonito conjunto. En boca esta potente, pero con equilibrio, taninos firmes, buena acidez y un buen final. La sorpresa saltó al ver que era un Hacienda Monasterio reserva especial 1994, un vino de Peter Sisseck! Sin duda un gran vino que me devuelve la mirada a esta región de la que tan poco consumo. Claro que no se si encontraré hoy en día vinos así, ya que esto poco tiene que ver con lo que he catado recientemente en la Ribera.

El nivel se había puesto muy alto y así continuó con otro magnífico vino, el Castillo de Ygay gran reserva especial 1989. Un vino que se nota que ha sido elaborado para aguantar bien en botella y evolucionar muy bien con los años. Ahora mismo comienza a brillar, pero sin duda mejorará con el tiempo. La nariz es de buena intensidad con aromas a frutos rojos, que entra en conjunción con una buena dosis de terrosidad, un suave aroma a cuero y hoja de tabaco y algunas notas de madera que no sobresalen en absoluto y que irá integrando. En boca es una delicia, muy buena estructura, pero nada agresivo, tanino en su justa medida y equilibrado con una agradable acidez que le da mucha vida y frescura. Muy largo.



Saltamos a Borgoña para probar un vino de uno de los garand cru de Chambolle-Musigny, el Bonnes Mares del Domaine de Fougeray de Beauclair, 2002. Este productor tiene su parcela en la zona más próxima a Morey St. Denis y por tanto de suelos mas arcillosos que nos van a mostrar un vino mas potente. Color rojo picota de media capa. Nariz de mediana intensidad donde destaca la fruta roja, sobre alguna nota de pétalos de rosas, chocolates y vainilla en el fondo, con leves toques especiados y terrosos. Quizás este algo cerrado en estos momentos. En boca correcta acidez, tiene buen cuerpo, buena frutosidad y de nuevo recuerdos arcillosos en el posgusto. Bastante bueno, aunque habría que esperarlo algún añito mas a ver si se le pasa la timidez que muestra ahora.

Y acabamos con un par de vinos dulces. En primer lugar el Rosé d’un Jour, un vino que no me gustó demasiado. Aromas de frutos rojos dulzones, cuyo mejor descriptor me parece el de vino con gaseosa. En boca es ligero, buena acidez y marcadamente dulce… no me sedujo en absoluto.

Y terminamos con un Miquelius Dulce 2004 de bodegas Dagón. Un vino de bobal vendimiada muy tardíamente y envejecido en barricas durante mas de 14 meses. Color negro casi impenetrable con abundante sedimento. La nariz es interesante, de buena intensidad, madura, con muchos frutos del bosque bien maduros, algunas notas de membrillo y de sotobosque, buenos balsámicos y especiados al fondo. En boca no empalaga, pero tiene un tanino bastante agresivo, requiere acompañarlo de algún postre. Buena acidez y un final largo. Bastante sedimento al final, convendría decantarlo.

Y aquí termina esta primera entrega… más sobaquillos dentro de poco en el blog del Sarmiento.



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Se canceló a última hora el viaje al Bierzo planeado y tocó quedarse en Madrid, pasando el tiempo de la mejor manera posible y esto, como no, en mi caso suele implicar algunos vinos de por medio. La verdad es que en 4 días he bebido algunos vinos, muy interesantes y he caído enamorado de uno en concreto que no conocía. Pero vamos por orden.

Todo comienza el viernes a las 21h en casa de Letroncio para hacer una de las típicas reuniones Sarmiento de sobaquillo. Un buen listado de vinos casi 6 horas de risas y buena compañía. Dado que fueron muchos vinos, voy solo a lo que mas me gustó. De los espumosos destacaron el De Sousa y el Diel, pero este último me lo salto ya que hablaré de él en el post de los riesling. El De Sousa Zoémie Brut Précieuse resultó un champagne de lo mas interesante y con muy buena RCP (anda por los 30€). Serio en nariz, de buena intensidad, mucha bollería y mantequilla, sobre fruta blanca y buena mineralidad. En boca carbónico bien integrado, amplio y con marcada acidez y un final largo y mineral. Para repetir. Luego apareció el Patio de Samuel Cano, tanto en su versión comercializada, 2005 como una muestra de barrica de lo que será el 2007. Curioso, es un 50% Syrah y Petit Verdot, siendo esta última una uva que no suele agradarme mucho y faltando por hacer la maloláctica, el vino me pareció bastante interesante. Buena fruta en la nariz y una boca muy amable, incluso mas que la del 2005, apunta buenas maneras. De los tintos, los que menos me gustaron fueron el Penfolds Bin 128 2001 y el Chaparral 2005. Los dos demasiado alcoholicos y no muy armonicos. Lo mejor el Tauri 1998, un delicioso Aglianico dell’Irpinia, en un momento muy bueno de consumo. Buena fruta roja en nariz, alguna nota terrosa de hongos, cueros y una marcada mineralidad, en boca estaba muy bonito, con un tanino muy pulido y una excelente acidez y persistencia invitaba a repetir. Tambien andaba por ahí un Conde de los Andes 2001, que no estaba mal, clásico. Para el final dejamos un Sablonnetes Coteaux du Layon Rablay 2005, que desafortunadamente nos dio corcho, y un Oloroso Tradición VORS, un vino quizás para otra situación para dedicarle toda la atención que merece. Compleja y profunda nariz con una boca de marcada acidez, muy calcáreo, casi imaginabas el suelo del que procedía al beberlo.

No comenzaba nada mal el fin de semana. Ese mismo día había comido yo con otro interesante vino. El Gorrondona 2006, que catara mi compañero Jose el otro día, no dejandole muy satisfecho. En mi caso el vino comenzó también algo sucio en nariz, reducido, pero rápidamente se limpia y comienza a aflorar una intensa fruta, moras, arandanos y fresas, sobre algo bosque húmedo, se hace fresca la nariz, alguna nota anisada y una buena mineralidad. En boca es muy agradable, se bebe con suma facilidad, sobretodo durante la comida, jugoso y frutal, buena acidez y un tanino presente pero no molesto. Cayó la botella entera durante la comida. Repetiría, si se encontrase más fácilmente.

El sábado me esperaba a comer mi compañero de blog para hacer un intercambio de vinos y ya que estabamos abrir algunas cosas.

La foto habla por si sola, unos señores vinos bien curiosos y bien agradables, todos en torno a los 10 €, ¿quien dijo que había que ser rico para beber bien? El primero, el Viña Tondonia Rosado 1993, me parece una maravilla, casi imbatible en cuanto a RCP (siepre y cuando te guste este estilo). Se encontraba en perfecto estado a sus 15 años de edad. Un color precioso ocre-anaranjado, vivo, nada marrón, brillante. El vino llevaba abierto un buen rato y se notaba por lo limpia que se presentaba la nariz. Frutillos rojos, grosellas, fresas, sobre unas notas de bosque mojado, como de ribera, algo de regalices, hoja de tabaco, tofe y mineralidad terrosa. En boca, simplemente delicioso, acompañando al risotto de maravilla, acidez, mineralidad, frescura. No te cansas de él.

Continuamos con una deliciosa carrillera de cerdo perfectamente cocinada por Jose, de la que repetí todo lo que pude y acompañado del vino de Eric Texier, St. Gervais 2000. Otro vino que me enamoró a primera vista. Syrah, Garnacha y Monastrell de las Côtes du Rhône, con 8 años se mostraba en muy buen momento. Nariz de media intensidad pero bastante compleja, daba una interesante fruta madura, casi en compota, pero muy bien equilibrada con otras notas que aportaban frescura, tierra mojada y sotobosque, aceituna negra, leves notas especiadas de pimienta negra sobre una buena mineralidad. En boca tiene buen recorrido, frescura y acidez, pulido tanino deja un final largo con recuerdos frutales y minerales. El Auslese de Barzen, muy bebible, no hace si no confirmar mis anteriores comentarios.

Y finalmente el que mas me ha impresionado de todos. El Colet Extra Brut Assemblage. ¡Que cosa mas bonita y original! Creo que acabo de descubrir algo que me va a crear una fuerte adicción. Degollado en noviembre de 2007. Precioso color rosado-cobrizo, burbuja fina, que forma corona.En nariz es profundo y complejo. Me cuesta describirla por la originalidad de la misma. Hay frutos rojos, cerezas, algunas notas citricas como de pomelo, notas de pastelería, bollos recien horneados y mantequilla, con un forndo mineral.
En boca, es vinoso, con buena acidez, carbónico perfectamente integrado y buena amplitud. Largo, invita a volver a él. Delicioso. Lo teneis en Coalla Gourmet, cuesta unos 20€, pero, aunque no me guste compararlos, me ha proporcionado mayor satisfacción que algunos champagnes bastante mas caros.

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