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Archive for the ‘viajes’ Category

Uno sabe que esta llegando a Champagne porque de repente las carreteras se vuelven blancas. Son los tractores los que pintan el asfalto de tiza al salir de los campos donde han estado trabajando. Los suelos de esta región son sumamente infértiles y áridos. En tiempos de Napoleón, Sir Walter Scott se refirió a esta llanura como la “piojosa Champagne”, por la pobreza que castigaba a sus aldeanos. Hoy en día, sin embargo, la región es conocida en el mundo entero gracias a un vino espumoso producido en las faldas de unas pocas colinas que salpican el llano, el Champagne.

Desde Chalons-en-Champagne, atravesando carreteras comarcales que surcan los campos de cereal (cosas del GPS), la entrada en la zona productora de las apreciadas burbujas, resultó en esta ocasión especialmente espectacular. Poco a poco se vislumbraba entre la neblina la Côte de Blancs, los letreros de la carretera apuntaban hacia poblaciones como Le Mesnil, Vertus, Avize, Cramant… reino de la chardonnay. Pero nuestra meta estaba en la otra orilla del Marne, al sur de la montaña de Reims, donde la pinot noir domina el viñedo. En pleno centro de Aÿ nos esperaba Pierre Cheval Gatinois en una acogedora sala de catas. Antes de comenzar a probar los vinos, dimos un paseo por los sótanos de la bodega donde descansan las bodegas mientras nos contaba aspectos de la bodega y la elaboración de los vinos. Este pequeño domaine pertenece a la familia Gatinois desde hace 11 generaciones y cuenta en la actualidad  con 7 hectáreas de viñedo, principalmente pinot noir (90% aprox.), todas ellas en la localidad clasificada como Grand Cru de Aÿ. Pierre nos cuenta como las características de Aÿ, son idóneas para producir una pinot noir de primera calidad. Esta localidad se sitúa al sur de la montaña de Reims, con el viñedo en pendiente, conservando siempre esa preferente orientación sur, que va a facilitar la correcta maduración de la uva. Además los suelos arcilloso-calcáreos, de poca profundidad, que descansan sobre la roca caliza, se unen al clima de la región para producir una fruta muy aromática, floral y frutal que con la edad dará notas amieladas en unos champagnes bien estructurados, con una acidez fina y elegante. Producen unas 50.000 botellas al año de 5 cuvées distintas de Champagne y un vino tranquilo de pinot noir. La uva se prensa en una tradicional prensa vertical próxima al viñedo (la nave de elaboración se encuentra separada de la bodega de crianza que visitamos) y el mosto fermenta en depósitos de acero inoxidable, con levaduras seleccionadas añadidas. Los vinos tienen una crianza en rima de 15 meses para el brut tradition, un año mas para el brut réserve y cuatro años para el vintage. El degollado es manual a la volée. Y ya con la copa en la mano pasamos a probar los vinos.

Gatinois Grand Cru Brut Tradition. (90% pinot noir, 10% chardonnay) De color dorado, casi rosado, ojo de perdiz nos dice Pierre. Ese color delata el dominio de la pinot noir en la mezcla. La es nariz franca, frutal y floral, algo de frutos secos, de buena intensidad, fresco y agradable. En boca burbuja fina, frutosidad bien delineada por esa acidez que da alegría al vino, todo con la tiza de fondo. Ideal para abrir en cualquier momento que apetezca un Champagne bien hecho y sin complicaciones. Un vino para tener siempre a mano.

Gatinois Grand Cru Brut Reserve. (90% pinot noir, 10% chardonnay) En la etiqueta se leen unos nombres de fondo, que según nos cuentan, son los nombres de las viñas que tienen, un pequeño homenaje al viñedo. De nuevo ese bonito color en la copa. En nariz la mineralidad toma protagonismo, las notas frutales y florales siguen presentes, pero aquí hay un grado mas de complejidad y los aromas de bollería y frutos secos son más evidentes. En boca tiene muy buena estructura, una marcada mineralidad, cremoso, pero sin ser pesado, la acidez fina, como su burbuja. Y un largo final que invita a repetir. A mi me encanta comer con Champagne y este vino es un perfecto compañero de la mesa. Con esta estructura y versatilidad, es otro imprescindible de mi bodega.

Al preguntar por la añada principal que estábamos probando en estos non vintage, Pierre  me contestó que ponen un especial esfuerzo porque no se aprecien diferencias entre los distintos lotes embotellados.

En Mareuil-s-Aÿ se puede apreciar el subsuelo calizo de las viñas

Gatinois Grand Cru Millesimé 2004. (100% pinot noir). Como curiosidad, este vino lleva un pequeño porcentaje de un clon de la pinot noir del que quedan muy pocos ejemplares. La bodega cuenta con una pequeña parcela de este Petite Pinot d’Aÿ, cuyas pequeñas cepas producen una uva de gran calidad y finura.  El vino comenzó bastante cerrado en nariz (recién abierta la botella). No había prisa, la conversación con Pierre Cheval-Gatinois era amena y agradable (¿porqué será que detrás de los grandes vinos muchas veces hay grandes personas?). Conforme se abre, el Champagne destaca por su elegancia. La fruta es más madura y aparece en un segundo plano. Mineralidad a raudales, tiza y cal, sobre un fondo de frutos secos y cremosa mantequilla. En boca es un vino estructurado, ahora mismo un chaval que precisa de algo de botella para domar esa tremenda acidez. El carbónico es de gran finura, bien integrado. El final es largo y mineral. Un gran vino esperando su momento. No hay prisa, sobretodo cuando te queda alguna botella del 2002 en la bodega, vino que ahora mismo está magnífico.

Gatinois Brut Rosé. (90% pinot noir, 10% chardonnay). Este es uno de mis Champagne rosados preferidos. Hay mucho Champagne rosado decepcionante, pero aquí tenemos un vino que enamora. Se produce añadiendo entre un 8 y un 10% del Coteaux Champenoise tinto que elaboran a partir de cepas de casi 60 años de edad. Por tanto, es el único Champagne de la bodega que ha visto algo de madera (las barricas usadas que emplean para elaborar el vino tranquilo). Precioso color asalmonado, nariz muy floral y fresca en primera instancia. Luego salen notas de cerezas maduras, unos tonos ahumados que recuerdan posiblemente el paso por la barrica del vino. En boca es un vino que me emociona, con esas cerezas, ese suave tanino en perfecto equilibrio con la acidez, la burbuja fina y un final largo y mineral. Casi parece un Volnay con burbujas. Maravilloso vino.

Además, que nadie se asuste, estos champagnes tienen un precio comedido, sobretodo con respecto a la gran calidad que presentan. En España se pueden encontrar en tienda con precios que varían entre los 25 a los 50 € (aprox.) Vinos serios y bien elaborados.

Champagne Gatinois
7 rue Marcel Mailly, 51160 Aÿ, France
Tel: +33 (0) 3 26 55 14 26
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No suelo hablar de restaurantes. Pero este es un restaurante-braserie en una zona de vinos, así que si alguna vez pasáis por Saumur y os apetece comer, aquí os dejo esta recomendación. Lo descubrimos por pura casualidad paseando por esta bella ciudad a orillas del Loira y entramos atraídos por una amplia selección de vinos por copas anunciados en una pizarra y porque el local estaba muy concurrido por lo que parecían ser habitantes de la propia ciudad, mas que turistas (dentro nos encontramos con Thierry Germain, elaborador del Domaine des Roches Neuves).

Situado en la plaza del mercado, en pleno centro de la ciudad a pies del castillo. El comedor se sitúa en la primera planta, mucho más tranquila que la parte de abajo que sirve más de bar donde la gente toma su vinito antes de irse a comer. Es acogedor y amplio, las copas correctas y el ambiente agradable. La carta es bastante amplia y se ve reforzada por una pizarra donde se sugieren ciertos platos del día. Mis compañeros de mesa optaron por ostras para comenzar y yo pedí una terrina de foie con champiñones de la zona, sabrosa y jugosa. Además compartimos una ensalada de lardons muy rica. Los lardons son una especie de tiras de tocino frito, pero en este caso con una textura muy agradable y nada salado. Durante este primer asalto tomamos un Saumur blanco, bastante madurote e intenso en nariz, algo corto en boca, en todo caso se dejó beber bastante bien. De plato principal, al preguntar por las especialidades locales, nos comunicaron que ahora mismo no tenían los pescados tradicionales de la zona y nos fuimos todos de cabeza a por las manitas de cerdo rellenas. Muy finas, acompañadas de unas lentejas al dente y patatas. El plato encontró una pareja perfecta en un Saumur-Champigny de Domaine des Sanzay 1990. Muy interesante vino con 20 años a sus espaldas, conservaba un bonito color y en nariz bastante limpio, suaves notas de fruta roja se combinaban con recuerdos de ese pimiento que tanto nos había torturado al probar los 2008’s en la feria. Daba notas rusticas y animales también, pero que aportaban complejidad, sin ser dominantes ni molestas. En boca el tanino se presentaba bastante pulido, con buena acidez, era claramente un buen compañero de mesa, largo y rústico en su final. La botella se vació sin problemas mientras terminábamos con las ricas manitas de cerdo.

Terminamos con dos postres a compartir, un pan perdu correcto, pero mejorable, con un helado muy bueno de pain d’épices y mandarina caramelizada y una tatin de manzana con crema de nata muy buena.

La carta de vinos se centraba en los vinos de la zona, con una amplia selección de vinos de Saumur y del Loira en general, pudiéndose encontrar también añadas antiguas de algunas referencias.

El trato fue muy amigable y la experiencia completamente satisfactoria puso el punto final a nuestra semana en el Valle de Loira. La comida costó, incluyendo los cafés y el vino, unos 45 € por persona.

LE CAFÉ DE LA PLACE – 16,
PLACE SAINT PIERRE – 49400 SAUMUR
Tel : +33 02 41 51 13 27
http://www.cafedelaplace-saumur.com/

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Comienzo con esta bodega una serie de entregas relatando lo probado y visitado durante mi reciente viaje al Valle del Loira. La razón para comenzar por aquí, no es otra que aprovechar que un compañero me ha pedido las notas que tomé sobre esta bodega.

Los vinos los probamos en el Salon des Vins de Loire y nos dejaron una impresión muy grata de este domaine, situado en la zona de Coteaux du Layon. Esta bodega esta ligada a la familia Guégniard desde hace siete generaciones. Yves Guégniard comenzó a trabajar con sus padres en 1979, por lo que estamos hablando de una persona con experiencia en la viña y en la elaboración de sus vinos. Esto se nota en unos vinos muy bien elaborados. La especialidad de la casa, como no podría ser de otra manera en esta región, son los vinos dulces de Chenin Blanc, pero también elaboran secos y algunos tintos. Estos fueron los vinos que probamos.

Comenzamos con blancos secos, Les Pierres Girard 2008: Chenin blanc de Anjou, muy expresivo en nariz, maduro en su componente frutal y muy agradable. En boca era algo secante, con una acidez afilada que quizás necesite un pelín de botella para afinarse. Seguimos con el Savennieres Clos le Grand Beaupreau 2007, muy bueno también, mas mineral que el anterior y con mas complejidad en nariz, aunque con una boca bastante potente (14.5%), lo que es normal en esta zona, aunque se mostraba con buen equilibrio. Habrá que ver como envejece.

Vinos del Domaine de la Bergerie

Rosado, Cabernet de Anjou 2009 (11.5%): Estaba rico, golosote, sin complicaciones, pintalabios tengo apuntado en la libreta, ligeramente dulce en boca. Rico. Mucho mejor que los Lambruscos que se bebe la gente masivamente en España.

Probamos un par de tintos, La Cerisaie 2007, 80% Cabernet Franc y  20 de Cabernet Sauvignon, bonito color, aromas caracterísiticos de pimiento, cerezas, mineral y tánico, con buena acidez, un final correcto y frutal. Agradable aunque joven. No son los vinos de estas variedades demasiado amables en su tierna juventud. El Evanescence 2007 (100% Cabetnet Sauvignon) Mas animal en nariz, cueros, ahumado y fruta roja. En boca rusticote, mineral y algo directo, no muy redondo. Falto de botella pero interesante.

Y ya llegamos a la especialidad de la casa, los vinos dulces. Comenzamos con el Clos de la Bergerie Coteaux de Layon 2007. Pomelo, pasas y miel en nariz. Muy equilibrado en boca y con un final muy largo. No se cuanto costará, pero me gustó bastante. El Clos de la Girardiere, Coteaux de Layon Rablay 2007 con sus 100 gr/L de azucar residual, se mostraba mas goloso, mandarina, piedra y hongos en nariz (todos estos vinos tienen un buen porcentaje de uva botrytizada). Continuaba con ese equilibrio y frescura marca de la casa. Muy bueno. Chaume 1er Cru 2007, muy complejo en nariz, con curiosas notas de zceituna rellena, mandarina, pasas, hongos… En boca los 150 gr/L de azucar residual frescos y bien llevados por una sobresaliente acidez.

Mención aparte merece el Quarts de Chaume 2005. Dorado y untuoso en la copa, mas cerrado en nariz que los anteriores. Miel, pasas, higos blancos, orejones, incluso algo de cítricos que refrescan el conjunto. 220 gr/L de azucar residual, pero muy equilibrados, ESPECTACULAR vino. Rematamos la faena con el Fragrance 2005, Coteaux de Layon procedente de las mas viñas viejas y que pasa en barricas usadas de roble casi 18 meses, para buscar la máxima concentración de este vino procedente de una cuidada selección de granos botritizados. En nariz es intenso, miel, frutos secos, algo de barniz, almendras garrapiñadas. Muy concentrado en boca, correcto, pero quizás algo excesivo, para amantes de extremos, me quedo con el vino anterior.

En general una muy correcta y variada gama de vinos de un productor que conviene memorizar el nombre. Mis preferidos el primer blanco seco, el Clos de la Bergerie y el Quarts de Chaume. Los tintos prometen pero habría que verlos con 10 o 15 años encima a ver que tal andan.

Yves Guegniard, Domaine de la Bergerie
49380 Champ sur Layon, France
Tel. +33 (0)2 41 78 85 43
domainede.la.bergerie@wnadoo.fr

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Siguiendo con la crónica del viaje al Mosela, comienzo con esta bodega, situada en Kanzem, a pie mismo de la soleada viña de Altenberg, se encuentra este palacete bodega que lleva ya dos generaciones bajo la mano de una mujer (la anterior propietaria y tía de la actual, se encargó de este weingut, desde 1899 hasta 1995!!). Allí nos esperaba la Dr. Heidi Kegel para darnos la bienvenida a la bodega y enseñarnos los jardines de la bodega, fruto de la afición familiar por la botánica. El jardín muy bonito, pero he de reconocer que apenas podía apartar la vista de la viña. Iluminada por el sol de la tarde, Kanzemer Altenberg se mostraba señorial, con una pendiente vertiginosa mirando hacia el sur. Nos encontramos en el Saar. Aquí el río apenas tiene unos pocos metros de ancho y no va a poder reflejar los rayos del sol al igual que el Mosela o el Rin. El paisaje es mucho más agreste y las  viñas se concentran sobre las mejores pendientes orientadas hacia el sur, protegidas de los gélidos vientos del norte por bosques en la parte superior de las laderas. La viña que teníamos justo enfrente de nosotros mostraba todas estas características. Este pago es el más emblemático de la bodega, con suelos de pizarra Devon mezclada con oxidos de hierro. Las 11 ha con que cuenta la bodega, se reparten entre esta viña, la Ockfener Bockstein, donde el suelo pizarroso es mucho mas rocoso y Kupp en Wiltingen con una pizarra desmenuzada algo mas ferrosa.

Pocos vinos había probado de esta bodega. En la sala de catas nos esperaba Swen Klinger  en una sala acondicionada para la cata, con buenas copas una bandeja de pan y buenos vinos en la nevera. Comenzamos con los básicos, mostrando ambos muy buen nivel para el precio (7.50 € y 9.50 el Maximus), muy rico el feinherb, frutal y de trago fácil, nos pareció un vino perfecto para aperitivos. Luego llegaron tres vinos que crearon bastante debate. Se trataba de los GG de las tres viñas. ¡Sorpresa! Parecía que las notas de madera que rara vez aparecen en los vinos alemanes se hacían demasiado evidentes. ¿Qué pasa aquí? Bueno, nos cuenta Swen, que han sido elaborados en unos carísimos y exclusivos nuevos fudres de roble. Y aunque se notaba que los vinos tenían estructura y que con botella podrían reponerse al golpe maderístico, ahora mismo a mi no me convencieron en absoluto. El Altenberg parecía moverse con más soltura que los otros dos, y eso que el Kupp solo tenía un 50% de madera nueva. En fin, creo que mejor esperar a que envejezcan un poco esos fudres un par de años para volver a probar los GG de esta bodega. Por suerte, lo mejor estaba por venir. Los dulces. Todos los kabinett estaban magníficos, pero el Bockstein mostraba un equilibrio entre mineralizad y frutalidad realmente magnífico. Al tratarse de 2008, una añada fresca y clásica, donde los vinos se suelen mostrar con un perfil mas afilado, Bockstein suele proporcionar un extra de frutosidad que se combina muy bien con la mineralizad. Un vino para comprar por cajas y guardar.  Con los spätlese, no puedo decantarme por ninguno en especial. Todos estaban magníficos, hubo una comparación Altenberg 2008/2007 y claro, el 2007 en estos momentos se mostraba mucho más amable, voluptuoso y exuberante. También probamos un Bockstein spätlese del 2006, que por el peso del mosto podría haber sido un Beerenauslese, debido a la generosidad de la añada. Realmente rico, fruta bien madura, notas de botritys, largo y equilibrado en boca. También probamos un delicioso auslese del 2004 que no mostraba ningún rastro de notas vegetales y que aunque algo cerrado, mostraba buenas maneras.  Muy buenos vinos en general, con la salvedad de los GG y el problema de la madera.

Salimos de la bodega y nos dirigimos a dar un paseo por Scharzhofberg, mientras dejábamos a nuestra izquierda bonitas viñas como Gottes Fuss, Kupp o Braunfels. La viña de Scharzhofberg es realmente impresionante, unas 27 hectáreas, muchas rodeadas de una red metálica para que no entren jabalíes a comerse las dulces uvas. Llama la atención la diversidad de formas de plantar una viña. La mayor parte esta emparrada, pero en la zona central hay una buena parcela donde esta plantada con los palos tradicionales del Mosela. Hablando el otro día con Roman Niewodniczanski de Van Volxem, me comentó que esa parcela, es la de Egon Müller y que sus viñas están situadas en la zona alta. Ya he hablado en otras ocasiones de los vinos de Van Voxlem, acabo de probar el Scharzhofberger 2008 de esta bodega y me parece muy interesante. Para ser un vino seco y de esta zona del Mosela, no me desagrada en absoluto, aunque sospecho que no será del todo seco. A Roman no lo conocía todavía, un personaje bastante carismático, hablamos un rato y quedé en visitarle un día de estos. Así que ya hablaremos más de Van Volxem en otra ocasión.

Parte central de Scharzhofberg, cepas de Egon Müller

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Pagos míticos, vinos de gran clase mundial, productores famosos e incluso uvas divinas, parece que últimamente no se habla de otra cosa. Si no bebes ninguna de esas etiquetas, prácticamente es como si no bebieses vino. Muchas veces es mejor quitarse todas esas vendas y dejarse sorprender por vinos apartados de todo el famoseo vinícola. Mosel a su paso por Trittenheim Junto  con 3 amigos he estado recorriendo el valle del Mosela, visitando viñas y bodegas durante 3 días y tratando de empaparme, aprender y comprender lo que se esconde en las botellas de estos deliciosos vinos blancos que tanto me gustan. Sobre las bodegas que hemos visitado, no diré que han sido seleccionadas siguiendo ningún criterio específico, porque no sería cierto. Pero si que es verdad que tratamos de buscar algunas bodegas menos conocidas en nuestro país y así aprovechar para probar nuevas cosas y ampliar horizontes. Así pues visitamos, comenzando por la parte mas alta del rio, en el Saar, Weingut Von Othegraven, en Ruwer Maximin Grünhaus y Weingut Karthäuserhof. Bajando hacia Mittel Mosel Weingut St. Urbanshof-Oko. Nic. Weis en Leiwen, Dr. Loosen en Bernkastel y Weinhaus Barzen, finalizando nuestro viaje con una fantástica visita a Reinhard Heymann-Löwenstein en Terrassenmosel. (Los colorines son la leyenda del mapa)

Ha sido un viaje que recomiendo a cualquier aficionado al vino, ya que resulta emocionante recorrer el tortuoso valle del Mosela y dejarse sorprender por el esplendor de un paisaje donde las viñas se empeñan en ocupar espacios y rincones casi imposibles desde hace más de mil años. El vino aquí representa algo más que una bebida y se torna de modo muy evidente en un elemento cultural mediante la simple observación de casas y edificios en los pueblos y como no, de ese paisaje en forma de viñas, trabajado pacientemente por el hombre a lo largo de los años. Y por supuesto el vino. Catar en bodegas alemanas puede ser una experiencia tremendamente gratificante, educativa y casi siempre interesante. Una sola uva. Pero múltiples paisajes, grados de dulzor y estilos, nos van a poder permitir observar la viña de distintas formas dependiendo de la elaboración y la añada. Porque una de las cosas mas bonitas de la riesling es su capacidad para transmitir suelos, la orientación de la viña, las características de la añada e incluso el paisaje que rodea a la viña. Leiwener Laurentius-Lay Principalmente catamos las dos últimas añadas 2008 y 2007 y tal y como comentaba en un post anterior, las diferencias están claras. La 2008 se muestra mucho mas austera y mineral, con unas acideces bien marcadas, mientras que la 2007 es mas barroca, con mas adornos frutales, aunque siempre con una buena acidez de fondo que la diferencian de otras añadas maduras, aunque quizás con algo menos de clase. De todos modos esta 2008, en los buenos pagos de Mosela ha dado algunos vinos realmente interesantes, sobretodo si hablamos de vinos dulces. He disfrutado bastante con los kabinett y spätlese 2008 y pienso que hay vinos que darán muy gratas sorpresas en el futuro en cuanto se asienten en botella. De los secos… no se, Mosela es tierra de dulces. Ya se que generalizar es peligroso. Pero los secos del Mosela no acaban de convencerme, quizás en nivel básico tengan un pase. Pero en los spätlese trocken o GG que he ido probando, siempre acabo de encontrarlos agresivos en boca, demasiado secos, con la acidez y el alcohol echando de menos ese colchón de azúcar residual en que suavizar el golpe en boca.  De todas formas al hablar de las diversas bodegas visitadas comentaré caso por caso. Scharzhofberg Valga este post de introducción y la semana que viene intentaré meter las 2 o 3 primeras bodegas visitadas. Las fotos muestran el Mosela a su paso por Trittenheim, pueblo donde dormimos; Leiwener Laurentius-Lay, una viña en las proximidades de Trittenheim donde St. Urbanshof hace unos muy interesantes vinos. Y la última, la preciosa viña de Scharzhoberg al atardecer.

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Las calçotadas que organiza Dominic son uno de los eventos que mas disfruto año a año. El ambiente que se vive en estos encuentros es muy relajado y amistoso, no hay nada profesional de por medio, nada mas que unos cuantos amigos que se reúnen en una viña para comer calçots (una especie de cebollas asadas) y ya de paso beber vinos.

Así pues no podía faltar a la cita un año más. Ya que subía desde Valencia, comencé el viaje subiendo por el río Ebro hasta la población de Pinell de Brai, conocida por estar situada donde tuvo lugar uno de los últimos episodios bélicos de la Guerra Civil española, la Batalla del Ebro. Pero el motivo de mi visita era mucho mas pacífico, quería conocer los planteamientos de un elaborador de vinos naturales, Laureano Serres Montagut. Visité viñedos y escuché con mucha atención su idea de elaborar vino, que se resume en un gran respeto por el suelo donde crecen las cepas. Realmente impresionante la esponjosidad de la tierra (ver foto), respirando ahora que finaliza el invierno y favoreciendo la sanidad y el mantenimiento de la vida dentro de la misma. Luego me habló de cómo para elaborar este tipo de vinos, él tiene que estar atento e improvisar según las condiciones ambientales y que con una buena tierra y actuando a tiempo, no son necesarios todos los tratamientos a los que mucha gente somete a los viñedos. Realmente un enamorado de su trabajo y un auténtico creyente en lo que hace. Luego visitamos la bodega y probamos muchas cosas, depósitos y botellas. Muy interesante el depósito que esta preparando de macabeo con una mínima parte de colombard, que le da mucha vida y frescura en boca. Creo que probé casitodos los vinos y me gustaron por lo general, aunque mejor la macabeo acompañada de la colombard que sola. No me extiendo en los vinos, ya que tengo unas cuantas botellas en casa, conforme las pruebe las iré comentando. La idea con la que me quedo, es que hay otra forma de hacer vinos, que hay que aproximarse a estos vinos, con la mente abierta y no esperando vinos convencionales, pero a mi parecer, el resultado es muy interesante.

Continué viaje hacia Porrera, directo a La Tena (foto superior). Allí estaba ya todo el mundo, una gran mesa preparada, sol y no mucho viento. Viejos conocidos como Tere y Santi, Pedro Carroquino, Santiago (Zinfandel), Ignacio (Igsadom), Nacho GF, Frederic, Joan Sangenis y por supuesto Paco y Domi. Y un montón de nuevas caras, de gente a la que tenía muchas ganas de conocer, como el encantador Fede-Vidal, los Vadevacus (Oscar y Carlos Gonzalez), Ezequiel y Jose… Espero no dejarme a nadie. Los calçots estaban deliciosos este año. Creo que comí menos que otros años, menos de los que me hubiese gustado, pero habiendo tantos amigos, el comer resultaba secundario y me pasé todo el rato hablando sin parar con unos y otros. No tomé notas de nada, así que hablo de memoria. Bebimos vinos de Laureano, luego comenzamos a atacar la caja de Patio que enviaba Samuel Cano y que gustó muchísimo (las 5 botellas de este bonito Syrah desaparecieron rápidamente, en la foto de la derecha, Tere y yo con una botella del Patio)). Goloso y frutal, pero no sobremadurado, barrica bien integrada, ciertos toques balsámicos pero sin imponerse y alguna nota especiada. En boca el tanino lo tiene marcado todavía, pero hay que tener en cuenta que esta recién embotellado, buena acidez y final largo y agradable que invita a repetir. Buen trabajo el de Samuel (de este bebí mas botellas mas tarde, por eso lo recuerdo bastante detalladamente). Mi aportación fue una botella de La Bota de Manzanilla nº8, Las Cañas, de la que ya he hablado en el blog. Pensé que sería interesante ver como casaba con los calçots y creo que no solo se enfrentó de maravilla, si no que la combinación resultaba muy interesante, incluso con el romescu. Probé el mágnum que se había abierto de L’O de L’Origan, uno de los cavas de los que casi todos hablan muy bien. No se. Es original, esta correcto, pero lo encuentro excesivamente caro. Creo que me sobra la barrica, que creo que lleva. La nariz la encuentro como demasiado dulzona o madura. El domingo lo volví a catar y tampoco me entusiasmó demasiado. Otra botella que probé fue una del Prieto Picudo de domino de Dostares, Leione, creo que era. No estaba mal, amable, quizá algo marcado por el tanino en boca, correcta acidez, creo que anda por unos 12€, lo buscaré para probarlo con calma. También circulaban un par de vinos de Joan Sangenis. Uno el controvertido Mas d’en Compte blanc, 2006. No había probado esta añada, pero la encontré como de costumbre. El color, no estaba mas subido que otros años, aunque si que en boca lo encontré algo mas corto que 05 y 04. En todo caso, bien en su precio. No hay que exagerar, ni es un 10 ni es un 4. Y el Negre, un vino que a mi me gusta mucho, un Priorat con raza, pero sin exageraciones de ningún tipo. Buen equilibrio en nariz entre la fruta y la barrica, con interesantes notas especiadas sobre una marcada mineralidad. En boca buena acidez y taninos marcados con un final bastante largo.

La gente pedía mas vino y abrimos una de las maravillas que Fede quiso compartir con nosotros. Un Contino reserva del 95. Buff, palabras mayores, que pena no haberlo bebido con mas calma y en mejores condiciones. El vino estaba en muy buen momento, conservando fruta en boca, pero con toda la complejidad que da la crianza en la botella. Flores secas, frutos secos, notas terrosas, en boca se bebía de maravilla, un vino que pedía comida, fresco y largo. Si tenemos en cuenta cuanto costaba cuando se compró, un vino con una gran RCP.

Y ya terminamos con la deliciosa coca de Porrera, acompañada de un vino rancio de Tarragona de Muller, realmente interesante (en la foto Fede-Vidal y Pedro Carroquino disfrutando de la coca). Pero no recuerdo ni nombre ni variedades. Si alguien de los asistentes puede decirme de que vino se trataba, se lo agradecería.

Siesta, ducha y por la noche, la cena de los rieslings, que merecerá un comentario a parte.

Al día siguiente, almuerzo de pan con tomate, embutidos y queso y algo mas de la rica coca de Porrera y camino a Barcelona.

Visita a la Llotja del Mar, donde se estaba celebrando el concurso de cata por parejas organizado por Quim Vila. Oportunidad de conocer a mas gente. Como a todos los “trajeaos” de verema, que por ahí andaban, a Victor Franco, que además estaba en la final del concurso y a Pilar Vidal y Jose-no-mi-Jose, con los que compartí unas noches muy agradables. Probamos unos cuantos vinitos. Casi lo mejor, el champagne de Delamotte, sobretodo ese millesime (99, creo que era). Con esas notas iniciales de queso parmesano tan curiosas, que dejaban paso a champiñones y mucha mineralidad y frescura en boca. El merlot de Schafer, un vino super elegante, casi de pasarela, tanto que quizá se hacía aburrido, no se, como que le faltaba algo donde cogerse. Olía a caro y lo era.

De Niepoort, los blancos no me gustaron, el Redoma lo encontré demasiado dulzón-maderizado en nariz y el Tiara, muy perfumado algo alcohólico y no muy interesante. De los tintos, el básico, no recuerdo el nombre ni encuentro nada por la web, era algo de Quixote, estaba rico para encontrarse por debajo de los 10€. El Batuta… se notaba que era uno de esos vinos que sacan las bodegas como “Big Wines”. No suelen entusiasmarme y este no es una excepción. Se nota una buena materia prima, pero para mi gusto demasiado balsámico en nariz. En boca estaba duro todavía, pero daba una buena acidez. En realidad no estaba mal, excepto cuando miras el precio, creo que prefiero gastarme los 80€ que cuesta en otras cosas. También pasé por Allende y probé el Graciano, que estaba muy duro, difícil de evaluar, quizás con mas botella sea un vino que me guste. Calvario y Aurus. No se, empiezo a pensar que no tengo ni idea de vinos, porque a todo el mundo gustan estos vinos. Volví a acercarme a ellos, con interés. Porque al menos no son 100% tempranillo y eso se nota en boca, donde muestran una buena acidez y un tanino marcado pero que con más botella puede que se dome bien. Pero en nariz, la madera se impone con demasiada autoridad. Caros y como todos los vinos caros, me da la sensación de que tengan la necesidad de enseñar una barrica francesa bien nueva y de la tonelería mas megaguay posible (creo que usan la misma que la DRC), para poder justificar esos precios de 3 cifras. También probé algunas cosas de Abadía Retuerta, un Syrah que no estaba nada mal, pero al no tomar notas poco mas puedo añadir. Y algunos vinos levantinos de Bodegas Castaño que no me convencieron mucho. Que manía con usar botellones que pesan dos toneladas! (Casa Cisca).

Acabé consiguiendo un poco más de Delamotte, que fue lo que mas me gustó. Y aquí concluyo la primera entrega de experiencias por Barcelona. Os dejo con una foto de los protagonistas del viaje, los calçots. Gracias una vez mas a Dominic y a Paco por organizarlo todo.

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García Burgos

Como buen nómada del vino y como resultado de una conversación en otra de mis expediciones enochaladas, el viernes me acerqué a visitar los dominios de Javier Burgos, aprovechando que Pepe, otro amigo, tenía previsto visitarlo. Siempre es apetecible poder compartir unas horas con estos dos buenos amigos.
Finca La Cantera Tenía muchas ganas de ver dónde se hacía el Finca La Cantera (foto de la izquierda), que es uno de mis vinos favoritos, pero además tenía ganas de probar el resto de vinos elaborados por Javier y de los que tan bien me habían hablado.
La finca es realmente preciosa. Ubicado entre el Moncayo y los Pirineos, a 6 kilómetros del río Ebro y dentro de la DO Navarra, el viñedo crece sobre una capa caliza muy pedregosa que a su vez se encuentra situada por encima de otra capa arcillosa. Esta configuración privilegiada, sin duda es causante de esa mineralidad siempre presente en los vinos de García Burgos y además permite garantizar un aporte hídrico suficiente a las cepas (no se riega), cosa complicada en una zona que es casi desértica. Las viñas rodean la bodega, garantizando que la uva va entrar en óptimas condiciones en la mesa de selección. Javier y Pepe Catamos algunos vinos de las barricas, pero no sabemos si por la niebla o porqué causa, los vinos estaban muy cerrados, más expresivo quizá el Sh y con una boca muy interesante el Lola. El mas cerrado era el Finca la Cantera. Tambien catamos un interesante vendimia tardía de Chardonnay que todavía estaba fermentando. La nariz era complicada de juzgar en estas condiciones, pero lo que mas me gustó es que era muy, muy largo, con una estupenda acidez y un recuerdo mineral muy agradable.
DSCN1862 Después de transportar un botellón de 18L al restaurante, pasamos a disfrutar de una impresionante comida. Ya solo por comer aquí vale la pena el desplazamiento. Las verduras imprescindibles. Una ensalada que quitaba el sentido, los tomates deliciosos y el cardo en ensalada, algo que no había probado nunca pero que realmente merecía la pena. Mientras probamos los 2007 de verdejo y sauvignon blanc de Pepe, ya mas asentados, me reafirmo en lo que comenté de que será una buena añada, excelente acidez, aromas muy interesantes en el SB y la franca verdejo de siempre en el otro. Comimos unas gambas con borraja en gabardina que estaban buenísimas y unas alcachofas que no se quedaban atrás, el cardo, ahora en su versión tradicional, para comer sin parar y unos deliciosos pimientos del cristal. Así abrimos el Sh, un vino directo y disfrutable, muy syrah, de estos vinos que gustarán a todo el mundo. Luego continuamos con el Finca La Cantera, maravilloso cabernet sauvignon, para mi el mejor que se hace en España. Este vino es elegante, complejo e interesante de principio a fin. De plato principal me tomé una perdiz que estaba deliciosa, Pepe mientras deboraba una carrillera con muy buen aspecto. Y finalmente llegó Lola. Menudo vinazo, cuando estaba con la cantera, pensaba que lo tenía difícil Lola para competir con tanta elegancia, pero incluso la superó. Un vino de estos camaleónico, que va cambiando en cada sorbo. Un merlot, que no es de mis uvas preferidas, nada sobremaduro, el equilibrio presente en todo momento. Los tres vinos destacan por una excelente acidez y una mineralidad muy bonita (será por eso que me gustan tanto) además de unos colores rojos intensos realmente preciosos. Al final decidimos que el primero era Marilyn, el segundo Sofía Loren y el tercero era Audrey Hepburn.

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Mucha conversación muy interesante. Javier tiene muy clara su forma de hacer el vino. Él tiene la viña y lo que intenta es enseñarnos esa viña a través de sus vinos, practicando una viticultura lo menos intervencionista posible, procurando sacar la mejor uva que le pueda dar esa viña. Lo dicho un gran rato, rodeado de dos bellas personas.

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