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Posts Tagged ‘Riesling’

Siguiendo con la crónica del viaje al Mosela, comienzo con esta bodega, situada en Kanzem, a pie mismo de la soleada viña de Altenberg, se encuentra este palacete bodega que lleva ya dos generaciones bajo la mano de una mujer (la anterior propietaria y tía de la actual, se encargó de este weingut, desde 1899 hasta 1995!!). Allí nos esperaba la Dr. Heidi Kegel para darnos la bienvenida a la bodega y enseñarnos los jardines de la bodega, fruto de la afición familiar por la botánica. El jardín muy bonito, pero he de reconocer que apenas podía apartar la vista de la viña. Iluminada por el sol de la tarde, Kanzemer Altenberg se mostraba señorial, con una pendiente vertiginosa mirando hacia el sur. Nos encontramos en el Saar. Aquí el río apenas tiene unos pocos metros de ancho y no va a poder reflejar los rayos del sol al igual que el Mosela o el Rin. El paisaje es mucho más agreste y las  viñas se concentran sobre las mejores pendientes orientadas hacia el sur, protegidas de los gélidos vientos del norte por bosques en la parte superior de las laderas. La viña que teníamos justo enfrente de nosotros mostraba todas estas características. Este pago es el más emblemático de la bodega, con suelos de pizarra Devon mezclada con oxidos de hierro. Las 11 ha con que cuenta la bodega, se reparten entre esta viña, la Ockfener Bockstein, donde el suelo pizarroso es mucho mas rocoso y Kupp en Wiltingen con una pizarra desmenuzada algo mas ferrosa.

Pocos vinos había probado de esta bodega. En la sala de catas nos esperaba Swen Klinger  en una sala acondicionada para la cata, con buenas copas una bandeja de pan y buenos vinos en la nevera. Comenzamos con los básicos, mostrando ambos muy buen nivel para el precio (7.50 € y 9.50 el Maximus), muy rico el feinherb, frutal y de trago fácil, nos pareció un vino perfecto para aperitivos. Luego llegaron tres vinos que crearon bastante debate. Se trataba de los GG de las tres viñas. ¡Sorpresa! Parecía que las notas de madera que rara vez aparecen en los vinos alemanes se hacían demasiado evidentes. ¿Qué pasa aquí? Bueno, nos cuenta Swen, que han sido elaborados en unos carísimos y exclusivos nuevos fudres de roble. Y aunque se notaba que los vinos tenían estructura y que con botella podrían reponerse al golpe maderístico, ahora mismo a mi no me convencieron en absoluto. El Altenberg parecía moverse con más soltura que los otros dos, y eso que el Kupp solo tenía un 50% de madera nueva. En fin, creo que mejor esperar a que envejezcan un poco esos fudres un par de años para volver a probar los GG de esta bodega. Por suerte, lo mejor estaba por venir. Los dulces. Todos los kabinett estaban magníficos, pero el Bockstein mostraba un equilibrio entre mineralizad y frutalidad realmente magnífico. Al tratarse de 2008, una añada fresca y clásica, donde los vinos se suelen mostrar con un perfil mas afilado, Bockstein suele proporcionar un extra de frutosidad que se combina muy bien con la mineralizad. Un vino para comprar por cajas y guardar.  Con los spätlese, no puedo decantarme por ninguno en especial. Todos estaban magníficos, hubo una comparación Altenberg 2008/2007 y claro, el 2007 en estos momentos se mostraba mucho más amable, voluptuoso y exuberante. También probamos un Bockstein spätlese del 2006, que por el peso del mosto podría haber sido un Beerenauslese, debido a la generosidad de la añada. Realmente rico, fruta bien madura, notas de botritys, largo y equilibrado en boca. También probamos un delicioso auslese del 2004 que no mostraba ningún rastro de notas vegetales y que aunque algo cerrado, mostraba buenas maneras.  Muy buenos vinos en general, con la salvedad de los GG y el problema de la madera.

Salimos de la bodega y nos dirigimos a dar un paseo por Scharzhofberg, mientras dejábamos a nuestra izquierda bonitas viñas como Gottes Fuss, Kupp o Braunfels. La viña de Scharzhofberg es realmente impresionante, unas 27 hectáreas, muchas rodeadas de una red metálica para que no entren jabalíes a comerse las dulces uvas. Llama la atención la diversidad de formas de plantar una viña. La mayor parte esta emparrada, pero en la zona central hay una buena parcela donde esta plantada con los palos tradicionales del Mosela. Hablando el otro día con Roman Niewodniczanski de Van Volxem, me comentó que esa parcela, es la de Egon Müller y que sus viñas están situadas en la zona alta. Ya he hablado en otras ocasiones de los vinos de Van Voxlem, acabo de probar el Scharzhofberger 2008 de esta bodega y me parece muy interesante. Para ser un vino seco y de esta zona del Mosela, no me desagrada en absoluto, aunque sospecho que no será del todo seco. A Roman no lo conocía todavía, un personaje bastante carismático, hablamos un rato y quedé en visitarle un día de estos. Así que ya hablaremos más de Van Volxem en otra ocasión.

Parte central de Scharzhofberg, cepas de Egon Müller

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