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Abstberg

Continuando con la crónica del Mosela, bajamos el río y tomamos el siguiente afluente hacia la derecha, para subir por el Ruwer. A escasos kilómetros del Mosela tenemos dos preciosas laderas, ambas en monopolio, como consecuencia de su pasado monástico, Eitelsbacher Karthäuserhofberg a la izquierda y los dominios de Maximin Grünhaus a la derecha, con las imponentes viñas de Brudersberg, Abstberg y Herrenberg. Seguimos en la parte alta y fría del Mosela, con condiciones similares a las de Saar.

Maximin Grünhaus es una de mis bodegas preferidas, así que, aunque no habíamos concertado hicimos una visita rápida a la bodega, con sus sótanos de piedra, donde los viejos fuders de 1000 L descansan. Por cierto, según nos contaron, los fuder se elaboran en la misma bodega con madera de roble procedente de los bosques de la propiedad. Probamos algunos vinos, como un muy interesante Abtsberg Alte Reben trocken 2008, afilado y algo arisco en estos momentos, pero que seguro que prometerá buenas sensaciones con un poco de guarda. Los “Superior” (algo así como los Grosses Gewächs), estaban bien, pero al pensar en el precio, me quedo con los dulces ya que ese azúcar residual viene muy bien para amortiguar la marcada acidez, sobretodo en esta añada 2008. El kabinett de Abstberg o el spätlese me parecieron simplemente deliciosos, pidiendo guarda, pero con una fusión de una piña madura, suaves notas florales y especiadas, con una mineralizad siempre imponente. Mucha calidad en toda la gama.

Karthäuserhofberg y parte del complejo de la bodega

Al otro lado del río, ocupando los edificios de un viejo monasterio, se encuentra la histórica bodega de complicado nombre, Karthäuserhofberg. Christoph Tyrell nos recibió, pero debido a un pequeño accidente laboral que había sucedido hace escasos momentos, tuvo que ausentarse para ocuparse del accidentado y nos atendió el director técnico. La cata resultó magnífica. He de decir que quedé realmente impresionado por los vinos de esta bodega, que para mi eran completos desconocidos.  El nombre de la bodega es el mismo que el de la viña de la que salen todos los vinos y que trabajan en monopolio. Las cepas tienen una edad de entre 10 y 50 años y se asientan sobre pizarra ferrosa. La uva es prensada rápidamente la uva y a continuación todos los vinos fermentan en acero inoxidable. El vino permanece sobre las lías hasta febrero sin remover. Los fuder que hay en la bodega, tienen una simple función decorativa. No descartan volver a emplearlos mas adelante con algún vino, pero de momento están contentos con los resultados que están teniendo en acero. En las anteriores bodegas que habíamos visitado, nada mas abrir los vinos jóvenes del 2008, se apreciaban unos tufos que necesitaban de buena aireación para desaparecer. Pero en esta bodega, los vinos se mostraban muy limpios desde el principio. Me sorprendió y al comentarlo, me respondieron, que eso podría ser debido en parte a no emplear los fuder y en parte al no removido de las lias.


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Comenzamos con un 2008 kabinett trocken, que mostraba notas de piña y citricos, suaves tonos florales y mineralidad marcada en nariz, también en boca, donde se mostraba algo arisco con esa acidez (7.3 gr/L) desbocada. El mismo vino pero del 2007, se presentaba mucho mas maduro, casi rozando la tropicalidad, como era de esperar de esa añada y en boca estaba mucho mas redondeado y algo mas voluminoso (7.7 gr/L acidez!), muy bueno. El spätlese trocken 2008 enseñaba una nariz muy bien enfocada, pura pizarra, sin adornos, quizás un poco de cítricos, pero principalmente una mineralidad fria y dura, la boca era como chupar un trozo de pizarra. Apabullante. El 2007 era como una evolución. Estos vinos necesitan mucha botella para domar esa acidez. Sobretodo en trocken. Ya he comentado que siempre prefiero los dulces. Pero con este 2007, puedo hacer una excepción, se mostraba muy bien estructurado, esas pizarras aquí formaban un milhojas de texturas con la piña madura y las flores blancas. En boca presentaba un buen volumen. Me gustó. El dialogo era fluido y al preguntarnos como evolucionarían estos vinos y al comentar las diferencias de añadas, nos sacaron el 2003. Si, la añada de la canícula, pero viendo que aquí no andan escasos de acidez… igual en esta bodega si que funcionó la añada. En efecto, la nariz era compleja, notas anisadas, fruta madura, pero sin excesos, la pizarra característica y en boca con gran frescura, volumen y viveza. (12.5%, 7.8 gr/L de azúcar residual y 6.1 gr/L de acidez).

Los vinos. La etiqueta de esta bodega en el cuello es característica

El primer dulce fue un delicioso kabinett del 2007. ¡Como me gustan los kabinett del Mosela! Muy floral, con fruta madura, mineralidad, buena complejidad, en boca muestra un gran equilibrio con un final largo y mineral (45 gr/L az. 7.7 gr/L acidez). Volvemos a la austeridad del 2008 con un majestuoso spätlese, de gran complejidad en nariz, melocotón, flores, muchas flores y la piedra siempre presente. Tengo aquí anotado que la boca es casi perfecta en equilibrio y a continuación un comentario sugiriendo comprar por cajas. Y eso que es un vino joven que grita botella!!! La siguiente fue un auslese 2007 de 87 gr/L de azúcar residual y 8.8 gr/L de acidez. Maduro en nariz, fruta de hueso, naranja de sangre, pizarra. De nuevo gran equilibrio en boca, muy largo en el final dejando un recuerdo de cáscara de naranja. El ambiente era agradable en la sala de cata, disfrutabamos todos en torno a la mesa de los vinos que estábamos probando. Llegaban las botellitas pequeñas. Primero un auslese tonel 51, 2007 (121 gr/L, 8.8 gr/L), que mostraba una complejidad superior al anterior, sin aparentar ese plus de azúcar. Muy largo y fresco, pide repetir. Seguimos descorchando, ahora un auslese Nr.33 de otra buena añada como la 2005, para que comparemos. Se hacen evidentes unas notas de botrytis mucho mas marcadas que en el 2007 y nos confirman, que en efecto hay mas porcentaje de uva afectada en esta añada. Muy joven todavía, algo cerrado en nariz, pero con gran equilibrio en boca. Como antes nos habíamos sorprendido del buen estado de ese 2003 seco, nuestro anfitrión desaparece unos minutos, para volver con un auslese Nr.43 de esa añada.

El cementerio en M. Grünhaus. Estaba cerrado con llave :( Los mas viejos de 1800 y pico.

Increíble complejidad en nariz, al principio se muestra algo medicinal, eucalypus y mentol refrescan una fruta madu

ra que se asienta sobre suaves notas de hidrocarburos y mineralidad. En boca es cremoso, suave, recuerdos de toffee muy largo en el final. El vino esta vivo y muy disfrutable. No quiero imaginarme como estará con unas horas de decantación. Vuelve una botella grande… de Eiswein Nr. 50 2008!! Vendimiado el 30 de diciembre, con 220 gr/

L de azúcar residual y 10.5 gr/L de acidez. En nariz fruta tropical, miel, azahar, mineralidad, pero todo sin excesos, no es nada barroco, como el resto de vinos de la bodega, enfocado y con la mineralidad dominante. Te llena la boca con un combate de acidez y dulzor que pide una buena guarda para asentarse, el final largo, con la mineralidad y notas de miel entremezclandose.

Gran cata. Salimos muy satisfechos y sorprendidos de los vinos de esta bodega, que pasa a ser una de mis preferidas del Mosela. Hay botellas aquí en casa esperando a ser disfrutadas con más calma. En España no recuerdo haber visto nunca estos vinos, pero si alguna vez os encontráis con alguna botella, aprovechad para probar. No son vinos sencillos, por su corte austero, afilado y mineral. Pero a los que os guste ese estilo, no os defraudará.

Weingut von Othegraven

Siguiendo con la crónica del viaje al Mosela, comienzo con esta bodega, situada en Kanzem, a pie mismo de la soleada viña de Altenberg, se encuentra este palacete bodega que lleva ya dos generaciones bajo la mano de una mujer (la anterior propietaria y tía de la actual, se encargó de este weingut, desde 1899 hasta 1995!!). Allí nos esperaba la Dr. Heidi Kegel para darnos la bienvenida a la bodega y enseñarnos los jardines de la bodega, fruto de la afición familiar por la botánica. El jardín muy bonito, pero he de reconocer que apenas podía apartar la vista de la viña. Iluminada por el sol de la tarde, Kanzemer Altenberg se mostraba señorial, con una pendiente vertiginosa mirando hacia el sur. Nos encontramos en el Saar. Aquí el río apenas tiene unos pocos metros de ancho y no va a poder reflejar los rayos del sol al igual que el Mosela o el Rin. El paisaje es mucho más agreste y las  viñas se concentran sobre las mejores pendientes orientadas hacia el sur, protegidas de los gélidos vientos del norte por bosques en la parte superior de las laderas. La viña que teníamos justo enfrente de nosotros mostraba todas estas características. Este pago es el más emblemático de la bodega, con suelos de pizarra Devon mezclada con oxidos de hierro. Las 11 ha con que cuenta la bodega, se reparten entre esta viña, la Ockfener Bockstein, donde el suelo pizarroso es mucho mas rocoso y Kupp en Wiltingen con una pizarra desmenuzada algo mas ferrosa.


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Pocos vinos había probado de esta bodega. En la sala de catas nos esperaba Swen Klinger  en una sala acondicionada para la cata, con buenas copas una bandeja de pan y buenos vinos en la nevera. Comenzamos con los básicos, mostrando ambos muy buen nivel para el precio (7.50 € y 9.50 el Maximus), muy rico el feinherb, frutal y de trago fácil, nos pareció un vino perfecto para aperitivos. Luego llegaron tres vinos que crearon bastante debate. Se trataba de los GG de las tres viñas. ¡Sorpresa! Parecía que las notas de madera que rara vez aparecen en los vinos alemanes se hacían demasiado evidentes. ¿Qué pasa aquí? Bueno, nos cuenta Swen, que han sido elaborados en unos carísimos y exclusivos nuevos fudres de roble. Y aunque se notaba que los vinos tenían estructura y que con botella podrían reponerse al golpe maderístico, ahora mismo a mi no me convencieron en absoluto. El Altenberg parecía moverse con más soltura que los otros dos, y eso que el Kupp solo tenía un 50% de madera nueva. En fin, creo que mejor esperar a que envejezcan un poco esos fudres un par de años para volver a probar los GG de esta bodega. Por suerte, lo mejor estaba por venir. Los dulces. Todos los kabinett estaban magníficos, pero el Bockstein mostraba un equilibrio entre mineralizad y frutalidad realmente magnífico. Al tratarse de 2008, una añada fresca y clásica, donde los vinos se suelen mostrar con un perfil mas afilado, Bockstein suele proporcionar un extra de frutosidad que se combina muy bien con la mineralizad. Un vino para comprar por cajas y guardar.  Con los spätlese, no puedo decantarme por ninguno en especial. Todos estaban magníficos, hubo una comparación Altenberg 2008/2007 y claro, el 2007 en estos momentos se mostraba mucho más amable, voluptuoso y exuberante. También probamos un Bockstein spätlese del 2006, que por el peso del mosto podría haber sido un Beerenauslese, debido a la generosidad de la añada. Realmente rico, fruta bien madura, notas de botritys, largo y equilibrado en boca. También probamos un delicioso auslese del 2004 que no mostraba ningún rastro de notas vegetales y que aunque algo cerrado, mostraba buenas maneras.  Muy buenos vinos en general, con la salvedad de los GG y el problema de la madera.

Salimos de la bodega y nos dirigimos a dar un paseo por Scharzhofberg, mientras dejábamos a nuestra izquierda bonitas viñas como Gottes Fuss, Kupp o Braunfels. La viña de Scharzhofberg es realmente impresionante, unas 27 hectáreas, muchas rodeadas de una red metálica para que no entren jabalíes a comerse las dulces uvas. Llama la atención la diversidad de formas de plantar una viña. La mayor parte esta emparrada, pero en la zona central hay una buena parcela donde esta plantada con los palos tradicionales del Mosela. Hablando el otro día con Roman Niewodniczanski de Van Volxem, me comentó que esa parcela, es la de Egon Müller y que sus viñas están situadas en la zona alta. Ya he hablado en otras ocasiones de los vinos de Van Voxlem, acabo de probar el Scharzhofberger 2008 de esta bodega y me parece muy interesante. Para ser un vino seco y de esta zona del Mosela, no me desagrada en absoluto, aunque sospecho que no será del todo seco. A Roman no lo conocía todavía, un personaje bastante carismático, hablamos un rato y quedé en visitarle un día de estos. Así que ya hablaremos más de Van Volxem en otra ocasión.

Parte central de Scharzhofberg, cepas de Egon Müller

De pena y oro.

Te ajustas la montera y te giras para asomarte sobre el burladero. Ya hace demasiado tiempo que ni te molestas en observar cómo anuncian el toro que te ha tocado. Apenas has llegado a vislumbrar su nombre: Oloroso. Los demás datos no importan; ya hace tiempo que ni te importan. Por algo llevas toda una vida con la suerte cambiada y el viento moviendo el trapo, que se dice pronto y se sufre largo.
 
Se abre el portón y ahí sale. Rumor en la plaza y humo de un cigarro que fuma Gardel. Negro, sin paliativos, es su color. Miradas directas la suya y la tuya, que se cruzan, que se buscan. En la suya, la vida y la muerte. En la tuya tu vida y su muerte. Miradas que se encuentran.
 
Una vida con tu suerte cambiada; mitad bolero a medio cantar, mitad un tango a medio bailar. Gaoneras, sin moverte; ni de la vida, ni de la muerte se huye. Todo ocurre muy deprisa…. Sin lamentos. Una tarde menos vestido de pena y oro y un ay te acompaña de fondo.
 

 
 
 Nota: La fotografía pertenece al sitio Flickr de Chema Concellon.

Foradori 2005

Foradori 2005

La botella es bonita y elegante, claramente italiana. FORADORI, así en mayúsculas, es casi lo único que se puede leer en la etiqueta. 2005 ¿Qué tal añada sería? Ni idea, mejor descorchar y ver que sale. Interesante, ¿le gustará a Sara? Dejo la copa en la mesa y me pongo a otra cosa.

¿Lo has probado ya?

A ver… esta bueno, bastante bueno.

Si, a mi también me lo parece. Buena fruta, bien concentrada, ciruelas y moras,  la barrica esta presente, pero no me molesta, tan solo acompaña al fondo. No tiene pinta de ser nueva, pero si muy bien empleada. No es la primera vez que pruebo un vino de esta variedad, anteriormente fue el Granato, supuesto hermano mayor. Parece que este me gusta más, creo recordar que aquel otro era más goloso y la carga de madera se hacía más evidente.

Es italiano, Teroldego Rotaliano se llama la uva.

¿De dónde en Italia?

Por norte, entre Milan y Venecia, cerca de Trento.

Mmm, está pidiendo un trago. La boca parece que sigue en consonancia. Potente, con buena estructura tánica y buena acidez, pero todo en equilibrio . Me gusta, si.

¿Cuánto te ha costado?

Espera que mire, no recuerdo bien. En la web de la tienda sale también el 2006, un euro mas caro, aunque posiblemente este esté ahora mas bebible, ¿será el 2006 realmente mejor, o esto de los precios simplemente consecuencia de la demanda por el vino mas joven?  15.50 € me costó, no es barato.

No, ya, pero esta bastante bueno y para lo que se puede conseguir por aquí, no esta mal.

El final es largo, especiado, ligeramente amargoso, por retronasal devuelve esa fruta, madura en su justo punto. Si, me ha gustado, mucho. Este vino es de mi estilo. Volveré a por más botellas, pasa a mi lista de vinos favoritos. Recuerdo que Manuel Aguinaga me habló muy bien de este vino en el pasado y tenía razón.

Caminar bajo los tilos.

Unter-den-linden-berlinCaminar bajo los tilos una mañana cualquiera.

Llenar los pulmones del aire que te falta.

Primavera extraña el diecisiete de octubre; verano en noviembre. Pasar junto a un soldado tan desconocido para ti como para el mundo.

Caminar hacia una victoria en la que nadie gana. Con un vino amigo en tu copa apagas la sed para el hambre de libertad que calmas a golpes contra una pared.

Tantas veces rozó el pájaro con sus alas la montaña que esta, al final, se derrumbó.

Nota: La imágen proviene de Viajejet.com

 

 
la_princesa_prometidaEsta frase se queda con nosotros desde la primera vez que vemos la película “La Princesa Prometida”.
 
 
Es la Pinot Noir mi princesa prometida. Esquiva y huidiza, sugerente, estimulante. Desencuentros. Complicada. Cuando ella está, no estoy yo. Viceversa. ¿Vienes o vas?
 
 
Prometida Princesa. Como siempre, sin querer. Como nunca, queriendo. Así se cruza en mi camino Bedeau. Hoy estamos los dos. Hoy sí, la Princesa sonríe.

Pagos míticos, vinos de gran clase mundial, productores famosos e incluso uvas divinas, parece que últimamente no se habla de otra cosa. Si no bebes ninguna de esas etiquetas, prácticamente es como si no bebieses vino. Muchas veces es mejor quitarse todas esas vendas y dejarse sorprender por vinos apartados de todo el famoseo vinícola. Mosel a su paso por Trittenheim Junto  con 3 amigos he estado recorriendo el valle del Mosela, visitando viñas y bodegas durante 3 días y tratando de empaparme, aprender y comprender lo que se esconde en las botellas de estos deliciosos vinos blancos que tanto me gustan. Sobre las bodegas que hemos visitado, no diré que han sido seleccionadas siguiendo ningún criterio específico, porque no sería cierto. Pero si que es verdad que tratamos de buscar algunas bodegas menos conocidas en nuestro país y así aprovechar para probar nuevas cosas y ampliar horizontes. Así pues visitamos, comenzando por la parte mas alta del rio, en el Saar, Weingut Von Othegraven, en Ruwer Maximin Grünhaus y Weingut Karthäuserhof. Bajando hacia Mittel Mosel Weingut St. Urbanshof-Oko. Nic. Weis en Leiwen, Dr. Loosen en Bernkastel y Weinhaus Barzen, finalizando nuestro viaje con una fantástica visita a Reinhard Heymann-Löwenstein en Terrassenmosel. (Los colorines son la leyenda del mapa)


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Ha sido un viaje que recomiendo a cualquier aficionado al vino, ya que resulta emocionante recorrer el tortuoso valle del Mosela y dejarse sorprender por el esplendor de un paisaje donde las viñas se empeñan en ocupar espacios y rincones casi imposibles desde hace más de mil años. El vino aquí representa algo más que una bebida y se torna de modo muy evidente en un elemento cultural mediante la simple observación de casas y edificios en los pueblos y como no, de ese paisaje en forma de viñas, trabajado pacientemente por el hombre a lo largo de los años. Y por supuesto el vino. Catar en bodegas alemanas puede ser una experiencia tremendamente gratificante, educativa y casi siempre interesante. Una sola uva. Pero múltiples paisajes, grados de dulzor y estilos, nos van a poder permitir observar la viña de distintas formas dependiendo de la elaboración y la añada. Porque una de las cosas mas bonitas de la riesling es su capacidad para transmitir suelos, la orientación de la viña, las características de la añada e incluso el paisaje que rodea a la viña. Leiwener Laurentius-Lay Principalmente catamos las dos últimas añadas 2008 y 2007 y tal y como comentaba en un post anterior, las diferencias están claras. La 2008 se muestra mucho mas austera y mineral, con unas acideces bien marcadas, mientras que la 2007 es mas barroca, con mas adornos frutales, aunque siempre con una buena acidez de fondo que la diferencian de otras añadas maduras, aunque quizás con algo menos de clase. De todos modos esta 2008, en los buenos pagos de Mosela ha dado algunos vinos realmente interesantes, sobretodo si hablamos de vinos dulces. He disfrutado bastante con los kabinett y spätlese 2008 y pienso que hay vinos que darán muy gratas sorpresas en el futuro en cuanto se asienten en botella. De los secos… no se, Mosela es tierra de dulces. Ya se que generalizar es peligroso. Pero los secos del Mosela no acaban de convencerme, quizás en nivel básico tengan un pase. Pero en los spätlese trocken o GG que he ido probando, siempre acabo de encontrarlos agresivos en boca, demasiado secos, con la acidez y el alcohol echando de menos ese colchón de azúcar residual en que suavizar el golpe en boca.  De todas formas al hablar de las diversas bodegas visitadas comentaré caso por caso. Scharzhofberg Valga este post de introducción y la semana que viene intentaré meter las 2 o 3 primeras bodegas visitadas. Las fotos muestran el Mosela a su paso por Trittenheim, pueblo donde dormimos; Leiwener Laurentius-Lay, una viña en las proximidades de Trittenheim donde St. Urbanshof hace unos muy interesantes vinos. Y la última, la preciosa viña de Scharzhoberg al atardecer.

En construcción

Estamos trabajando en ello!

Quemasarmientos en el Loira

Quemasarmientos en el Loira

Dos VINOS de Touraine

Prometí una segunda entrega de los 2008 alemanes en Mosela… pero como habréis podido comprobar parece que no ha llegado. La razón es que en un par de semanas pasaré unos días en Mosela, así que por no cargar esto demasiado con tanto vino alemán, lo dejaremos de momento en espera.

La entrada de hoy va de vinos “naturales”. Lo de las comillas y cursiva, viene porque me suelen gustar bastante los vinos que suelen ampararse bajo este nombre, pero quizás no tanto el nombre elegido. El otro día turistiqueando un poco por Gante me crucé con una tienda que llamó al instante mi atención (cualquier tienda de vinos lo suele hacer, pero esta especialmente) ya que anunciaba estar especializada en vinos naturales tal y como se puede apreciar en la fotografía. Además estaba abierta, así que de inmediato me introduje en dicha tienda. Pequeñita pero bien equipada, vi bastantes cosas del Loira, unos cuantos Beaujolais interesantes, vinos del sur de Francia… Los vinos españoles que tenían no eran “naturales” (por eso no me gusta el nombre, porque parece que todo lo demás sea vino de polvos). Me comentó Bernard Balcaen (así se llama el que lleva la tienda) que dentro de poco tendrá los vinos de Oliviere Rivière. Yo le pasé los enlaces de la Asociación de Vinos Naturales y le hablé un poco de lo que había probado y de la feria que se celebra anualmente sobre vinos naturales (nunca me olvido de los amigos). Me llevé tres botellas, porque andaba de viaje con el coche, el calor aun apretaba y estos vinos no suelen viajar muy bien, así que no quería riesgos. Os cuento la experiencia, que ha sido muy gratificante con dos de estos vinos de Touraine.

Primero abrí un vino llamado Boisson Rouge, Vin de Table, del Domaine de Montrieux. Es un vino ligeramente espumoso (petillant) de Gamay y… tinto!! Esta bodega trabaja sin añadir nada de sulfuroso. La fermentación se inicia con una uva sana y bien madurada en los depósitos de fermentación y concluye después de embotellar el vino, con lo que el CO2 producido al final del proceso queda atrapado en la botella, dejando así un petillant. Vamos que viene a ser como probar un vino directamente del tanque de fermentación. De echo esa es la primera sensación que transmite y Sara y yo al probarlo dijimos casi al mismo tiempo, “huele a la coperativa en vendimias”. Así que de primeras he de decir que no me entusiasmó, ya que apenas se encontraba uno nada más en nariz. Pero en boca si que era como masticar fresas y cerezas, fresco y divertido con una fina burbuja y aunque ligeramente dulce, no lo suficiente como para complicar maridaje (en este caso fue una simp

le pizza de champis y jamón) con buena acidez y bastante largo. Al rato la nariz se limpia bastante y aflora toda la fruta roja. La verdad es que se bebe muy fácilmente y de forma agradable, es original y con un precio razonable (creo que unos 9€), si que volvería a repetir. Me gustaría compartir una botella de estas con alguno de esos amigos/as que tengo tan aficionados al Lambrusco. Por cierto, viene con un curioso tapón de chapa.

Y la segunda botella ha sido un Côt à Côt 2008, si, en efecto, un vino a base de Côt (Malbec) producido por Noëlla Morantin. ¡Que cosa más rica de vino! Amor a primera vista. Quiero maaaaas!! No se si decir mas o dejar aquí el comentario. Según leo por la internet, este 2008 es la primera añada que elabora Noëlla en su propio domaine después de haber trabajado en el Domaine du Bois Lucas. Sin embargo para este 2008 no pudo contar con uvas propias y las ha comprado. Para la cosecha 2009 contará con viñedo propio, ya que ha conseguido la mitad de Clos Roche Blanche (nunca he entendido porque nadie importa los vinos de esta bodega en España), uno de los mejores viñedos de Touraine, así que habrá que estar muy atentos a lo que haga. De momento este Côt es un vino que me ha parecido de gran pureza. Uva y tierra directamente en la copa. Un color rojo amoratado, brillante, no muy cubierto. En nariz tremendamente floral, lilas y violetas, acompañado de fruta roja ácida, grosellas y cerezas y bastante mineralizad de fondo. Muy limpia la nariz. En boca pura seda y equilibrio, pero sin aburrir, tanino suave, buena acidez que le da nervio y frescura, la fruta de la nariz aparece aquí bien marcada, también muestra un ligero recuerdo vegetal no molesto, que se hace algo mas evidente al segundo día. Muy rico, no te cansas de él. Me sobró media botella y me pasé todo el día deseando volver a casa para reencontrarme con el vino.

Si alguien pasa por Gante, recomiendo la visita a la tienda, cerca del centro, pero fuera de la ruta turística, el destino quiso que aparcara en las inmediaciones, jejeje. En las inmediaciones hay también un restaurante que si no me equivoco, debe guardar relación con la tienda, ya que se podían ver bastantes botellas de estos elaboradores naturales.

Les Tresors, Vins Naturels

Esto es un sindios, querida.

Como lo oyes. Que bien sabes tú que en este lustro y medio que lleva uno inclinando la copa ha habido de todo dentro de ella, pero ¿y lo que hemos escuchado y leido? Pues un sindios, querida, un auténtico sindios.

Todo un arreón en forma de tsunami conceptual, ya ves tú, de vinos corpulentos, densos, oscuros frente a esos horribles vinos delgaduchos que había que barrer de las copas, que eso está anticuado chaval, que no te enteras, que eso no es cool, que eso no es in y que esto es lo que chana y es la caña de España. Pues mira tú, flor de la morería, que va uno y donde decían digo, ahora viene Diego y toda su familia que la vida está muy achuchá; que ahora se impone un cambio porque la gente está cansada de esos vinos supertrooper, que en la variedad está el gusto, que hay sitio pa’tos, que quítate tú, que me pongo yo que me mola salir en la foto.

Que hace bien poquito, querida, que tú y yo lo hemos escuchado con estos tímpanos, yunque y estribo que los gusanos se han de comer, había que hacer sí o sí vinos con variedades internacionales, aunque hubiera que mezclarlos con autóctonas si no quedaba otra, pero ahora lo que parte la pana otra vez es hacer vino con variedades autóctonas y cuanto más desconocidas mejor; y que además hay que ponerlo bien clarinete en la etiqueta, para que los zutanos que no chamullan castellano no se nos desnorten, porque eso vende que te vas por la patilla aquí, allá y en el Marks & Spencer más cercano a Majors Street esquina Picadilly Circus… o algo así, porque cuando me lo contaba el cuñado de tu amiga ya hacía rato que estaba conectado a masa y no le estaba escuchando ni media. Y por cierto, encantadores ambos, pero que la próxima vez que vengan me avisas para no estar yo…

Ah, sí, que sepas que eso del roble ultrapremium y bien tostado, si’l vous plait que al niño le gusta con mermelada, pues que tampoco es tan necesario para mis uvas molonas. Que antes sí, que antes era una condición in-dis-pen-sa-ble para hacer un vino del copón bendito, pero quítame allá esas pajas -disculpa, querida, es una expresión- y que igual dándoles bien con el cepillo les valen para un par de añitos o más, según vengan dadas con esto de la crisis, que además, así de paso y como quien no quiere la cosa pueden bajar el precio, que ese sí, siempre era adecuado para el nicho de mercado y porque su vino, como la MacDowell, lo valía. Claro, uno y otro con su maquillaje, no sea qué… Que sí, que tienes razón luz de mis ojos, que a nosotros qué nos importa todo eso, si el camarero ya nos trae las cervezas bien frías y media de gambas plancha, pero era por hablar de algo y no estar callaos, que aquí mirando al mar me amoino…

Que sí, vara de junco, que ya lo decía ese tal Bosé en ese vídeo… no sé qué de un ritmo mandingo ni que… disculpa la ordinariez de nuevo, querida… En cualquier caso, lo que te digo querida, esto es un sindios.

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